Hoy desayunamos de nuevo en Sizuya Bakery y de allí nos dirigimos a la estación de Gion-Shinjo para tomar el tren que nos llevará a Fushimi Inari Taisa. La visita de hoy es una de las más esperadas del viaje y estamos muy emocionadas. Este santuario situado al sur de la ciudad de Kioto, es el principal santuario de los dedicados a la deidad Inari, el dios del arroz y por consiguiente el patrón de los comerciantes, ya que en la antigüedad se asociaba tener una buena cosecha de arroz con la prosperidad en los negocios. Esto explica una de las características del santuario que más llaman la atención: los miles de torii que hay uno detrás de otro, por sus 4 kilómetros de caminos, que casi parecen formar un pasadizo techado y que han sido donados por comerciantes que ponen sus nombres o los de sus negocios en los torii para que el dios Inari les sea propicio.
La entrada es gratuita, pero compramos el goshuin correspondiente para nuestra colección, por 3€.
Se recomienda llegar pronto, pues es uno de los lugares más turísticos de Kioto y para evitar las horas de calor, ya que, si se quiere llegar al santuario, situado a los pies del monte Inari, hay que recorrer 4 kilometros caminando con bastantes subidas.
Aunque al comienzo del camino se ve bastante gente, no todos continúan la ruta hasta el final, por lo que, según vamos avanzando, vamos sintiendo cada vez más paz en un lugar idílico, formado por toriis de color bermellón que se alzan entre los verdes árboles del bosque.
Sin duda, subir hasta la cima de Inari ha sido otro de los sueños hechos realidad. Cada paso que damos bajo los toriis, nos recuerda que estamos allí, que no es un sueño. No nos cansamos de mirar a nuestro alrededor. Es espectacular.
Este es otro de los lugres que nos da pena abandonar, pero es nuestro último día en Kioto y tenemos visitas pendientes para el día de hoy. Tras nuestro regreso en tren, cogemos un bus que nos acerca a los templos Hongan-Ji. Cuando nos disponemos a visitarlos, cae una tormenta corta pero intensa, por lo que decidimos no entrar y refugiarnos en algún sitio para comer. Pensamos que el mercado de Nishiki es un buen lugar y decidimos acudir allí, pues tras la visita de ayer, estamos seguras de que alguno de sus puestos atraerá nuestra atención para quedarnos a comer.
Nuestra primera parada es un puesto de takoyaki, las famosas bolitas de pulpo típicas de Osaka pero que se pueden degustar en todo el país. Pedimos una ración de 4 por 3€ en un local decorado con dibujos de pulpos con mucho encanto; y las takoyaki deliciosas. Seguimos paseando y nos sentamos en un local de frituras variadas, donde pedimos un bowl de arroz con sashimi de salmón y varias piezas de tempura de langostinos, además de croquetas de camarón. Todo ello delicioso por 11€.
Seguimos paseando por el mercado y encontramos un pequeño templo, dentro del propio mercado, que nos parece encantador. Cuenta con su temizu a la entrada y un pequeño jardín preciosamente decorado con farolillos chochin.
Al salir del mercado observamos que se ha quedado una bonita tarde y es perfecto para recorrer el barrio de Gion. Además, es la hora de las geishas y maikos, y ¿quién sabe si nos encontraremos de nuevo con alguna de ellas?
Es cierto que Gion es uno de los barrios de geishas más conocidos de todo Japón y, probablemente, el barrio de geishas más popular, turístico y visitado de toda Kioto. Por ello, hoy en día, es más difícil encontrarlas aquí. Sin embargo, Gion tiene mucho más que ofrecer y algunas calles menos concurridas, atravesando el puente sobre el riachuelo Shirakawa y visitando la zona de Gion Higashi, además de las calles Shijo o Hanamikoji.
Sus callejuelas estrechas y empedradas están repletas de edificios tradicionales de madera, decorados con farolillos chochin y con todo tipo de amuletos. Todo el camino está lleno de casas de té, casas de geishas y tiendas tradicionales de dulces, textiles, ornamentos, maquillaje, calzado, parasoles… Con todo, es el barrio más icónico de Kioto y disfrutamos de nuestra tarde, a pesar de solo ver una geisha que entra discretamente en una de las muchas casas de té.
Finalizamos la tarde paseando por el santuario Yasaka y atravesando el parque Maruyama para llegar a las cuestas de Higasiyama y de aquí regresar al hotel, que se encuentra muy cerquita. Antes paramos en el “Lawson” a comprar nuestra cena, que hoy son onigiris con ensalada de tofu y disfrutamos de una noche más en nuestra preciosa habitación de Kioto.