Esta última etapa no la voy a separar por días, ya que en nuestra estancia en Holbox los días fueron muy parecidos.
Lo primero de todo es decir que dejamos el coche en un parking de Chiquilá. Al llegar veréis que hay mucha oferta. La verdad es que ahora mismo no recuerdo el precio. Cogimos el ferry rumbo a la isla y después un “taxi” al hotel. Nos alojamos en el Villas Tiburón, en Punta Mosquito.
La habitación era correcta, pero la ubicación era excepcional. Además tenía una especie de camas sobre la playa donde me pase gran parte de mi estancia. De hecho pedíamos la comida y nos la llevaban directamente allí. Un servicio de 10 y todo exquisito. Era del restaurante de al lado.


Fuimos varias veces al centro. Una a desayunar y un par de noches a cenar y pasar un rato. Sin embargo, el mayor parte del tiempo nos quedamos en Punta Mosquito disfrutando de increíbles paseos, baños eternos, deliciosos mojitos y unos platos exquisitos sobre nuestra cama. Los días fueron pasando y con mucha pena llegó el día de marcharnos.
Volvimos en taxi al ferry y de allí ya pusimos rumbo al aeropuerto para regresar de las que serían, hasta el momento, las mejores vacaciones de mi vida sin imaginarme que un año después me quedaría sin ellas al estar embarazada de 8 meses.