Hoy tenemos la idea de por una parte acercarnos al glaciar Martial, y por otra al parque natural Tierra de fuego. Para ello pensamos que necesitamos crampones, por lo que nos disponemos a buscar algún lugar donde nos lo alquilen. Recorremos la calle s.Martín y en una de las tiendas nos dicen que en rental cumbre ski alquilan. Nos cuestan ambos el equivalente a unos casi 5 euros cada uno.
Nos informamos de que salen unos transfer en la esquina Maipú y Fadul que llevan directamente al parque Tierra de Fuego por 8000 pesos por persona ida y vuelta. Así que los cogemos, ya que la otra opción sería tomar el bus convencional, el A quiero recordar, pero eso te deja lejos del parque. De esta forma todo está mucho más organizado, aunque la explicación que nos dieron para movernos por allí fue escasa.

Una vez que te dejan en un punto del parque lo que si te dejan claro es donde te recogen, que es en el centro de visitantes . La cuestión es que hay varias rutillas posibles, aunque en esta época solo hay un par de caminos a seguir, y aunque el resto están cerrados. Nos alegramos de traer los crampones porque en algunas zonas no es tan fácil andar por esa nieve que a veces puede ser hielo. Es bonito el paisaje, aunque en este caso no me sorprende tanto, quizás por haber ya contemplado tanta belleza.
Desde que nos deja la van hasta que nos recoge no si si eran unas dos horas, que vienen ciertamente justas si te vas metiendo por caminos que están señalizados pero de forma muy somera. Es conveniente llevar el planito de la zona en una captura de pantalla. Allí no hay señal de internet por ninguna parte.
Cuando volvemos, que serán las 4 aproximadamente, salimos a eso de las 12, cogemos un taxi que nos lleve al glaciar Martial. Digamos que nos deja a los pies de la estación de esquí, y ya nosotros nos ponemos a andar camino al glaciar, pero la tarde está regular, no se ve del todo con claridad , y comienza a nevar suavemente y llover, es más bien agua nieve,....aunque subimos bastante , pero llega un momento que decidimos bajar, ya que es tarde y no queremos quedarnos sin luz.
La idea luego es tomar algo en la casita de te, que es bien linda, pero tiene una lista de espera importante. En frente hay un refugio , pero cerraba ya. Bajamos andando un rato, aunque luego cogimos un taxi para llegar a la casa donde descansamos un rato.


Salimos más tarde a cenar, teníamos un par de sitios elegidos, uno en la calle Maipú, que vimos por la mañana casualmente y parecía ciertamente popular, se llamaba Ramos Generales Almacén. Había otro que nos habían recomendado , llamado la casa de los mariscos. Finalmente el segundo tenía mucha gente, así que fuimos al primero pero también tuvimos que esperar un poco. Nos encantó la comida, una merluza negra buenísima, deliciosa, y otro palto riquísimo que ahora mismo no recuerdo como se llamaba, pero era típico . la cena no fue nada cara para la calidad que tuvo.
Después de esto nos acercamos al famoso pub irlandes llamado Dublin, que tiene un ambientazo.