Ayer el guía Juan me dijo dónde duele verse el quetzal en la reserva de Monteverde. He cogido el bus de las 6:30 y a las 7 estaba entrando en la reserva. He andado diez minutos hasta el mirador que me dijo, donde ya había un japonés con su hija. El hombre llevaba una cámara que vale más que un Mercedes, pero es que la cría, de no más de 8 años, llevaba una cámara que vale más que mi coche. Me dice que es el segundo día que viene porque ayer no quedó contento con la foto.
Ha sido llegar al mirador y, a los 5 minutos, un quetzal volando. Con un poco de paciencia, he terminado viendo dos machos y una hembra. Las fotos, al igual que en Guatemala, no son fáciles porque en el bosque nuboso siempre es a contraluz y, sin trípode, el porcentaje de éxito de una foto enfocada es bajo. En el mirador se han ido juntando todos los guías, y el quetzal tampoco lo ha puesto difícil. No esperaba ver el quetzal en Costa Rica, y mucho menos tan fácil. He estado una hora y, ya satisfecho, me he ido a recorrer los senderos.
La reserva de Monteverde me ha gustado bastante más que la de Santa Elena. Está igual de acondicionada, los caminos son a prueba de accidentes. Aquí, en las pendientes, directamente han puesto peldaños antideslizantes. He visto bastantes pájaros y, sobre todo, orquídeas, una de ellas microscópica. Si no llega a ser por un guía que estaba con el grupo, no la veo. He estado en la reserva hasta las 12:30.
Para la 13 estaba comiendo con Charlie en el camping. Hoy no he hecho mucho más. No tenía más ganas de marear, que con la tontería me he hecho casi 10 km de ruta. He dado una vuelta por el pueblo y me he dedicado a terminar de organizar los días que vienen.
A la tarde han venido dos caravanas más al camping. Una pareja de alemanes y una pareja de Aruba, originarios de Holanda. Hemos estado hablando alrededor de un fuego. Lo mejor es Charlie, él les habla en español aún a sabiendas de que no entienden ni papa, les ha pegado una chapa que luego me tocaba a mí traducir con 4 palabras mal dichas, no he traducido ni un 5% de lo que decía.
A media conversación se ha colado en medio de nosotros un armadillo. Ha pasado tan tranquilo, rebuscando por el suelo. Al alumbrarlo, se ha ido pegando saltos. Justo tenía la cámara a mano y le he sacado una testimonial. Son animales medio ciegos y si te acercas no se van, salvo que les deslumbres. El animal se ha dedicado a darle vueltas a una piedra durante 5 minutos. Muy bonito el armadillo.
Mañana me voy para Manuel Antonio. Me he cogido un transfer privado y echaré el día en la playa porque el parque no me da tiempo a verlo. Me ha gustado Monteverde. Turismo de jubilado, pero mucha vida. El camping con Charlie y el guía de anoche hacen que la experiencia sea más memorable.