Kirguistán... Hacía unos meses no sabía ni que existía. Me salían continuamente en Instagram reels de Kazajistán, con unos paisajes increíbles. Y entro en la cabeza la idea de ir allí. Y una vez entra una idea en mi cabeza difícilmente sale.
Sin embargo, cuanta más información buscaba, me parecía que siempre era lo mismo. Además, el país era muy grande y hacía muy complicado en dos semanas ver cosas. Leyendo en internet, vi que mucha gente hacía Kazajistán y Kirguistán, y hablaban maravillas de este último.
No tenía ni idea de que existía este país, me sonaba de pregunta de trivial de nombrar los 7 países acabados en -tán, pero no sabía ubicarlo ni decir nada de él.
Conforme fui leyendo cosas sobre él, qué ver, qué hacer, etc. tuve claro que ese era el destino.
No obstante, pese a ser mucho más pequeño que Kazajistán, al tener solo dos semanas decidimos centrarnos en la parte central y oriental, es decir, desde Biskek hasta la ciudad de Karakol, próxima al lado chino.
El coste total del viaje fue de 1700€ dos semanas, con vuelos incluidos y sin escatimar. Se puede recortar bastante como explicaré en las etapas sucesivas. Diría que quizás hasta los 1200-1300.
El viaje principalmente iba a estar orientado a andar por la montaña. Al subir bastante alto (hasta 3900m) teníamos que llevar ropa de abrigo y ropa de verano, pues en las ciudades había temperaturas cercanas a 35ºC. Pero todo esto lo explicaré cuando llegue el momento.
Por ahora voy a explicar por qué pasamos por Estambul al ir y al volver.
Días 9, 10 y 11 de agosto. Estambul
No quiero extenderme mucho en la parte inicial del viaje, Estambul, donde hicimos un par de días de escala por dos motivos. El primero para que Lucía la conociese, ya que a mi parecer es la ciudad más completa del mundo, tanto por cultura, como por gastronomía, lugares turísticos, cercanía de la gente... Y el segundo por tema económico. El vuelo salía bastante más barato si hacíamos un par de días de escala en la ciudad.
Ida y vuelta desde Valencia a Estambul nos costó 465€ por persona, y de Estambul a Biskek con escala en Ankara, 241€ por persona, por lo que por 706€ nos plantábamos en Biskek, con maleta de 20kg cada uno en cada trayecto, puesto que teníamos que llevar ropa de montaña y abrigo
Como hay mucha información de Estambul en internet, condensaré los dos días y medio que pasamos a la ida en una etapa, intentaré ser breve y centrarme en costes y qué vale la pena ver y qué no de mi experiencia anterior en la ciudad.
Llegamos por la tarde al aeropuerto IST, situado en el noroeste de la ciudad (se llega antes a la ciudad desde este pero tiene peor conexión de transporte público a la parte turística). Desde allí, como teníamos tiempo, cogimos el metro, la línea 10, que nos acerca al centro de la ciudad. Compramos una tarjeta que solo pudimos usar para este transporte que nos costó 6,5€ (con bastante saldo para realizar viajes, pero al ser distinta a la del transporte de Estambul, no pudimos gastarlo). Tras esto, hicimos transbordo al bus, y nuestra sorpresa fue que la tarjeta que habíamos comprado en el metro no servía para este. No obstante el conductor viendo que estábamos completamente perdidos y que no hablábamos turco, por gestos nos indicó que subiésemos sin pagar. Hora y pico después llegamos a la estación de tranvía T1 donde cogeríamos la última conexión para llegar a nuestro hotel. El trayecto en bus fue bastante agradable y descubrimos la parte menos turística de la ciudad. En la parada de tranvía, pudimos comprar la tarjeta roja de transporte de Estambul, que nos costó 9,3€ con saldo para realizar viajes. Cada trayecto era inferior a 1€. Llegamos así a la zona de las mezquitas, donde teníamos el hotel, unas dos horas después. No era la forma más rápida, pero sí la más barata. Nos costó algo menos de 2€ por cabeza (si descontamos el saldo de las tarjetas que no gastamos para este viaje y la parte fija de comprarlas).
El hotel que cogimos es en Sultan Hostel & Guesthouse. Nos costó 72€ dos noches para dos personas. No lo recomiendo para nada. En la habitación cabía literalmente la cama y ya. No teníamos espacio para dejar las maletas. El desayuno dejó también bastante que desear.
Habíamos reservado la última noche del viaje de vuelta en este hotel y decidimos cancelarlo. Por cierto, a día de hoy, Booking no deja reservar hoteles en Turquía si se hace desde el país, es un poco absurdo pero es así.
Tras dejar las cosas fuimos a un local que ya conocía de mi visita anterior y que me gustaba mucho. Era un café ubicado al lado de la mezquita nueva llamado "Tarihi Eminönü kahvecisi". Cenamos ahí y fumamos una shisha. Los precios han subido bastante desde la última vez. Nos costó unos 30€ cenar y fumar, cuando la vez anterior, en diciembre de 2021, nos había costado unos 15€.
A la mañana siguiente madrugamos porque teníamos la entrada comprada para Dolmabahçe y queríamos evitarnos colas. No voy a alargarme mucho con esta visita. Solo decir que para mi es la mejor de Estambul y su precio está más que justificado (unos 33€ por persona). A primera hora no hay cola por lo que la entrada anticipada por internet es prescindible. Si no se quiere madrugar diría que llevar la entrada comprada ayuda a saltarse las colas.
En cambio, y es una opinión personal, el palacio de Topkapi, no considero que merezca la pena visitarlo. Si se tienen los días justos creo que es prescindible. No hay tanto mobiliario ni está tan cuidado, y hay muchísima más gente visitando y llega hasta a ser agobiante.
Tras esto fuimos a ver la mezquita nueva, la mezquita de Rustem Pasa, para mi la mejor al no haber casi turistas y tener el encanto de estar escondida entre el mercado y la mezquita de Suleimán el Magnífico, muy recomendable también.

Fuimos a comer cerca de la torre Galata unos mantis. El local se llamaba 1932 Cihangir Doyum Mantı. La verdad es que comimos muy bien por 15,82€ los dos. Tras esto, siesta como siempre.
Por la tarde fuimos a la parte asiática a buscar el café de las alfombras para ver el atardecer. No lo encontramos. Diría que ya no existe o es ciertos días a la semana. Pero lo vimos desde ese mismo punto y fue muy muy bonito.


Cenamos por la zona un durum muy muy barato, 6€ los dos.
El domingo teníamos el vueloa a Ankara por la noche. Teníamos todo el día por delante. Nos permitieron dejar las maletas en el hotel y volver a por ellas por la tarde. Cometimos el error de no visitar el gran bazar el día anterior. Los domingos está cerrado, y nuestro último día iba a ser domingo, pero no pensamos en ello hasta que fue demasiado tarde.
Este día visitamos Santa Sofía, donde han puesto una entrada desorbitada de 25€ por persona. ¿Vale la pena? Rotundamente no. No os quedéis con el remordimiento de si hubiese pagado... Antes se veía desde la parte inferior, donde rezan. Ahí puedo llegar a justificar el pago, aunque 25€ sigue siendo un robo. Pero ahora sólo se visita desde la parte superior y apenas se ve la primera planta, que es desde donde se tiene una vista bonita de las cúpulas y de la magnitud de la mezquita.

Por ello digo que ahora no vale la pena ni entrar.
A continuación fuimos a ver la mezquita azul, donde había una cola interminable. Si se entra por la puerta de la derecha se salta bastante cola (sin colarse). Esta mezquita si que es gratis y equiparable a Santa Sofía.
Fuimos a Nakkaş Rugs, una tienda de alfombras que tiene una cisterna en su sótano con explicaciones de cómo era la ciudad en la época de los romanos. Es gratuita y estuvimos completamente solos. Vale la pena muchísimo.
Quisimos ir después a la cisterna Binbirdirek, pero estaba cerrada. La vez anterior la pude visitar y es económica y poco conocida, además de ser la segunda más grande de la ciudad. Descartamos ver la cisterna Basílica no solo por el coste de la entrada sino por la cola que había.
Fuimos al museo arqueológico de Estambul, muy recomendable. Comimos en Erhan restaurant, un lugar donde comer un buen iskander y fuimos a descansar a un parque hasta las cinco de la tarde, hora en la que volvimos al hotel para recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto. Esta vez era el de SAW. Cogimos un metro que cruza el mar por debajo y luego el M4 hasta el final de la línea.
Como curiosidad, en el aeropuerto de Ankara en el que sólo tuvimos 40' para hacer el cambio de vuelo, tuvimos que salir de la terminal y volver a entrar. No había zona de transferencia de vuelos. Pensábamos que íbamos a perder el vuelo, y dábamos por hecho que las maletas no iban a subir. Para nuestra sorpresa, a la mañana siguiente en Biskek estábamos tanto nosotros como las maletas.
Menos mal que no me iba a extender...