Las cifras del Gran Cañón del Colorado son impresionantes, 446 km de longitud, hasta 1600 metros de profundidad y 29 km de anchura máxima. Fue esculpido a lo largo de seis millones de años por el Colorado, río que desemboca en el Golfo de California (México) tras recorrer más de 2300 km tras su nacimiento en las Montañas Rocosas.
Debido a sus dimensiones el parque se divide en varios sectores. La parte sur es la más accesible y visitada. El borde norte es más inhóspito y no es visitable durante ciertas épocas del año. No se suelen recorrer en el mismo viaje las dos partes, ya que si bien en linea recta están separadas por unos pocos km, por carretera la separación es de 345 km.
Desde Williams al borde sur del Gran Cañón hay una hora de coche. Paramos en el centro de visitantes para hacernos con un mapa del parque, pero no es necesario parar ahí ya que en la propia ventanilla donde venden las entradas ya te dan mapa.
Nada más aparcar en el parque nos encontramos con una manada de alces que estaban tranquilamente tumbados en un merendero. A lo largo de nuestra visita volveríamos a ver grupos de alces cruzando la carretera (cuidado al conducir)...y sobre todo cuervos, muchos cuervos!
Dentro del parque hay varios recorridos establecidos. Primero hicimos la ruta panorámica que recorre Hermit Road y que en esta época del año está cerrado a vehículos particulares, pero hay buses gratuitos (línea roja) que pasan cada 10-15 minutos y van parando en los distintos miradores. Si se va con tiempo es recomendable hacer el recorrido a pie entre algunos de los miradores (en algunos casos son distancias menores a 500 metros) por los caminos que recorren el borde del cañón.
Después de finalizar este primer recorrido aprovechamos para comer los bocadillos que llevábamos (entramos en algún restaurante pero no nos convenció) y fuimos a realizar otra ruta panorámica que se puede recorrer también en autobús (línea naranja) o, a excepción de uno de los miradores, con el vehículo privado. Y finalmente nos despedimos del parque recorriendo la carretera Desert View que se dirige hacia el este y donde se encuentran, en nuestra opinión, algunos de los miradores mas bonitos.
Tal y como esperábamos el Gran Cañón es espectacular, sobre todo impresiona por sus dimensiones. Nos llamó la atención la vegetación, nos imaginábamos un desierto naranja y nos encontramos que el paisaje que rodea al cañón es verde y frondoso.
Por esta misma carretera salimos del parque por su puerta este. Nuestro siguiente destino sería Monumental Valley por lo que buscamos un alojamiento cercano. Decir que por esta zona los pueblos y alojamientos son escasos y por ese motivo más caros que en el resto de las zonas que habíamos visitado. Nos alojamos en Kayenta, el pueblo mas grande de la zona, en el Motel Wetherill Inn regentado por navajos, por 145 euros la habitación cuádruple con desayuno incluido. Decir que en la reserva se aplica el horario de ahorro de luz, por lo que en determinadas fechas del año (como en la que nos encontramos) hay una hora más con respecto al resto de Arizona. Nosotras nos enteramos de casualidad cuando estábamos reservando el hotel y tuvimos que apurar un poco para llegar en hora al check in
.
Debido a sus dimensiones el parque se divide en varios sectores. La parte sur es la más accesible y visitada. El borde norte es más inhóspito y no es visitable durante ciertas épocas del año. No se suelen recorrer en el mismo viaje las dos partes, ya que si bien en linea recta están separadas por unos pocos km, por carretera la separación es de 345 km.
Desde Williams al borde sur del Gran Cañón hay una hora de coche. Paramos en el centro de visitantes para hacernos con un mapa del parque, pero no es necesario parar ahí ya que en la propia ventanilla donde venden las entradas ya te dan mapa.
Nada más aparcar en el parque nos encontramos con una manada de alces que estaban tranquilamente tumbados en un merendero. A lo largo de nuestra visita volveríamos a ver grupos de alces cruzando la carretera (cuidado al conducir)...y sobre todo cuervos, muchos cuervos!

Dentro del parque hay varios recorridos establecidos. Primero hicimos la ruta panorámica que recorre Hermit Road y que en esta época del año está cerrado a vehículos particulares, pero hay buses gratuitos (línea roja) que pasan cada 10-15 minutos y van parando en los distintos miradores. Si se va con tiempo es recomendable hacer el recorrido a pie entre algunos de los miradores (en algunos casos son distancias menores a 500 metros) por los caminos que recorren el borde del cañón.


Después de finalizar este primer recorrido aprovechamos para comer los bocadillos que llevábamos (entramos en algún restaurante pero no nos convenció) y fuimos a realizar otra ruta panorámica que se puede recorrer también en autobús (línea naranja) o, a excepción de uno de los miradores, con el vehículo privado. Y finalmente nos despedimos del parque recorriendo la carretera Desert View que se dirige hacia el este y donde se encuentran, en nuestra opinión, algunos de los miradores mas bonitos.

Tal y como esperábamos el Gran Cañón es espectacular, sobre todo impresiona por sus dimensiones. Nos llamó la atención la vegetación, nos imaginábamos un desierto naranja y nos encontramos que el paisaje que rodea al cañón es verde y frondoso.
Por esta misma carretera salimos del parque por su puerta este. Nuestro siguiente destino sería Monumental Valley por lo que buscamos un alojamiento cercano. Decir que por esta zona los pueblos y alojamientos son escasos y por ese motivo más caros que en el resto de las zonas que habíamos visitado. Nos alojamos en Kayenta, el pueblo mas grande de la zona, en el Motel Wetherill Inn regentado por navajos, por 145 euros la habitación cuádruple con desayuno incluido. Decir que en la reserva se aplica el horario de ahorro de luz, por lo que en determinadas fechas del año (como en la que nos encontramos) hay una hora más con respecto al resto de Arizona. Nosotras nos enteramos de casualidad cuando estábamos reservando el hotel y tuvimos que apurar un poco para llegar en hora al check in