En día de hoy lo pasamos en la llamada Nacion Navajo, una reserva de 71000 km2, que ocupa parte de los estados de Arizona, Utah y Nuevo México, y que cuenta con aproximadamente 300000 habitantes lo que la convierte en la mayor reserva india de Estados Unidos. Fue fundada en 1868 y tras varias expansiones alcanzó su extensión definitiva en 1934.
De nuestro hotel en Kayenta hasta la entrada de Monumental Valley hay aproximadamente 40 km por una carretera con largas rectas (como la mayoría de las que estamos recorriendo en este viaje) desde la cual se divisan múltiples formaciones rocosas que sirven de aperitivo para lo que vendrá después.
Monumental Valley se encuentra entre los estados de Utah y mayormente Arizona. Sus características formaciones rocosas y su color anaranjado, debido a la presencia de óxido de hierro, resultan inevitablemente familiares ya que fueron escenario de numerosos western (sobre todo dirigidos por John Ford que, al igual que John Wayne, tiene un punto panorámico con su nombre). La entrada es de 8 dólares por persona (no está incluido en el pase de los parques nacionales). En el centro de visitantes explican cómo es la vida de los navajo y el importante papel que jugaron en el Frente del Pacífico en la II Guerra Mundial, al crear el Código Navajo, un sistema de codificación basado en su propio idioma, prácticamente imposible de aprender para quién no conocía su lengua y que solo ellos podían decodificar.
El recorrido por el parque se realiza en vehículo particular por una carretera sin asfaltar o en todoterreno con los guías navajo. Es una ruta circular que no tiene pérdida, los puntos panorámicos están perfectamente señalizados y acondicionados para aparcar.
De regreso en Kayenta, tras hacer la típica foto en medio de la carrerera con las formaciones rocosas de fondo, paramos en el restaurante The Blue Coffe Pot donde probé uno de los platos típicos de la región, el taco navajo, que lleva cebolla, pimiento, tomate, lechuga, carne picada, queso rallado y habas, todo esto sobre una tortita frita. Rico y contundente.
La siguiente y última parada del día fue el Monumento Nacional Navajo que consiste en un conjunto de tres antiguas ciudades construidas en acantilados, de las cuales algunas son visitables. Desde el centro de visitantes sale un sendero que lleva a un mirador sobre la ciudad de Betatakin (ojo, hay que ir por el camino de la derecha, está bien señalizado, nosotras nos confundimos y acabamos en un camping). Esta ciudad fue construida por los Hopi que vivieron allí entre 1250 y 1300, pero debieron abandonarla debido a una sequía, y posteriormente fue ocupada por los navajos. Llegó a contar con 75-100 habitantes y 135 habitaciones (muchas de ellas ya destruidas en sucesivos derrumbes debido a que está construida con piedra arenisca). La ruta es corta y sin niguna complicación y lleva a un mirador desde el cual se ve a lo lejos la ciudad excavada al otro lado del cañón (en internet consta que hay visitas guiadas con las que se puede conocer la ciudad de cerca).
En el día de hoy el alojamiento fue en la ciudad de Page, en un motel de la cadena 6 (que por lo que vemos es una cadena que está por todo el país) que nos costó 48€. Tuvimos un problema con la cisterna del váter y se nos inundó el baño, pero salvo eso, que arreglaron rápidamente, la estancia fue correcta.
De nuestro hotel en Kayenta hasta la entrada de Monumental Valley hay aproximadamente 40 km por una carretera con largas rectas (como la mayoría de las que estamos recorriendo en este viaje) desde la cual se divisan múltiples formaciones rocosas que sirven de aperitivo para lo que vendrá después.

Monumental Valley se encuentra entre los estados de Utah y mayormente Arizona. Sus características formaciones rocosas y su color anaranjado, debido a la presencia de óxido de hierro, resultan inevitablemente familiares ya que fueron escenario de numerosos western (sobre todo dirigidos por John Ford que, al igual que John Wayne, tiene un punto panorámico con su nombre). La entrada es de 8 dólares por persona (no está incluido en el pase de los parques nacionales). En el centro de visitantes explican cómo es la vida de los navajo y el importante papel que jugaron en el Frente del Pacífico en la II Guerra Mundial, al crear el Código Navajo, un sistema de codificación basado en su propio idioma, prácticamente imposible de aprender para quién no conocía su lengua y que solo ellos podían decodificar.

El recorrido por el parque se realiza en vehículo particular por una carretera sin asfaltar o en todoterreno con los guías navajo. Es una ruta circular que no tiene pérdida, los puntos panorámicos están perfectamente señalizados y acondicionados para aparcar.

De regreso en Kayenta, tras hacer la típica foto en medio de la carrerera con las formaciones rocosas de fondo, paramos en el restaurante The Blue Coffe Pot donde probé uno de los platos típicos de la región, el taco navajo, que lleva cebolla, pimiento, tomate, lechuga, carne picada, queso rallado y habas, todo esto sobre una tortita frita. Rico y contundente.

La siguiente y última parada del día fue el Monumento Nacional Navajo que consiste en un conjunto de tres antiguas ciudades construidas en acantilados, de las cuales algunas son visitables. Desde el centro de visitantes sale un sendero que lleva a un mirador sobre la ciudad de Betatakin (ojo, hay que ir por el camino de la derecha, está bien señalizado, nosotras nos confundimos y acabamos en un camping). Esta ciudad fue construida por los Hopi que vivieron allí entre 1250 y 1300, pero debieron abandonarla debido a una sequía, y posteriormente fue ocupada por los navajos. Llegó a contar con 75-100 habitantes y 135 habitaciones (muchas de ellas ya destruidas en sucesivos derrumbes debido a que está construida con piedra arenisca). La ruta es corta y sin niguna complicación y lleva a un mirador desde el cual se ve a lo lejos la ciudad excavada al otro lado del cañón (en internet consta que hay visitas guiadas con las que se puede conocer la ciudad de cerca).


En el día de hoy el alojamiento fue en la ciudad de Page, en un motel de la cadena 6 (que por lo que vemos es una cadena que está por todo el país) que nos costó 48€. Tuvimos un problema con la cisterna del váter y se nos inundó el baño, pero salvo eso, que arreglaron rápidamente, la estancia fue correcta.