Hoy volvemos a estar en pie alrededor de las seis. Tras el desayuno toca recogerlo todo una vez más: esta noche dormimos en el campamento de Madison.
El día lo llamaría de “turisteo”, aunque las comillas son obligatorias, porque nuestra primera parada fue el aparcamiento de Upper Falls Viewpoint para hacer una excursión de 15 km. Desde allí comenzamos el South Rim Trail, no sin antes detenernos a contemplar las Upper Falls. El sendero, con sus vistas clásicas del cañón, nos permitió también asomarnos a las Lower Falls y llegar hasta Artist Point. A esas horas ya había gente, aunque no demasiada; lo justo para recordar que es una de las zonas más visitadas de Yellowstone.
El día lo llamaría de “turisteo”, aunque las comillas son obligatorias, porque nuestra primera parada fue el aparcamiento de Upper Falls Viewpoint para hacer una excursión de 15 km. Desde allí comenzamos el South Rim Trail, no sin antes detenernos a contemplar las Upper Falls. El sendero, con sus vistas clásicas del cañón, nos permitió también asomarnos a las Lower Falls y llegar hasta Artist Point. A esas horas ya había gente, aunque no demasiada; lo justo para recordar que es una de las zonas más visitadas de Yellowstone.


Desde Artist Point tomamos el sendero hacia Ribbon Lake, y ahí sí: paz, silencio y prácticamente nadie más en el camino, como a nosotros nos gusta. La ruta no es complicada; sube un poco, pero el terreno es firme, el sendero es ancho y casi todo discurre bajo la sombra de los pinos. Primero bordeas el Gran Cañón del Yellowstone, como una especie de South Rim salvaje, y luego te internas en un bosque que te acompaña hasta Lily Pad Lake, cubierto completamente de nenúfares. Tres kilómetros y medio después llegamos a Ribbon Lake, junto al cual hay un campamento mochilero. Hicimos un pequeño descanso en la orilla antes de intentar localizar Silver Cord Cascade, una caída de agua larguísima que desciende desde el lago hasta el río Yellowstone por la pared del cañón. Pero desde donde estábamos, y siendo el caudal un simple hilo, apenas pudimos distinguirla.




Continuamos atravesando un bosque muy distinto al anterior: árboles más altos y espaciados que daban la sensación de caminar dentro de una catedral natural. Muy bonito. Al llegar a una charca sin nombre nos topamos con una elk. Nos observamos un instante y cada uno siguió por su lado. Más adelante vimos otro grupo de tres hembras y una cría.



Al enlazar con Wapiti Lake Trail, un sendero largo típico de rutas de varios días que lleva hasta el lago homónimo (muy conocido por la manada de lobos que ronda la zona), seguimos en dirección a su trailhead. El camino atravesaba bosque al principio, y después grandes praderas repletas de camas de bisontes, además de algunas zonas termales.



Con el sol ya pegando fuerte y justo antes del siguiente cruce, tuvimos que desviarnos un poco para bordear a un bisonte que había decidido echarse a tomar el sol junto al sendero. Llegados al cruce, cogimos el camino hacia Clear Lake. Una vez en el lago hicimos una pausa con unas chocolatinas, disfrutamos del paisaje y emprendimos el tramo final hasta el coche.

En resumen: una excursión muy recomendable, circular, de 15 km y 300 metros de desnivel, que tiene absolutamente de todo: el gran cañón del Yellowstone y sus cascadas, lagos preciosos, bosques, praderas infinitas y fauna variada. Aquí el enlace a la ruta
De vuelta al coche, seguimos hacia el sur hasta Mud Volcano. Aparcamos donde pudimos y caminamos un poco por la carretera para ver antes Sulphur Caldron, que nos recibió con sus olores sulfúricos tan característicos. Tras recrearnos con los vapores, completamos el recorrido de Mud Volcano, que me sirve cada vez para recordar que los baños de barro caliente no están hechos para mí. Allí presenciamos una escena típica: tres personas saliéndose del sendero para acercarse demasiado a una poza termal, mientras la gente desde la carretera les gritaba de todo. En fin…
De vuelta al coche, seguimos hacia el sur hasta Mud Volcano. Aparcamos donde pudimos y caminamos un poco por la carretera para ver antes Sulphur Caldron, que nos recibió con sus olores sulfúricos tan característicos. Tras recrearnos con los vapores, completamos el recorrido de Mud Volcano, que me sirve cada vez para recordar que los baños de barro caliente no están hechos para mí. Allí presenciamos una escena típica: tres personas saliéndose del sendero para acercarse demasiado a una poza termal, mientras la gente desde la carretera les gritaba de todo. En fin…



Nuestra siguiente parada fue West Thumb. Dimos la vuelta habitual por la zona, pero antes fuimos a preguntar por los permisos de backpacking, porque mañana empieza nuestra segunda ruta mochilera, esta vez dentro del parque y con reserva hecha desde abril. Pero, aunque suene extraño, igual que nos pasó ayer en Canyon, allí tampoco había oficina de rangers para backcountry trips. Tocaba ir a Grant Village.


Con un sol abrasador y mucha gente en las pasarelas, completamos la visita y nos fuimos para Grant Village. Allí nos atendió un ranger jovencito, muy majo pero con poca idea. Nuestra situación era la siguiente: teníamos reservada una ruta en herradura por la zona noroeste del parque, cruzando Gallatin Bear Management Area, unos 70 km y más de 2200 metros de desnivel a completar en 3 días y 2 noches. Los campamentos eran dos de los más deseados: Gallatin River y Sportsman Lake. La ruta empezaba en Bighorn Pass TH y terminaba en Glen Creek TH, cerca de Mammoth. El plan implicaba dejar el coche en Glen, hacer dedo hasta Bighorn Pass Trail y luego afrontar una primera jornada de 25 km, seguida de dos de 22 km. Una ruta espectacular, muy osera (pasa por una zona de gestión de osos), pero dura. Y con los hombros aún tocados de la mochila de la ruta anterior, pensábamos modificarla por una más corta —algo así como 15 km al día— y buscábamos que el ranger nos ayudara a replantearla. Pero él solo conocía bien las rutas del sur del parque y no pudo orientarnos. Así que salimos sin permiso y decidimos que mañana, temprano, iríamos al Visitor Center de West Yellowstone para definir la ruta definitiva.
Después paramos en Delacy Creek Picnic Area para comer, y siguiendo hacia Old Faithful, hicimos una parada breve en Kepler Cascades. Imposible no notar cuánto ha cambiado todo desde 2013: mucho más preparado para el turismo.
Después paramos en Delacy Creek Picnic Area para comer, y siguiendo hacia Old Faithful, hicimos una parada breve en Kepler Cascades. Imposible no notar cuánto ha cambiado todo desde 2013: mucho más preparado para el turismo.

Al llegar a Upper Geyser Basin, aquello parecía aún más grande que nunca. Tras aparcar como pudimos, fuimos directos al Visitor Center. El Viejo Fiel no iba a erupcionar pronto, así que nos pusimos en marcha. Estuvimos algo más de una hora recorriendo la zona a paso ligero, llegando hasta Morning Glory Pool antes de regresar. A medio camino ya vimos que no llegaríamos a tiempo para la siguiente erupción. Al menos tuvimos suerte de contemplar el estallido de Beehive Geyser, que nos pilló de imprevisto y estuvo francamente bien.




Como Old Faithful no volvería a activarse hasta las 19:15, aprovechamos para ir al Old Faithful Lodge, que tiene duchas públicas. Nos sorprendió descubrir que eran gratuitas para quienes, como nosotros, teníamos reserva en Madison Campground, que no dispone de duchas. Fuimos a la zona de las cabañas, nos quitamos el perfume sulfuroso del día y, ya más frescos, echamos un vistazo a la tienda de regalos y nos compramos un helado. Unos minutos antes de la hora prevista salimos para ver el geyser… y justo al poner un pie fuera, vimos que nos lo estábamos perdiendo: el muy traicionero había decidido erupcionar antes. Cuando llegamos, ya había terminado. El siguiente era demasiado tarde para nosotros, así que pusimos rumbo a Madison.
En el campamento hicimos una pequeña pero pesada cola para el check-in —no sé qué historia estaban contando los de delante, pero tardaron una eternidad— y después fuimos a nuestra parcela. Montamos la tienda y encendimos el fuego con la leña que habíamos comprado. Poco a poco cayó la noche y, aunque no apareció ningún oso negro (aunque en la oficina nos habían dicho que a veces se dejan ver), sí nos visitó un zorrete flacucho que pasó tranquilamente junto a la mesa de picnic mientras cenábamos. Con esa pequeña anécdota dimos por terminado el día.
En el campamento hicimos una pequeña pero pesada cola para el check-in —no sé qué historia estaban contando los de delante, pero tardaron una eternidad— y después fuimos a nuestra parcela. Montamos la tienda y encendimos el fuego con la leña que habíamos comprado. Poco a poco cayó la noche y, aunque no apareció ningún oso negro (aunque en la oficina nos habían dicho que a veces se dejan ver), sí nos visitó un zorrete flacucho que pasó tranquilamente junto a la mesa de picnic mientras cenábamos. Con esa pequeña anécdota dimos por terminado el día.
