Me había puesto el despertador a las 4:30 con la intención de andar un rato de noche, pero cuando ha sonado ha sido un rotundo no. A veces me vengo arriba. He cambiado la alarma y me he despertado a las 6 para andar con el amanecer.
Aún no me levanto al 100%, pero estoy mucho mejor, que es lo bueno. Me he puesto las botas de agua y me he ido a recorrer senderos cerca del lodge con la intención de buscar alguna serpiente. El camino es bonito, pero sin suerte. Me he vuelto para tomar un café mientras pillaba internet y, a las 8, el desayuno.
A las 9, otra vez botas puestas para hacer una ruta que va hacia unas cascadas atravesando bosque primario. Pedro, el dueño del ecolodge, me ha dado indicaciones y me ha dicho que seguramente el camino esté regular porque lleva sin mantenimiento mucho tiempo. Llevo el GPS y si no lo veo claro me vuelvo.
La ruta me ha gustado mucho. Va toda por selva y aquí si que la senda es una trocha, por momentos visible a duras penas. Muy bien conservado, sin GPS puede ser fácil desorientarse. Me he ido encontrando pequeñas lagartijas, ranas pardas, libélulas, hormigas bala a montones, hormigas de las que llevan hojitas y flores. Muy graciosas ellas, cada una con una florecita. Lo peor han sido las arañas; me habré comido 200 telarañas, alguna con amigo incluido. En una he entrado en pánico porque me he comido la telaraña y se me ha quedado un arañote de narices, con el vientre amarillo y negro, corriendo por la camiseta. Al final he cogido un palo bueno y he ido andando con el palo frente a mí, como si fuera un mayoral al frente de un desfile. A la vuelta en el ecolodge, el chaval que hace de guía me confirmaría que es la mejor estrategia para andar por selva si uno va el primero.
Con el palito presidiendo he llegado a la cascada. La cascada no es la más bonita que haya visto, pero el momento de llegar muerto de calor, con telarañas, barro y algún arañazo, despelotarme y tirarme al agua ha sido apoteósico. ¡Qué gustazo de baño me he pegado sin un alma a kilómetros de mí!
La vuelta la he hecho por un camino alternativo en donde me he encontrado una perdiz de veragua que es complicada de ver al moverse siempre dentro de bosque. He ido vadeando varios ríos hasta llegar a la zona de restauración donde es más cómodo andar. Muy bonita la ruta.
Al llegar al alojamiento he comido y me he puesto a descansar mientras me metía en internet. Al rato ha llegado uno de los guías, Geremi, y ha empezado a diluviar. Mientras llovía hemos estado de casquera buena. Un chaval muy majo que sabe tela de pájaros y herpetos, cuando le he enseñado la foto de la perdiz de Veragua se ha ilusionado más que yo. Cuando ha parado de llover me he ido a duchar. El guía me ha recomendado que me mire bien el cuerpo, dice que la ruta que he hecho esta muy cerrada y hay mucha garrapata...
Aquí llega un nuevo episodio de horrores varios de bichos del viaje. He llegado a mi aseo resonándome en la cabeza las palabras del guía "Hay mucha garrapata...", me he puesto el frontal en la cabeza para ver mejor y me he desnudado. No quería ni mirar. He cogido aire, he abierto los ojos y ¡pum! Una garrapata en la barriga, otra en el ombligo, otra en el pecho, dos en el muslo y una en el culo. 6 garrapatitas pequeñas. No son como las europeas, estas son como medio grano de arroz y, según me dice el guía, se pueden arrancar sin miedo. ¡Qué asco, por Dios! La que más me ha costado era la del ombligo. Qué tipo de crueldad tiene quien inventó un bicho que se te mete en el ombligo e introduce la cabeza para succionarte la sangre. Después de quitármelas todas, me he estado un buen rato revisando con las manos para asegurarme de que no queda ni una. He metido toda la ropa en una bolsa, la he llenado de insecticida y la he cerrado. Me he pegado una ducha de 30 minutos de agua caliente para terminar embadurnándome de repelente de forma generosa. Centroamérica no pone las cosas fáciles.
Después de la cena hemos ido a hacer la nocturna. Iba con 4 ingleses mayores altamente motivados y con un umbral de sorpresa bajo. Yo me he puesto el último y, cuando había algo interesante, el guía, que ya somos coleguitas, venía y me alumbraba el bicho para que lo fotografiara. Ranas coronadas, bichos palo, iguana, ranas de lluvia en amplexo, mantis... Ha estado muy bien. A la hora y media hemos vuelto al lodge y, cuando los ingleses se han ido a su habitación contentísimos, el guía me ha preguntado si quiero ir con él a buscar ranas de cristal, él iba a ir sí o sí. Evidentemente le he dicho que sí. Este tío es un apasionado. Me ha metido en el cauce de un río y hemos estado remontándolo dos horas buscando las ranas de cristal. Las ranas se escuchan por todos lados, pero se suben muy arriba en los árboles. Hay que tener suerte y dar con unas que estén bajas. Al final hemos visto una pareja en amplexo y dos recién terminado el amplexo; a la hembra se le podían ver los huevos a través de la piel incluso. Hemos visto una víbora y un saltamontes unicornio curioso. El guía quería buscar otra especie de rana que se estaba escuchando, pero con esa no ha habido suerte, se escuchaba pero estaba demasiado arriba. Hemos terminado a las 22:30 después de 3 horas y media de ruta nocturna. Guapísimo. Un diez para el guía y para el ecolodge. Es muy muy auténtico.
Hoy he vuelto a caer roto y, afortunadamente, no me ha hecho falta tomar paracetamol en todo el día.