Qué maravilla de alojamiento. He dormido casi como en casa. Me he pegado mi desayuno de campeón con yogur, cereales y un par de sándwiches a la plancha en la cocina, como un rey.
Con todo recogido, he ido hacia la estación. A las 10 he pillado el bus a Horquetas. Dos horas y media sentado al lado de un hombre con serios problemas mentales, pobre hombre. En cuanto arrancaba el bus, se ponía a hablar sobre lo bonito de una camiseta y que está trabajando en una platanera mientras daba indicaciones de cómo arreglar una máquina. Arrancaba a cantar, se partía el culo y vuelta a empezar. Si el autobús paraba, se callaba; en cuanto arrancaba, empezaba el palique. Dos horas y media así. Al hombre que llevaba delante lo ha sacado loco porque le hablaba a cinco centímetros de su oreja. Qué aventuras en los buses!
El bus me ha dejado en un restaurante en donde había quedado con los del ecolodge para recogerme. He llegado con tiempo y he aprovechado para comer un casado sensacional. A las 14 ha venido Luis, el dueño de Yatama. Yatama es un ecolodge que se encuentra dentro del parque nacional Braulio Carrillo. El dueño en su día compró varias hectáreas de bosque primario, así como zonas de cultivo adyacentes que se dedicó a restaurar. Lo ha enfocado todo en el turismo de ranas y serpientes y lo tiene súper apañado. La verdad que es un proyecto vital envidiable. Comprar un terreno, restaurarlo y explotarlo con un turismo muy selecto. Es muy similar a la reserva a la que fui en Ecuador, Maquipucuna. Acabo de descubrir otra profesión frustrada: dueño de un ecolodge.
El ecolodge se encuentra rodeado de muchos senderos por el parque nacional, con ríos y charcas, por lo que hay para aburrirse. Una vez dejadas las cosas, me he ido a hacer una rutilla corta por la selva y muy buenas sensaciones.
Lo espectacular es al caer la noche. Ya el mismo lodge se inunda de cantos de rana y en las charcas artificiales empiezan a aparecer ranas de ojos rojos, manos rojas, ranas toro... ¡Una preciosidad! Después de la cena hemos hecho la nocturna por bosque primario y muy bonita. Dos serpientes, una de ellas una víbora, rana coronada, tarántulas, bichos hojas y palo y hasta hemos visto un kinkajou, una especie de mamífero nocturno que se asemeja a una especie de ardilla con cola de zorro. Yo he terminado muy contento pero Luis, el dueño, dice que si mañana llueve aún saldrán más cosas en la noche, que hoy estaba muy seco.
Hemos terminado a las 10 y he caído fundido.