Lunes 14 de abril de 2025
Hoy disponemos de varias horas más en Hangzhou antes de dirigirnos a Suzhou.
Desde el hotel tomamos un autobús hacia la Pagoda Leifeng, a la orilla del Lago Oeste. (entrada 40 yuan, aproximadamente 5€).
El edificio que vemos actualmente es del siglo XX, pero su origen es del siglo X, y se pueden observar sus ruinas en la base.
Normalmente las pagodas están vinculadas a templos budistas, y así fue en su origen, y normalmente no se puede entrar, pero en este caso esta es más bien una atracción o museo.
Tiene cinco plantas, a las que se acceden o bien por escaleras o bien en ascensor, y en la última hay un balcón con vistas 360º. Muy parecidas a las de ayer por la tarde desde el Pabellón Chenghuang pero con otra luz.
En una de las plantas inferiores hay un mural de marquetería super detallado de una leyenda china.
La pagoda se encuentra rodeada de vegetación, mientras descendemos damos un paseo por sus alrededores.
Una vez salimos, nos acercamos a la orilla del lago, en el paseo peatonal llamado Su Causeway, que está llenísimo de visitantes.
La serenidad del lago también se ve perturbada por un ir y venir de minibuses turísticos que emiten una estridente cancioncilla.
Si tuviéramos más tiempo hubiéramos montado en una de las barcas que dan una vuelta por el lago.
Pero nos toca tomar un tren para dirigirnos a Suzhou. Otra ciudad de millones de habitantes conocida por sus decorados jardines, que son patrimonio de la humanidad por la Unesco, y sus tradicionales canales.
De Suzhou, las principales atracciones que visitaremos son:
A demás de haber muchos más jardines y sitios de interés que no nos dará tiempo de visitar.
Aquí estaremos dos noches. El hotel Ji, nos cuesta 118€ las dos noches, con desayuno incluído.
Por cierto, olvídense del desayuno continental europeo. No busquen pan ni embutido ni cereales ni bollería.
El desayuno chino puede incluir café o te, pero combinado con arroz, verduras asadas, fideos fritos, estofados varios…
Dejado el equipaje en el hotel, llamamos un taxi (DiDi) para que nos acerque a la calle Shantang.
Junto con la calle Pingjiang, es una de las calles tradicionales que bordean un canal, con edificios antiguos y encantadores puentes.
Shantang nos parece más tradicional, donde se ve más gente viviendo ahí, en cambio Pingjiang es mucho más turístico y todos los locales son tiendas o puestos de comida o bebidas.
El extremo norte de la calle Shantang es mucho más austera y sencilla, definitivamente donde más se ve a los locales haciendo su vida. Cuanto más nos acercamos al centro de la ciudad, más turístico se vuelve.
Cuando llegamos al extremo del canal han pasado ya casi dos horas, parándonos a tomar un millón de fotos y a comprar algún que otro snack.
Aquí vemos el muelle en el que se toman estas barcas que navegan arriba y abajo y no nos podemos resistir. Ahora que ha oscurecido y se han encendido todas las lamparitas rojas de las fachadas, las vistas son preciosas. Dura una media hora y cuesta 50 yuanes por persona.
Luego damos una vuelta por las mil callejuelas estrechas con puestos de comida callejera y muchísimos visitantes. Estamos cansados y tantos estímulos nos agobian.
De regreso al hotel encontramos un restaurante donde los platos de arroz o fideos con verduras valen menos de 2€.
Y además, no es obligatorio consumir una bebida. Nosotros siempre llevamos una botella de agua con nosotros, y la podemos sacar libremente en el restaurante.
Otras fotos del día:



