De Hawai'i a Japón...
He de decir que uno de los puntos más importantes de Kyoto no hemos podido hacerlo... porque han retrasado la apertura. En un principio el Museo Nintendo de Kyoto iba a abrir a principios de año, pero lo retrasaron y tendrá su estreno para Octubre de este año. Lástima.
Estamos en Kyoto y con el tiempo justo. Van a ser 2 días apretados, non-stop, y empezamos yéndonos de la ciudad.
A las 8.00 cogemos la línea Nara con dirección a Uji. Empezamos el día presentándonos al Byodo-in, en Uji. Uji no está muy lejos de Kyoto, a unos 30 minutos por la línea JR Nara. Al llegar a Uji y andar unos 10 minutos, encaramos la calle Byodoin Omotesando. Es una calle comercial que hace de entrada al templo. Tiene un aire pintoresco y con productos típicos. Nada más entrar vemos una tienda especializada en pañuelos y noren. Hacemos algunas compras.
Una vez dentro del recinto de templo, se nos vienen recuerdos a la cabeza. Byodoin no hay sólo 1, hay 2 iguales. Y da la casualidad que vimos primero el no original, ubicado en la isla de Oahu, en el estado de Hawai'i, USA. No me arriesgo a decir si son o no exactamente idénticos, pero os pongo una foto de cada para que vosotros podáis juzgar.
Hawai'i 2016

Uji 2024

Vosotros qué pensáis? Lo que sí lo hace diferencial es la ubicación. He de reconocer que el Byodo-in de Oahu, con las montañas cinceladas de lava por el paso de la historia, lo hacen más místico. Es mi opinión.
Dentro del recinto del templo hay un museo muy interesante, con piezas originales de los budas que se encontraron por entonces, así como un vídeo explicativo del origen e historia del templo.
Fuera del museo hay unas taquillas donde, previo pago, puedes agenciarte el sello del templo.
No tenemos nada más que hacer en Uji, así que volvemos a la estación dirección Nara.
En 2013 ya estuvimos en Nara. De hecho estuvimos 2 días alojados en un ryokan, así que volvemos para que mi hijo pueda ver e interactuar con los ciervos en semilibertad. Obviamente, para nosotros, no es lo más interesante, ya que a mí lo que más me fascina es la inmensidad del templo Todai-ji, pero cada uno con sus locuras.
Llegamos a Nara y comemos cerca de la estación. nos acercamos al parque... enorme! Hay ciervos por todos lados y, poco a poco, Kenzo va perdiendo el miedo y, siempre con respeto, alimenta y acaricia a los ciervos que se acercan pidiendo unas galletas que venden. Son galletas preparadas para ellos, nada dulce.
Después de un buen rato con los ciervos, nos acercamos al Todai-ji. De verdad, es descomunal. En mi vida, de momento, no he visto templo más grande que este. Escribo de memoria, pero creo que es una de las estructuras de madera más grandes del mundo. Fue creado cuando Nara era, por entonces, la capital de Japón y, como muchos de los templos y santuarios ha vivido varias reconstrucciones. Dentro podemos encontrar una gran figura del gran Buda, entre otros muchos tesoros nacionales.



Como curiosidad, hay una columna con un hueco ciertamente estrecho (dicen que del tamaño de la fosa nasal de Buda de 37cmx30cm). Según cuentan, si consigues pasar a través de ese hueco, nunca enfermarás y tendrás una vida saludable. Yo ni lo intenté, pero Kenzo sí que tuvo éxito. Bravo!
Salimos de Todai-ji y nos planteamos si acercarnos al santuario Kasuga Taisha o no. Ya estuvimos en 2013 y al final decidimos que nos ahorramos la caminata, ya que a Kenzo tampoco le iba a interesar mucho un santuario lleno de lámparas de piedra.
Eso sí, de camino a la estación nos paramos en el Kofuku-ji, un complejo que alberga cuatro edificios que son tesoro nacional: la pagoda de cinco pisos, la pagoda de tres pisos, y las salas Hokuendo y Tokondo. Como anécdota, la pagoda de 5 pisos es la segunda más alta de Japón.

Volvemos a la estación, que ya está atardeciendo y ponemos dirección a Kyoto. Pero... paramos unos 5 o 10 minutos antes de llegar. Visitiamos el último templo del día... Fushimi Inari. Antes de venir a Japón leímos que Fushimi Inari está mucho menos masificado conforme avanza la tarde noche, ya que es un templo que no cierra. Y sí, os lo recomiendo. Se puede pasear con tranquilidad, hacer fotos con paciencia, respirar ese aura de tranquilidad que transmite la montaña de Inari...
Como bien sabéis, Fushimi Inari es conocido por tener más de 10000 torii en los diferentes recorridos que componen el templo. Y dentro podéis encontrar pequeños templos o zonas de rezo.


No nos quedamos hasta que anocheciera porque el cansancio empieza a notarse, pero me habría gustado mucho ver Fushimi Inari de noche y poder pasear por sus torii. De hecho, hablando de las torii, podéis ver que todas tienen inscripciones. Dichas inscripciones son los nombres de los comerciantes o empresarios que han donado al templo, buscando éxito y prosperidad.
Dicho esto, volvemos a la estación para volver a Kyoto. Mañana, ahora sí, visitaremos la ciudad.