
La Península de Mani siempre fue un bastión contra el que no pocos dieron de bruces. Delimitada por las montañas en el norte, y por una costa muy abrupta que sólo cede con algunas playas y calas resguardadas, fue la última región de Grecia en aceptar el cristianismo, allá por el siglo IX. Más adelante, los otomanos desistieron de conquistar este pedazo de tierra llena de señores que se atrincheraban eficazmente en sus atalayas.
La costa de la Península de Mani ya avisa de que no es un sitio fácil de conquistar. El hermetismo de la Península de Mani no implica que fuera una región pacífica. los conflictos entre clanes estaban a la orden del día y sus habitantes desarrollaron una arquitectura defensiva. Este es uno de los rasgos que la hacen más especial y distinta a otras zonas de Grecia, puesto que en todos los pueblos hay casas torre construidas en piedra que se alzan como si fueran fragmentos de castillos antiguos.
Los clanes se disparaban los unos a los otros desde las torres. Intentaban que su torre fuera más alta que la de los vecinos para poder catapultar rocas a sus tejados. Sólo se hacían treguas para ocuparse de la cosecha y ganaban los que conseguían que los otros se rindiesen.


Salimos con una hora de retraso en el vuelo desde Bilbao que nos viene un poco mal porque al llegar tenemos que ir en coche hasta Areopoli que son unas 3 horas.
El coche lo tenemos con Recordo go y te recogen en el aeropuerto para llevarte a su oficina que está como a 5 minutos en coche. Tienes que salir del aeropuerto y a mano derecha sigues hasta el final donde están los autobuses de hoteles y coches para recoger a la gente. Suelen estar por el principio y son todo coches negros en general. Así que tendrás que ir mirando quién tiene el cartelito de tu agencia de coches.
Nos dan un coche a estrenar y empieza la aventura, la mayoría del trayecto es por autopista y autovía que se va bien pero nos comemos un par de retenciones largas y nos damos cuenta que el lunes es festivo y los atenienses aprovecharán para escaparse a sus pueblos. Así que el viaje se nos hace bastante eterno.
Al menos al llegar al hotel tenemos un aparcamiento libre delante y el hotel está bastante bien con una habitación bastante amplia.
Hotel Areos Polis Boutique


Desayunamos en la terraza del hotel que es muy agradable, arriba tienen terraza con un bar que todavía no tienen abierto, lo abren más adelante.

Damos una vuelta por Areopoli que es un pueblecito no muy grande de casas de piedra y que tienen todo muy bonito decorado, cada rincón es especial.
Es uno de los pueblos más grande de la península de Mani, con sus casas torre, plazas decoradas de buganvillas y sus calles con puertas y ventanas pintadas de azul y verde.
Destaca su plaza central Platia Athanaton donde se reúnen las familias. Aquí se encuentra la estatua del héroe revolucionario Mavromichális y la iglesia de Agios Nikolaos con su cúpula de madera.
La calle principal del centro histórico, Kapetan Matapa, te lleva a la histórica plaza dedicada a la revolución de 1821. Aquí está la iglesia Taxiarches con su campanario de cinco pisos. En el otro extremo hay un pozo de piedra y justo detrás un horno de leña tradicional, Sra. Milia, la panadería más antigua de Grecia.

Vamos al súper a comprar algunas cosillas, al coche y empezamos la ruta de hoy que será hasta llegar a Gerolimenas donde pasaremos la noche.
Primera parada es el pueblo Limeni, hay una entrada por arriba del pueblo pero nosotros seguimos hasta abajo y aparcamos por la carretera a la sombra y entramos andando por abajo del pueblo. Por este lado no se puede entrar por el coche porque el camino es de sólo salida.
Limeni es un pequeño pueblo que te sorprenderá, tiene una única calle flanqueada con casonas e piedra entre el mar y las montañas. Tiene unas aguas cristalinas en las que no te irás sin pegarte un baño.
Tiene una zona con escaleras para entrar al mar y una zona de embarcadero con cuesta para los barcos por dónde también puedes bañarte. Hay zona de arboleda para dejar las cosas a la sombra.

Vamos a las cuevas Diros, la entrada la puedes reservar online pero como no sabíamos si ir o no, fuimos sobre la marcha y no hay ningún problema en comprar allí las entradas. Hay bastantes barcas aunque si tienes claro que vas a ir y es pleno agosto, mejor reservar.
Nosotros miramos la web antes de ir y no nos dejaba comprar, así que fuimos hasta allí y primero tienes un parking para comprar la entrada y luego tienes que mover el coche y bajar y ya sobre la marcha aparcar dónde puedas. Desde arriba ya ves los huecos que tienes para aparcar.
Hay dos rutas, una larga que haces más recorrido en barca y la corta que haces un trozo en barca y el resto andando. Nosotros elegimos la corta por 12€ y nos ha gustado bastante y eso que ya hemos visto unas cuantas cuevas de este estilo.

Seguimos a Mezapos para comer algo y ver esta zona de costa que tiene un rinconcito chulo en la cueva pirata Kourkou y al otro lado tienes la playa Chalikiada que se accede por el pueblo bajando una cuesta y desde ese trozo de playa accedes a otra zona. Es de piedras y la vimos paseando y después pasando con el coche.
Aquí sólo hay un sitio para comer souvlaki con unas patatas muy ricas y pan tostado al fuego. Pedimos dos souvlaki con pan que no nos cobran y patatas 8'50€
Es un matrimonio mayor que está cocinando al momento y es una delicia. La zona tiene dos amplias terrazas para comer con vistas al mar.

Seguimos el camino hasta llegar a Gerolimenas donde dormiremos, hay un parking en el pueblo y antes de entrar también hay bastantes zonas donde dejar el coche. Nos cuesta un poco encontrar la entrada del hotel porque hay que entrar por el restaurante donde tienen la oficina, dentro del restaurante. Mientras lo buscamos y preguntamos, pasa el coche de google street view, igual salimos en la próxima actualización de los mapas.

Dejamos las cosas en la habitación y nos vamos con lo justo para darnos un baño atardeciendo y después a dar un paseo por el pueblo que básicamente es una calle. Como no tenemos mucha hambre picoteamos algo que hemos comprado en el súper en la habitación y a descansar.
Nos ha quedado un día muy bonito y de relax aprovechando bien la ruta.
Por cierto, por esta zona hay muchas arañas, pero muchas muchas y grandecitas..... dicen que los miedos o fobias se van enfrentándote a ellas, pues ya os digo yo que no... ya os lo contaré en próximos capítulos.
También hay muchas golondrinas cuidando de sus pollitos en los nidos, son muy majas.


Este hotel tiene un desayuno un poquillo pobre, pero bueno sólo hemos estado un día.
Hoy empezamos la ruta buscando la playa Almirou que tiene una cueva y es de piedras grandes y agua muy cristalina y calmadas. Al llegar por esta zona verás una señal de la última gasolinera de la zona porque si sigues hacia abajo ya no hay más. Según tu ruta, tenlo en cuenta.
Aparcamos en la carretera del pueblo Kyparissos donde la señal para la playa, desde la carretera el camino será como de unos 10 minutos bastante plano y decente para ir tranquilamente.
Aquí nos quedamos un ratillo entre baños y torrándonos al sol, la verdad que se está muy bien en esta playa.
Hay varias personas en la cueva y al irnos empiezan a venir más familias.

Siguiente parada es en Vathia que esperábamos algo más grande y más cuidado, está bastante abandonado. Aún así nos ha gustado el poder entrar a algunas casas por dentro y las vistas desde el mirador siguiendo la carretera.
Vathia fue un asentamiento fortificado construido entre s.XVIII y XIX para defenderse del ataque de piratas. Cuanto más alta la torre, más grande era el poder adquisitivo de la familia. En el s. XX fueron migrando hasta el abandono.
La organización de Turismo, en los 80 decidió restaurar algunas torres y se convirtieron en casas rurales con poco éxito porque hoy en día está prácticamente abandonado de nuevo. Hay un restaurante con vistas.


Seguimos a Lagia con la intención de comer aquí pero prácticamente es una plaza y no nos convence quedarnos, así que seguimos ya hasta Kokkala a comer primero y luego a investigar.
Antes de llegar hay una playa muy chula que no sabemos el nombre, hay como un mirador desde donde se ve bien. Si la veis os recomiendo quedaros porque las siguientes playas son "peores" por así decirlo, que aquí cualquier choquito de mar, es bien.

En Kokkala vamos a un restaurante que está antes de llegar a la playa del puerto y pasando la playa del pueblo, aparcamos en sombra. El restaurante se llama Polytimes y tiene un balcón terraza con sus mesas para comer.
Tomamos unas patates tiganités, kefkedakia, kalamai de pollo y agua, 17'50€.
Vamos paseando hasta la playa que está muy bien pero decidimos seguir a Skopa que está a unos 17 km y así ya pasar la tarde por aquí antes de llegar a Gythion.

Kotrona es un pueblo pesquero y es famoso por su arquitectura y sus playas den la isla Skopa. La isla está unida al pueblo por un istmo de piedras y arena.
Es bastante curioso de ver, la zona de playa del istmo está muy bien para bañarse en ambos lados, pero nosotros primero vamos a explorar la isla que tiene una playa por un camino a la izquierda que está muy bien. Nos quedamos aquí un rato dándonos un baño largo y tomando algo el sol.
Al volver nos vamos fijando más en la zona de enfrente y vemos varias calas que tienen muy buena pinta, al volver al istmo decidimos darnos un último baño aquí antes de seguir nuestro camino.
Si venís a esta zona, antes de explorar la isla, os aconsejamos explorar la zona izquierda de las calas.
Hay muy poca gente por esta zona y el mar está en calma total, una delicia para terminar el día por aquí.

Vamos a Gythion a ver si tenemos la reserva del hotel, aquí lo hemos tenido un poco complicado porque como el lunes es festivo, la mayoría de hoteles pedían más de una noche y nosotros sólo necesitamos una noche. Por booking poca cosa a precio normal, escribimos a un par y nada que mínimo dos noches.
Así que lo miramos con la web travelclub y sí nos dejó reservar sólo una noche y no nos habían cancelado, así que antes de salir de Skopa, les mandamos un mail para confirmar hora de llegada y al rato nos contestan que perfecto.
Así que al menos pensamos que estamos fichados.
Para aparcar decidimos meternos hasta la calle del hotel y pasando el hotel hay una rotonda y bastante sitio para aparcar y en la misma calle del hotel también hay para aparcar. Justo al dar la vuelta a la rotonda vemos un sitio y allí lo dejamos, muy cerca del hotel.
Vamos al hotel y hacemos el check in sin problemas, así que todo contentos vamos a la habitación a dejar las cosas y darnos una vueltilla por la ciudad y cenar unos gofres, que nos lo llenan demasiado de cosas, con la mitad nos hubiera valido pero estaba inspirado el camarero.


Desayunamos en el hotel, preguntamos ayer a la noche el precio y si había que avisar, nos dijeron que no hacía falta y eran 5€. Es bufet y tienes bastante para elegir.
Vamos a dejar las llaves y a pagar y sólo nos cobran las tasas, no nos cuadran las cuentas y oye, si nos quieren invitar al desayuno no lo vamos a discutir. Así que discreta y rápidamente nos vamos con una sonrisa.
El ferry lo teníamos a las 12:30 pero antes del viaje nos cambiaron el horario a las 15:30, así que tenemos más tiempo para ir con calma a visitar la playa del barco naufragado, playa Glyfada o Valtaki. Es una playa larga y bastante amplia con un parking con árboles.
El barco varado naufragó en 1981.
Aquí hace muchísimo calor y el paseito hasta el barco se nos hace un poco largo aunque nos vamos mojando los pies por la orilla. Está muy curioso de ver y merece la pena.
Gythio fue base naval de la antigua Esparta y gran exportador de moluscos morados que permitían teñir las togas imperiales. En el año 375 hubo un fuerte terremoto que seguido de un tsunami dejó sumergida la ciudad.

Volvemos a Gythion para dar un paseo por la ciudad y sus callejuelas, subimos al alto de una iglesia por las vistas y al bajar nos vamos a una terraza que da al puerto para tomar un cafecito y batido al fresco del mar porque vaya calor hoy, entre la playa y subir a la iglesia, se agradece el airecillo.
Nos vamos al ferry y preguntamos si ya podemos subir porque vemos coches entrando y aún queda tiempo, nos dicen el de seguridad del puerto que sin problema podemos pasar ya. Así que ya entramos y vamos con calma para aparcar sin prisas porque en estos ferrys apuran mucho los sitios para que entren los máximos coches posibles.

El trayecto es de unas dos horas y media y se hace ameno.
En Citera nos alojamos en el pueblo del puerto, Diaftoki, lo tenemos facilito, cruzar el puente y prácticamente llegamos a nuestro apartamento. En la puerta tenemos puesto nuestro nombre y dentro las llaves, típico de Grecia cuando no te pueden recibir.
Dejamos las cosas y miramos si hay alguna tiendita o súper y lo tenemos casi al lado, compramos para tener cositas para desayunar y para cenar algo en la terraza.
Damos un paseillo por la zona de la playa y a descansar.
Diakofti tiene el puerto principal y tiene una de las playas más familiares al estar rodeada de restaurantes y alojamientos, con aguas cristalinas turquesas y poco profundas con arena blanca. También tiene un barco naufragado.
