Hoy cambiamos nuestro lugar de desayuno. Queremos subir a Higashiyama prontito para poder disfrutar de las Calles Ninenzaka, Sannenzaka y la Pagoda Yasaka con tranquilidad. En 6 minutos desde nuestro hotel estamos allí, frente a la bonita pagoda que se asoma entre las casas tradicionales de Higashiyama. Ayer localizamos un local para desayunar y hoy somos las primeras en entrar y sentarnos en las cristaleras frente al jardín:
-Gong Cha: te matcha con leche y hielos, Brown sugar milk y dos pastelitos.
En esta tetería no tienen café y esto es una oportunidad para probar el famoso te matcha de Japón. Sin duda es una ocasión, pues descubro que me encanta y esta bebida será el sustituto del café en algunos de mis desayunos japoneses a partir de hoy. He de decir que no soy amante del té, pero el de matcha con leche y hielos me ha parecido delicioso.
Despedimos Higashiyama para dirigirnos en autobús a la estación de tren donde estrenaremos el Kansai Hiroshima Pass. En la organización del viaje descubrí este pase y calculé que sería lo más económico. Se trata de un pase regional que cubre los desplazamientos a lugares tan turísticos como Kioto, Osaka, Nara, Kobe, Himeji o Miyajma, además del tren Haruka al aeropuerto de Kansai. Por lo tanto, es perfecto para explorar la región de Kansai hasta Hiroshima. Lo importante es saber que tiene 5 días de duración y que la validez del pase es por días naturales, no por horas. Por lo tanto, conviene activarlo por la mañana para asegurar que se le saca el máximo partido. Y así lo hacemos, canjeándolo a nuestra llegada a la estación y tomando el primer tren que pasa en dirección a Nara, una de las ciudades más populares de la región de Kansai. Al igual que Kioto, Nara todavía conserva el espíritu del Japón tradicional en muchas de sus calles, sus parques, sus ciervos, su Gran Buda y sus construcciones antiguas.
El trayecto desde la estación de Kioto hasta la de Nara dura aproximadamente 45 minutos. Al llegar hay que caminar unos 15 minutos hasta llegar al parque de Nara, un espacio lleno de templos y santuarios antiguos. Se puede decir que el parque de Nara es un enorme santuario natural y cultural donde aprender más de la historia de Nara. Aunque si por algo es famoso este parque es por sus cientos de ciervos shika, que campan a sus anchas con total libertad al ser considerados mensajeros de las deidades. Al principio nos impacta caminar rodeadas de ciervos que nos saludan amablemente asintiendo con la cabeza, pero tardamos poco tiempo en familiarizarnos con estos animales que serán nuestros acompañantes durante todo el día.
Comenzamos visitando el templo Kofukuji, aunque lamentablemente, su pagoda de 5 pisos que es un icono de Nara, además de la segunda más alta de Japón, se encuentra en proceso de reconstrucción. No obstante, visitamos el resto de los edificios del templo y la pagoda de tres pisos, así como los dos salones dorados, el central y el oriental, y los salones octogonales. La entrada nos ha costado 5€ entre la dos, como en todos los templos de Kioto.
Tras la visita y antes de alejarnos, decidimos ir a comer para poder continuar con el resto de las visitas por la tarde. Tenemos fichado un restaurante cuya especialidad es el okonomiyaki que estamos deseando degustar. El okonomiyaki es una mezcla entre una pizza y tortilla. Significa literalmente "lo que te guste, a la plancha" y es una tortita gruesa preparada con una masa a base de harina, huevos y repollo picado. A estos ingredientes base se les añade "lo que te guste", que normalmente incluye carnes, mariscos y vegetales. Una vez mezclados todos los ingredientes, la masa se cocina a la plancha hasta que esté dorada y crujiente y a continuación, se cubre con una salsa dulce y espesa, similar a la salsa barbacoa, y se espolvorea con copos de bonito seco que se mueven con el calor, dando la impresión de que la comida está viva.
-Kameya: okonomiyaki de carne y pescado y yakisoba roll. 11€.
Se trata de un restaurante de mesitas bajas con planchas donde, aunque no te hacen la comida, la traen cocinada y se mantiene calentita. El okonomiyaki está delicioso y el yakisoba roll es una tortilla rellena de yakisoba y verduras, también típica del restaurante, que es un acierto probar. Hemos comido de maravilla.
Por la tarde, además de continuar disfrutando con los ciervos que nos acompañan en nuestro camino, vamos a visitar dos lugares importantes en Nara. En primer lugar, nos adentramos en el templo Todaiji, famoso por su colosal estatua de bronce del Buda Vairocana de 15 metros de altura. Su exterior, rodeado de jardines japoneses, es un lugar encantador. La entrada a este templo es un poco más cara (5€ adulto y 3€ niño) y además compramos un goshuin para nuestra colección.
Tras pasear por los alrededores del templo nos dirigimos al santuario Kasuya Taisha, un santuario sintoísta famoso por sus miles de lámparas de bronce y piedra donadas por los fieles a lo largo de los siglos. El contraste del color bermellón de sus estructuras con el verde intenso del bosque es simplemente espectacular y el encanto de los ciervos que nos siguen acompañando, hace de éste un lugar encantador.
De regreso a la estación encontramos un local donde venden un tipo de mochi relleno de frutas que nos llama mucho la atención. No sabemos cuál elegir y finalmente optamos por el de kiwi, que la vendedora nos prepara cortado y servido en un plato. Nos parece la mejor merienda para degustar en Japón.
Tras otros 45 minutos de trayecto, regresamos a la estación de tren, donde aprovechamos a sacar los billetes de tren para nuestro traslado de mañana. Aunque tenemos el Kansai Hiroshima Pass, conviene reservar ciertos trayectos, y así lo hacemos, para asegurarnos nuestros asientos para mañana.
Al salir de la estación de tren, nos recibe la torre de Kioto preciosamente iluminada. Un bonito cierre para un bonito día. Una vez más, compramos cena en el “Lawson”: ensalada y yakitoris de pollo.