DIA 7: SABADO 6 DE JULIO DE 2024 (GUILIN-HONG KONG)
¡Último día en Guilin! Esta mañana vamos a darle una vuelta a la ciudad que solo la hemos visto de noche. La lavandería nos trajo la ropa al hotel, pero muy limpia la verdad es que no la dejaron. Punto negativo para ellos.
Salimos con Alonso en dirección a la colina de la Trompa de Elefante, un parque situado en el centro de la ciudad. Por el camino pudimos ver las 2 pagodas (del sol y la luna) que son uno de los símbolos de la ciudad.
Al llegar al parque vimos una estatua de un elefante blanco con muchísimas ofrendas y muchos devotos por allí. Alonso nos explicó que era una deidad budista con muchos fieles en la zona.
Y llegamos a la Colina de la Trompa de Elefante, que es una gran roca, no una colina. Aunque es posible escalar y subir a la roca no lo hicimos por falta de tiempo y también porque nos explicaron que no era muy seguro.
El parque alrededor de la colina también es agradable para pasear. Cerca de la orilla del río hay barracas de souvenirs, así como los famosos pescadores tradicionales del área que usan cormoranes para ayudarles a pescar.
Continuamos el paseo bordeando el río y nos encontramos con un montón de chinos jubilados haciendo “Tai-chi”, bailando (bailes de salón, salsa, etc..) y socializando. Hay que decir que en China la edad de jubilación es de 60 años para los hombres y 55 años para las mujeres ¡Algunos eran más jóvenes que yo!
Por el camino nos encontramos con alguna señal indicando que el momento de pisar un parque Disney se iba acercando.
Tras este paseo, nos recogió nuestro vehículo en dirección a la estación de tren de Guilin que está algo retirada del centro. Como en los aeropuertos, tuvimos que pasar por un férreo control de seguridad para acceder a la estación. Dentro no había mucho para comer, así que cogimos algo de picar para aguantar hasta nuestro próximo destino.
Alonso nos ayudó con los billetes, había que escanear la cara y pasaportes en esta máquinas y te salía el billete que la agencia nos había reservado previamente.
Nos despedimos de Alonso con la promesa de dar buenas referencias suyas. Zàijiàn!
Estuvimos pendientes del cartel pero la verdad es que tampoco aclaraba mucho…jajaja
El nuestro es el G319 con salida a las 12:42
Pero bueno, los minutos fueron pasando y pronto nos tocó acceder al andén para esperar el tren.
¡Y por fín llegó el tren!
El cansancio de viaje ya iba haciendo mella en nosotros. Así que aprovechamos para descansar hasta la llegada nuestro próximo destino….¡Hong Kong!
La distancia entre Guilin y Hong Kong es de 640 km por carretera, con el tren lo hicimos en poco más de 3 horas. Lo bueno es que con el tren llegas al centro de la ciudad, cosa que no ocurre si llegas en avión .
Hong Kong aunque oficialmente ya es parte de China, está considerada una “Región Administrativa Especial” al igual que la vecina Macao. Siempre pensamos en Hong Kong como en una isla pero en realidad posee 1.100 km2 divididos entre la isla de Hong Kong y los nuevos territorios. Aunque era un protectorado británico, en 1997 se transfirió la soberanía a China con el compromiso de que mantuviese unos años su sistema político.
Fuente del texto: Wikipedia
A diferencia de China, el sistema político de Hong Kong incorpora la separación de poderes y está encabezado por el jefe ejecutivo que resulta elegido por el Comité Electoral y posteriormente es designado por el Consejo de Estado de la República Popular China. Su economía se caracteriza por ser de libre mercado y enfocada al sector servicios, además de contar con una de las bolsas de valores más grandes del mundo en términos de capitalización de mercado. Por otro lado, la cultura de Hong Kong constituye mayormente un híbrido entre las influencias occidentales de su pasado histórico, y sus principios y elementos chinos tradicionales, entre los que se incluyen la filosofía del feng shui, que posee importancia en aspectos como el diseño estructural y la planificación territorial de la región.
Lo primero que hicimos al llegar a la estación de tren de Hong Kong fue pasar la aduana, y es que esta zona está tan diferencia de china que tiene su propia aduana y su propia moneda (Dólar de Hong Kong).
El segundo paso fue dejar todo el equipaje en la estación. En principio la idea era dormir 2 noches en HK para luego marchar a Disney, pero viendo los precios de los hoteles en HK y el tamaño de las habitaciones, decidimos dormir todas las noches en Disney y creo que acertamos. Hk tiene una de las mayores concentraciones de habitantes por kilómetro cuadrado del mundo y por esto el alojamiento es muy caro y muy “escaso” en la zona central de la ciudad.
Lo cierto es que dejar el equipaje fue un poco rollo. Aunque había una consigna manual, esta cerraba muy pronto. Así que lo dejamos en unas taquillas automáticas que solo admitían monedas y con unos casilleros no muy grande, lo que nos obligó a perder un buen rato para dejar todo nuestro equipaje.
Como eran cerca de las 5 de la tarde y no habíamos comido, decidimos comer en la misma estación que es GIGANTESCA. Recordé que en la estación había una sucursal del famoso restaurante TIM HO WAN, el restaurante con estrella michelin más barato del mundo. El restaurante original está en la zona norte de Hong Kong pero en la estación tienen otro establecimiento con la misma carta y los mismos precios.
guide.michelin.com/ ...am-shui-po
La comida estuvo deliciosa, pero no nos atrevimos con la especialidad de la casa: las patas de pollo glaseadas.
La comida, super barata...¡A menos de 10 euros por persona!
Y ahora llega uno de los momentos más “complicados” del viaje…¡Salir de la estación!
Sabía que al estación de tren “Kowlon West Hong Kong” es un gigante que ocupa varias manzanas, con zonas subterráneas, varios pisos, con otro pisos “intermedios” a media altura, pasarelas que conectan edificios, etc… Pero no me imaginaba que aquello era como una especial de “colmena-laberinto” no apta para un occidental. Para más inri este “monstruo” está conectado por pasarelas con las cercanas estaciones de Austin y Kowlon MTR. Nuestro objetivo era tomar un “Uber” que nos llevase a nuestro próximo destino, pero era tarea cuasi imposible ¡Toda una odisea salir de allí!
Al final entendimos que para pedir un Uber no podíamos hacerlo desde la calle, sino que había que bajar a una planta bajo tierra y meternos a una especie de “túnel” por donde se supone que llegaban los taxis/vehículos. Dimos unas cuantas vueltas, preguntamos aquí y allá pero era muy complicado comunicarse. Creía que HK era otra cosa, pero, como habíamos visto en China ¡casi nadie hablaba inglés!). Y mi mandarín era demasiado básico para solventar la situación.
Al final nos rendimos e hicimos lo que no había que hacer….¡Salir a la calle!
Al salir nos encontramos en un conglomerado de rascacielos sin aceras ni calzadas y sin posibilidad de ir a ningún sitio andando. Al final encontramos un camino que nos dejó en una rotonda desde donde pedimos un par de Ubers. Los coches llegaron, pero nos dijeron que allí, en principio, no podían recoger pasajeros. Creo que nos vieron la cara y se apiadaron de nosotros porque, al final, nos llevaron hasta nuestro próximo destino, ¡El pico Victoria!
El camino nos confirmó que Hong Kong no es una ciudad “fácil” de transitar. Y es que la falta de espacio obliga a llenarla de túneles y puentes para peatones y vehículos. Imposible ir de un punto A a un punto B en línea recta, esta ciudad es como un gran queso gruyere.
Nos reunimos las 2 familias en el edificio llamado “The Peak”, en la cumbre de la colina Victoria.
La verdad es que las vistas son impresionantes. Comparado con Nueva York, Hong Kong casi le dobla en número de rascacielos (556 frente a 316).
Es muy típico subir hasta aquí en tranvía, pero la espera para tomarlo puede demorarse varias horas así que por esto optamos por el Uber. Aunque el edificio tiene un mirador arriba (de pago), optamos por un mirador cercano que es gratis y donde las vistas son parecidas.
Claro, si es gratis, tiene la pega de que hay mucha gente jajaja
Y llegó la hora de marchar al hotel. Las próximas 4 noches nos alojaremos en el resort de Disney y ninguna en HK “ciudad”. Así que, primero, tocaba hacer el camino inverso. Tomamos 2 vehículos para regresar a la estación de Kowloon para recoger el equipaje y desde allí tomamos un tren en dirección a la cercana isla de Lantau.
Al llegar a Lantau nos bajamos en la estación de Sunny Bay y allí tomamos la línea Disneyland Resort Line. El tren que lleva a Disneyland Resort es muy particular porque no tiene conductor (es un tren “automático”) pero es que, además, ya desprende un toque “Disney”:
¡Y llegamos a la estación de tren de Hong Kong Disneyland!
Es “raro” porque aunque uno no ha estado nunca en este lugar, se siente casi “como en casa”. El calor y la humedad nos indican que no estamos en Disneyland Paris pero hay algo en el aire que nos recuerda a nuestro querido “home park”.
¡Ya estamos!
Ahora a buscar el bus de nuestro hotel. HK Disneyland tiene 3 hoteles temáticos: Disneyland Hollywood Hotel, Hong Kong Disneyland Hotel y, el nuestro para las próximas 2 noches, Disney Explorers Lodge.
La entrada es realmente espectacular. Recuerda un poco al “Animal Kingdom lodge” de Orlando, pero sin animales.
¡Welcome home!
El edificio está dividido en varias zonas, nos tocó en la zona "Africana", no lejos de la piscina.
Tras hacer el check-in, tomamos el ascensor que ya escondía algún “Hidden Mickey”….
La habitación, una pasada. Super amplia y cómoda.
Y un balcón con vistas a la piscina:
¡Toca descanso!