Día 4 de diciembre
Como todos los días, nos levantamos sobre las 6.45, y para las 9 estábamos saliendo del hotel.
Hoy íbamos a subir a las alturas! Aunque alguna no estaba muy convencida...Las niñas no tenían nada claro eso de subir tan alto, pero yo sabia que era algo que no se podían perder. De todos los miradores que hay en NY decidimos subir al Top of the Rock, no es el más alto, ni el más nuevo. Pero si el que tiene la ubicación más central, y vistas 360. De hecho, echando un ojo a blogs especializados en Nueva York, muchos lo calificaban como su favorito. Yo ya había estado (la primera vez que fui a Nueva York no había tantos miradores….) y tenia buen recuerdo, así que ¿porque no repetir?
Como puse anteriormente las entradas las cogimos una vez llegado a Nueva York. Para estas alturas, las entradas para el atardecer hacia tiempo que se habían agotado (son las primeras que vuelan, y también las más caras) pero teníamos claro queríamos disfrutarlo con calma, y sin mucha gente. Así que elegimos verlo a primera hora (además hasta las 11 es más barato). Precio total para los 4: 161,14$.
La hora de entrada la teníamos a las 10.30, así que nos bajamos en Central Station, que todavía no la habíamos visitado, y desde ahí fuimos poco a poco subiendo hasta Rockefeller center. Este día por la noche iban a celebrar el encendido del árbol de Rockefeller, y se veía muchísima seguridad por la zona: Muchas vallas, calles cortadas, policías...y mucha mucha gente. Encontramos al puerta de entrada (en un lateral) y en un pis pas habíamos entrado! Ni cola para entrar, ni para enseñar las entradas. Lo más que tuvimos que esperar fueron 10 minutos, porque antes de subir en el ascensor entras en una sala donde te ponen un pequeño documental de la historia del edificio, y justo cerraron cuando llegamos, así que tuvimos que esperar al siguiente, pero paso bien rápido.
Tras el documental ya subes en ascensor hasta la planta 67 en unos segundos que pasan volando. El mirador en si realmente son 3 plantas, en la primera tienes el bar y 2 terrazas (una al norte y otra al sur, con unos sofás para tomarte algo tranquilamente;-)). La segunda planta, a la que se sube por unas escaleras mecánicas, ya es toda exterior, y ya la 3ª, la más pequeñita, es la que te da la visión 360, porque además no tiene cristales (te caerías a la 2ª planta, así que no tiene peligro).
Las vistas son realemente espectaculares.

El mirador cuenta además con una par de “atracciones” que van aparte de la entrada. Por un lado una viga que sube a 3m de altura, dando la sensación de la famosa foto durante la construcción del Rockefeller, y por el otro una plataforma que te eleva 3 pisos más arriba todavía del ultimo piso, y que además gira 360. Nosotros no probamos ninguna de las dos. No se si realmente aportara algo más a las maravillosas vistas desde arriba…
Tal y como esperábamos, no hay mucha gente y nos pudimos hacer todas las fotos que quisimos dese todos los ángulos posibles. Además tampoco hacia mucho frio, así que genial!Ah, y las crías disfrutaron un montón, a pesar de no querer subir al principio!
Hoy iba a ser el día de las niñas. Teníamos pensado entrar en todas las jugueterias que nos encontrásemos, aunque ellas no sabían nada de nuestros planes. Empezamos un poco regulin, ya que la tienda de Lego justo estaba cerrada ese día (suponemos que por el encendido) y la de FAO Schwarz cerraba a la 1. Todavía teníamos más de una hora, así que adelante! La entrada fue pletórica, dependientes por todos lados con micrófonos explicando los diferentes juguetes...las crías no sabían a donde mirar, tocando todo, de un lado al otro...todo les gustaba. Por fin llegamos al famoso piano, en el que no había nadie tocando. Así que ni cortos ni perezosos, nos quitamos todos los zapatos, y a tocar!!Como no había nadie esperando las crías estuvieron un rato bastante majo jugando, y nosotros mientras hablando con el dependiente encargado de esa zona sobre el encendido (el piano está justo en la cristalera que da a la plaza).
La gente, atraída por lo bien que tocaban mis hijas el piano >-) fueron acercándose, y haciendo cola para entrar, así que se terminó la diversión para ellas, había que dejar sitio a los demás! Esta bien organizado, porque dejan un par de minutitos a cada uno, y solo puede entrar a la vez gente que sea de la misma familia/grupo. También se quedaron bastante sorprendidas de los ositos que se rellenan en el momento, pero no teníamos sitio en la maleta para comprar ninguno, así que salimos de allí sin bolsas.
Con la tontería ya casi era la hora de comer y nos habían recomendado el Juniors, que quedaba justo al lado, así que hacia allí nos dirigimos. No esperamos nada para entrar. Pedimos un par de menús infantiles para las crías (mac&cheese y nuggets), un menú del día para mi (ensalada y sándwich de pastrami) y una hamburguesa para mi marido, aunque acabamos comiendo todos de todo. Muy buena la comida (mi pastrami un poco seco, pero con la salsa de miel y mostaza de los nuggets de mi hija estaba buenísimo:-) y el servicio de 10. No pedimos la tarta de queso típica de allí porque estábamos ya bastante llenos, pero volveríamos en otro momento a probarla! Nos salió la comida por unos 100$ todo incluido.
La siguiente parada era Times Square. Llevábamos ya 4 días en Nueva York y todavía no habíamos pisado esta icónica plaza. Pero de camino nos encontramos con la tienda de M&Ms, así que para dentro que nos fuimos. Mis hijas siempre han sido más de lacasitos (el cacahuete de dentro no les va mucho) pero disfrutaron igualmente de todas las chorradillas que tienen y además nos dieron un par de puñaditos de M&Ms para probar así que, podemos pedir más?
Y ya por fin si, llegamos a la plaza, un montón de gente yendo y viniendo...nos sacamos alguna foto, y vimos el puestito donde se escriben los deseos que se tiran en forma de confeti para el año nuevo. Por supuesto que escribimos unos cuantos cada uno! La tienda Disney de Times Square fue nuestra siguiente parada, como no.
Nos habían encargado un jersey de Soto, de los Yankees, y como había una tienda oficial muy cerca de Times Square, para allá que nos fuimos. Desgraciadamente no tenían la talla que necesitábamos, así que durante toda la tarde nos pararíamos en todas las tiendas con camisetas de béisbol que viésemos,
Ya se empezaba a notar bastante movimiento por el encendido del árbol, así que decidimos ir acercándonos a coger la 5av e ir subiendo poco a poco hasta Central Park, viendo todas las tiendas caras en las que nunca compraremos nada: tiffany, bvlgari, armani, louis vuitton. A bergdorf si que entramos, aunque solo para entrar al baño. Al final del camino nos encontramos con el hotel Plaza, y les comentamos a las niñas que ese hotel salia en una película muy famosa de un niño que se quedaba solo en Nueva York, y me dijeron que a ver porque no habíamos ido a ese hotel. Les dije, Quizás una noche costaba lo que toda la semana en nuestro hotel, y entonces me dijo, mejor nos compramos un vestido de estos…

Resulta que el vestido era un Dior que valía 7000€…;-)))Ya no volvió a decir nada de dineros en todo el viaje.
Seguíamos buscando el jersey, pero era imposible! Nos ofrecieron poner el nombre a un que no tuviese nada, pero se iba ya a los 220$… Seguiríamos buscando.
Camino al metro compramos algo de cenar en un wholefoods y para casa, que queríamos ver el encendido del árbol por la tele. Nada más lejos de la realidad! Llegamos a casa, cenamos, preparamos el día siguiente, estuvimos viendo el espectáculo un buen rato….pero aquello no lo encendían nunca?? Al final decidimos apagar la tele y dormirnos ya, porque estábamos todos más pa’alla que pa’aca. Por lo que supimos al día siguiente, el encendido todavía tardo 1 hora o así! Como para esperar estábamos…