Redondela, ciudad de los viaductos
El 18 a la mañana en un colectivo de áreas rurales fui a Redondela en un transporte público de Galicia muy económico, sólo 3 euros ida y vuelta con un recorrido muy corto de 15 kilómetros desde Vigo.
Mi abuela Balbina nació en Redondela en el año 1888. Eran sus padres Jorge Queimaliños Alonso y Manuela Castro Vazquez y seguramente el paisaje de esa época era éste.
Me puse a caminar sobre una ciudad más moderna, tomé un café en un bar cercano y me dispuse conocer la calle Queimaliños que seguramente tiene el nombre de algún vecino o quizas pariente de mi abuela. La recorrí de principio a fin. Era muy bonita y crucé a peregrinos del camino de Santiago.
Creo, finalmente, que esta calle evoca a Isidoro Queimaliños ( 1850-1904), Alcalde de Redondela y " médico de los pobres" según consta en el cartel que está en el cementerio antiguo y cuyo mausoleo no encontré.
Redondela es una parada del camino de Santiago. Mi hermana Diana que lo hizo y pasó por esta ciudad quedó maravillada, lo mismo Raúl Queimaliños, un primo que también estuvo y tiene su foto con el cartel de la calle.
Se la conoce como la ciudad de los viaductos porque su cielo está atravesado por dos grandes viaductos ferroviarios del siglo XIX: el de Madrid y el de Pontevedra, ambos considerados Bienes de Interés Cultural , su poblacion es de 28.000 habitantes.
Además de sus viaductos, Redondela cuenta con un gran número de elementos patrimoniales civiles y religiosos. El municipio de Redondela cuenta con 13 parroquias.
Lo primero es su Iglesia de Santiago, de origen románico, aunque las obras que se han ido realizando a lo largo de los siglos han desvirtuado un poco su estilo original. Está coronada por una estatua de Santiago en su fachada principal y guarda otra escultura muy curiosa del santo peregrino en su interior.
La ciudad siempre contó desde el siglo XVI con un hospital de peregrinos que atendía a todos los que caían enfermos en el camino de Santiago. El edificio fue también una escuela, casa rectoral y hasta la casa del maestro. A finales del siglo XX se decidió que el albergue de peregrinos tenía que estar en un espacio único y se eligió el antiguo palacio renacentista de los García Prego de Montaos para construir uno de los más bellos de todo el camino.
Una de las visitas más curiosas en Redondela es a su cementerio Os Eidos, considerado uno de los más bonitos de España.
Fue construido en 1830 y cuenta con mausoleos y panteones de diferentes estilos que se reparten entre un jardín romántico que inspira cierta paz solamente con pisarlo. Actualmente no tiene más capacidad para recibir difuntos.
Encontré tumbas con el apellido Queimaliños, quizás fueron familiares de mi abuela, eso no lo sé, ya que mi abuela murió en Buenos Aires.
Esta zona de la ría de Vigo estuvo habitada desde la prehistoria, como lo atestiguan las ciudades amuralladas que se han encontrado y que hablan de sus primeros habitantes.
Pero si algo marca la historia de Redondela son, sin duda, sus leyendas marineras que hablan de los misterios de la isla de San Simón o la historia de San Brandán o el gran tesoro de la Batalla de Rande. Esta lucha naval tiene su fecha en la historia, en 1702, cuando las armadas española e inglesa pelearon en este rincón de Pontevedra por el trono de España en plena Guerra de Sucesión. Los gallegos apoyaban a los Borbones y los ingleses, al candidato de la casa de los Habsburgo. Cuentan que los barcos que se hundieron en esta zona de la ría iban cargados de oro y grandes tesoros. La leyenda se extendió durante siglos y hasta Julio Verne la incluyó en su libro ‘20.000 leguas de viaje submarino’..
Fue un poeta el que habló de Redondela como la ciudad caída del cielo. Federico García Lorca que, en su camino hacia Santiago, pasó por aquí y, viendo los dos viaductos que rodean esta villa tuvo por seguro que su origen tenía que haber sido divino.
También dicen que Lorca contó tiempo después que fue en esta vista la primera vez que sus oídos oyeron palabras en gallego, por lo que nunca olvidó el pueblo.





