Como en los viajes siempre me da insomnio y me despierto muy temprano, aproveché para dar una vuelta por Ortigia muy prontito, sobre las 7, cuando todavía no había apenas gente por la calle y estaban montando los puestos del mercado. Las callecitas de Ortigia son muy estrechas y hay muchos gatos, patios curiosos y es un momento perfecto para hacer fotos como esta.

En el mercado me enamoré
... de este vendedor de frutas. No se puede ser más cool y más siciliano.
Después de este paseo fotográfico, volví al B&B a desayunar en la terracita y salimos ya a visitar Ortigia. Antes movimos el coche, porque lo habíamos dejado en un parking más alejado y lo acercamos al Parchegio Lumbi, que es el mejor situado para visitar la isla. Desde aquí fuimos de nuevo al mercado que yo había visto cómo montaban y aprovechamos para comprar especias, pastas y alguna otra cosa para traer. Además del frutero, los vendedores de pescado también eran muy "auténticos" y fotogénicos. Este mercado es pequeño y no tan pintón como los de Palermo, pero está muy bien.

Desde aquí nos adentramos por las callejuelas de Ortigia, observando cada callecita, patio y balcón y fuimos hacia la catedral. Estas calles están llenas de tiendas, pero son tiendas de artesanía, de productos más originales que las tiendas de Taormina que eran de grandes marcas tipo Prada o marcas francesas (Chanel, etc.). Aquí compramos un frasco de perfume de la marca Ortigia, que huele fenomenal. La plaza de la catedral es muy bonita, con edificios barrocos alrededor y aquí está también la iglesia de Santa Lucía. En este iglesia hay un cuadro de Caravaggio, pero tengo que confesar que no lo vimos, de esto me he enterado después.

Desde este plaza salimos hacia el mar y fuimos bordeando toda la costa pasando por el castillo y la escultura Mitoraj y volviendo hacia el parking por el lado del mar. Era el 5 de mayo y hacía un día perfecto, unos 26 grados, con sol pero no mucho calor. El mar se veía turquesa y había gente banándose en la playa. Aquí las vistas desde esta zona.

La playa es pequeñita, un poco de arena debajo de la muralla. Tal vez en verano esté a tope, pero en mayo hacía un día perfecto para darse un chapuzón, pero bañarnos y luego coger un avión sin ducharnos llevando todo mojado en la maleta nos echó para atrás, así que nos quedamos con las ganas. Nos ibamos acercando al parking y nos estaba dando pena irnos de Sicilia y de esta ciudad tan especial, que nos encantó. Empezamos a dudar sobre donde comer y de repente vimos una bocatería en el mismo paseo del mar con unas mesitas fuera. Era un sitio bastante modesto, con platos y cubiertos de plástico, pero pedimos calamares fritos, varios bocatas, melanzane... y estaba todo muy bueno. Aquí vivimos también una escena de película siciliana, porque al lado nuestro había una familia italiana con una discusión tremenda. No paraban de gritar y reprocharse cosas unos a otros, pero nuestro italiano rudimentario no nos permitió enterarnose de la verdadera razón de la discusión.
El viaje se iba acabando y ya solo nos quedaba pasar por Neapolis antes de llegar al aeropuerto en Catania. Teníamos poco tiempo para ver estas ruinas, como hora y media, así que aparcamos y fuimos un poco a la carrera a ver el anfiteatro y la oreja de Dionisio. El anfiteatro, igual que nos pasó en Taormina, estaba cubierto con maderas, con altavoces y preparado para alguna representación. Me parece muy chulo que se siga usando, pero para los turistas (y las fotos) pierde un poco el encanto. La oreja de Dionisio en cambio pensaba que era una tontería y me pareció super curioso. Es una especie de cueva con una acústica muy especial. Supongo que se le puede dedicar más tiempo y tal vez visitarla con guía o documentarse un poco mejor sobre las ruinas, pero esta visita rápida también nos gustó.

Desde aquí ya nos fuimos directos a Catania, llegamos al aeropuerto sobre las 5 y cogimos el vuelo a las 7. El vuelo era con escala en Roma y llegamos a casa casi a la 1 de la madrugada, pero mereció la pena por aprovechar este último día, que fue muy completo y muy bien aprovechado. Ortigia nos ha encantado, ha sido un colofón perfecto para el viaje, sobre todo después del día anterior que fue un poco decepcionante.
Foro de Roma