Braga:
iniciamos la visita visitando el santuario y jardines del Bom Jesus do Monte. Un santuario en una de las montañas que rodean la ciudad. Tiene parking de pago en la zona superior y luego haces un pequeño paseo entre un bosque y un embalse artificial donde podías navegar con barquitas. En un paseo de cinco minutos llegas al santuario y desde su plaza puedes tener unas hermosas vistas panorámicas de Braga.


Una vez terminada la visita cogimos el coche y nos dirigimos al centro histórico de Braga. Dejamos el coche en el parking Campo da Vinha, muy cerca del centro histórico e iniciamos la visita. Primero fuimos a la oficina de turismo para hacernos con un mapa, que está en la plaza de la República, allí visitamos la Basílica de los Congregados, una basílica barroca del s. XVIII. Desde allí nos dirigimos a la Catedral de Braga, de origen gótico, aunque tiene partes barrocas, como era Semana Santa tuvimos la suerte de visitarla de forma gratuita en su totalidad, la catedral y el claustro. Desde allí paseamos por las calles del centro histórico hasta el arco de la Puerta Nueva, una de las antiguas puertas de la ciudad, aunque esta puerta es del s. XVIII.

Desde allí nos dirigimos a la Capilla y Casa dos Coimbras, una pequeña capilla gótica, y al lado está la Plaza José Almaral Costa donde nos hicimos unas fotos con el cartel con las letras de la ciudad de Braga.

Ya es hora de comer y reponemos fuerzas en el Restaurante Alpica, muy buena comida por un buen precio. Hay que bajar la comida y hacemos un pequeño rodeo hasta el parking parándonos a hacernos unas bellas fotos en el Jardín de Santa Bárbara.

Hemos pasado una bonita mañana.
Guimaraes:
Desde Braga tardamos media hora en llegar a Guimaraes. Dejamos el coche en el parking gratuito del Parque das Hortas y nos dirigimos al centro histórico pero primero visitamos la iglesia de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos bonita iglesia del final del barroco terminada en 1785, destacan sus dos preciosas torres. Desde allí en un pequeño paseo de cinco minutos llegas al centro histórico. Lo primero que visitamos fue la hermosa plaza de Largo da Oliveira, una plaza porticada que es de origen medieval y estilo gótico. En uso de sus lados podemos visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Oliveira, iglesia gótica del s. XIV mandada edificar por el primer rey de Portugal Alfonso Henriques pero reedificada posteriormente. Ante su puerta principal podemos admirar el Pradao do Salado, un templete gótico con arcos ojivales que alberga una cruz, y es el único monumento que conmemora la victoria cristina en la Batalla del Salado frente a los Benimerines. De la iglesia destaca su torre campanario del s. XIII.
Por un soportal pasamos desde el Largo da Oliveira a otra bella plaza llena de mesas para restaurantes y cafeterías La Plaza do Sao Tiago donde se encuentra la oficina de turismo. Desde allí sale una calle que lleva directamente y cuesta arriba a los Jardines del Carmo, llamados así porque allí se encuentra la Iglesia de Santa María del Carmo que estaba cerrada cuando nosotros llegamos. Continuamos ascendiendo por la misma calle y llegamos al Palacio de los Duques de Braganza (esta familia dará origen en 1640 a la familia real portuguesa, una vez que Portugal se independice de Felipe IV rey de la Monarquía Hispánica). Es un palacio construido en el s. XV de planta cuadrada con un patio en medio que da acceso a los distintos pisos y estancias, hoy es un museo y también se realizan juegos y actividades para niños. En él se compran las entradas para ver el museo y el castillo, o solo para ver uno de ellos. Nosotros decidimos solo visitar el castillo porque sabemos que el palacio fue totalmente reconstruido en el siglo XX por el dictador portugués Salazar. Pero antes de ver el castillo aprovechamos el césped de alrededor para hacernos unas preciosas fotos.
El castillo está al lado del palacio y su origen se remonta al s. X para defender al monasterio y su población de los ataques musulmanes o normandos. Es un castillo con una imponente torre del homenaje dividida en tres pisos y que se utiliza como museo etnológico de la vida en un castillo, frente a la torre hay una pequeña explanada que sería el patio de armas y alrededor una muralla completamente conservada y que se puede recorrer y hacer fotos.

Una vez terminado de visitar el castillo decidimos volver a Oporto, la visita a Guimaraes no nos ha llevado más de dos horas.
Oporto:
Dejamos el coche en nuestro alojamiento y decidimos pasear por Oporto. Cruzamos el puente de Luis I y nos dirigimos a la estación de tren de Sao Bento. Cerca esta la bella iglesia de Santo Ildefonso a la que se accede por una alta escalera, y su portada está decorada por azulejos azules, es de estilo barroco y en su interior destacan ocho vidrieras. Desde allí fuimos a la Confeitería del Bolhao, para comprar pastelitos de nata, según las recomendaciones leídas son los mejores pastelitos de nata fuera de Lisboa, por una de las mejores zonas comerciales de Oporto alrededor de la Rua de Sá da Bandeira. Una vez adquiridos los pastelitos (no son baratos), nos dirigimos hacia la ribera del Duero atravesando el Jardim da Cordoaria y disfrutamos de un paseo anocheciendo entre restaurantes y artistas callejeros, para volver a cruzar el puente Luis I, pero esta vez por arriba para disfrutar de sus vistas sobre el Duero hacía su desembocadura.
