Hoy tenemos que dejar la habitación a las 10 pero en el hotel hay un servicio de consigna de equipaje gratuito y las dejamos allí para poder salir a visitar la ciudad. En este hotel tampoco tenemos desayuno incluido y, aunque hay una cafetería en la planta baja, preferimos salir a buscar otra cafetería. Vemos en el maps que en el centro comercial de Namba hay un “Doutor”, la cafetería que nos gustó en Tokio. Al acercanos, nos gusta mucho el sitio. Además, vemos que tenemos la opción de probar la famosa tarta de queso japonesa y no dudamos en quedarnos aquí.
-Doutor: te matcha, leche caramel, zumo de naranja, tarta de queso japonesa y tostada. 11€.
Tomamos un metro para ir al castillo de Osaka, que se encuentra al noreste de la ciudad de Osaka. Se trata de uno de los castillos más famosos de Japón y que tuvo un papel fundamental durante el proceso de unificación de Japón en el siglo XVI. El castillo quedó muy dañado después de la II Guerra Mundial, pero después de varias reconstrucciones, hoy podemos verlo casi como el primer día, rodeado de imponentes murallas y un foso. Hay mucho ambiente en los alrededores y vemos un desfile tradicional con música y gente con trajes típicos que muy amablemente nos piden hacernos fotos juntos. El castillo es precioso y muy diferente a otros monumentos que hemos visitado en estos días. Se puede subir al castillo y realizar otras actividades como pasear en barca por el canal que rodea el foso, pero nosotras nos quedamos con la visita exterior y continuamos el camino hacia el sur de Osaka, para visitar el templo budista Shittenno-Ji.
Nos bajamos en la parada del mismo nombre y enseguida lo encontramos, disfrutando de un paseo muy agradable entre jardines, salones, esculturas, memoriales y otros elementos. Para entrar a la zona de la pagoda de 5 pisos y el salón principal pagamos 2€ adulto y 1€ niño. Es muy bonito y tranquilo este templo budista.
Se va acercando la hora de despedirnos de Japón y volvemos a la estación de Namba para ir al barrio de Dotonbori a comer. No podemos irnos de Osaka sin tomar las mejores takoyaki del país, que se venden en diferentes establecimientos, por lo que nos cuesta decidir. Finalmente optamos por “Kukuru”, uno de los locales con un pulpo enorme en su parte superior, que nos recuerda que allí se elaboran estas bolitas tan típicas y deliciosas. Para pedirlas debemos hacerlo también en máquina, y optamos por un pack que tiene 4 bolitas tradicionales y otras 4 con salsa especial: 7€. Deliciosas.
Para completar la comida de hoy volvemos al restaurante de sushi de ayer, “Genrakuzusi” y disfrutamos de 4 platos diferentes, en total 8 piezas: 4€.
De vuelta al hotel paramos en un puesto y probamos las Mitarashi Dango, unas brochetas de bolitas de mochi cubiertas con una salsa de soja dulce, que llevamos días viendo en los puestos y hoy ya no podemos irnos sin probarlas. ¿No es Osaka la ciudad gastronómica por excelencia de Japón?
Regresamos al hotel, recogemos las maletas y cogemos el tren cómodamente pues la estación de tren de Namba está pegadita al hotel APA Namba. Desde aquí llegamos fácilmente al aeropuerto internacional Kansai de Osaka. Se trata de un aeropuerto muy curioso, situado en una isla artificial a 40 Kilómetros de la ciudad.
Vamos a utilizar este aeropuerto para trasladarnos a otro país. ¡Filiiinas nos espera! Sin duda, la ilusión de conocer las islas de Bohol y Siargao ayudan a que la pena por dejar Japón sea menor. Pero aún así, nos sentimos muy nostálgicas. Ha sido una de las experiencias más emocionantes de nuestra vida.
Para llegar a Bohol tenemos que coger dos aviones. El primero, a las 19:55, que llega oficialmente a las 23:35 al aeropuerto de Manila Ninoi Aquino. Pero este vuelo va con retraso y llegamos casi 2 horas más tarde. En nuestro caso no es problema pues compré los vuelos con bastante margen de enlace, pero es un dato a tener en cuenta pues la aerolínea Cebú Pacific suele sufrir bastantes retrasos.
Al llegar al aeropuerto de Manila notamos un cambio enorme; se ve que es un país aún en vías de desarrollo, frente al alto nivel económico de Japón.
Mientras esperamos la salida del siguiente vuelo, tomamos un tentempié en un local de comida típica asiática muy rica: rollitos primavera, dim-sum y palitos de pescado. 9€.
El vuelo a Bohol sale a las 5:25 de la mañana. Hoy es una noche rara, pues no hemos reservado hotel, sino que dormimos a ratitos en los dos aviones, sobre todo en el segundo pues a esa hora estamos ya muy cansadas. Ni nos enteramos del vuelo Manila-Bohol y al despertar, son las 7 de la mañana y estamos aterrizando en nuestro próximo destino: la maravillosa isla de Bohol.