Nuestro segundo día en Tailandia viajamos de Bangkok a Chiang Rai. Las ciudades grandes te suelen llevar mucho tiempo y para los niños se hacen pesadas, es por eso que nosotros decidimos hacer una primera noche en Bangkok para coger fuerzas y descansar, y exploramos la ciudad en nuestros últimos días de viaje. Madrugamos bastante, púes el vuelo era muy temprano, salimos a desayunar por los alrededores de nuestro hotel, había una gran variedad de puestos y un 7 eleven para los niños. Se aficionaron a tomar un zumo o chocolate acompañado de un sándwiches de jamón y queso que te calentaban al momento (creo que este fue su desayuno por los próximos 15 días).
Os cuento porque reservamos el mismo hotel para la vuelta. Para el viaje largo en avión llevábamos unas pequeñas colchonetas para apoyar los pies y viajar más cómodos, y las típicas almohadas de cuello. Me parecía un coñazo cargar con ellas durante todo el viaje porque parece que no pero abultan bastante contando que éramos 4, así que pregunte en el hotel si nos lo podían guardar hasta nuestra vuelta a Bangkok y la respuesta fue que si, y sin coste adicional porque nos quedábamos con ellos también.
El día anterior habíamos reservado un Bolt para llevarnos hasta el aeropuerto, la mejor opción, precio cerrado, más barato que Grab y no tienes que discutir por el taxi meter con los taxistas. El Bolt llego un poco antes de lo esperado por lo que tuvimos que salir corriendo y con las prisas, cuando íbamos de camino al aeropuerto me di cuenta que me había dejado una toalla de playa y los bañadores colgados secando dentro del armario. Ahhh crisis mañanera!!!! Ya no teníamos tiempo de volver. Solución: llamamos al hotel para explicarles lo que había pasado y les dijimos que habíamos dejado en el almacén una bolsa con más cosas nuestras. Nos lo guardaron todo a la perfección y a la vuelta allí estaban nuestros bañadores, menos mal que me dio por meter 2 para cada uno en la maleta.
Nuestro Bolt nos dejo en hora en el aeropuerto Don Mueang, pasamos los controles de seguridad sin ningún contratiempo y volvimos a desayunar, hay bastantes puestos y todos muy bien de precio. Nos acercamos a la puerta de embarque, volábamos con Air Asia y todo bien en hora.
Os voy a hacer un pequeño inciso porque antes de viajar yo había reservado este vuelo por la pagina de kiwi con la compañía NokAir. Error!!!!! No lo hagáis nunca, un mes antes me cancelaron el vuelo y la pagina de kiwi no te asegura que te devuelvan el dinero para que tu puedas comprar con otra compañía, eso sí, te ofrecen un reembolso completo para que vuelvas a comprar los vuelos con ellos. Finalmente tras dar muchas vueltas a paginas y demás decidí pedir el reembolso y comprar los vuelos con Air Asia a través de su pagina y no perder dinero. La broma fue pagar algo más por este vuelo, es por eso que mi recomendación es que voléis siempre con Air Asia, no os fieis de estas compañías de bajo coste porque si no llenan los asientos cancelan los vuelos y las opciones de darte otro vuelo te desconfigurar todo tu viaje, porque su opción era volar a Chiang Rai por la tarde y, claro, perdíamos un día completo.
Llegamos a Chiang Rai en hora, es un aeropuerto muy pequeño y todo es muy fácil de encontrar. Habíamos alquilado un coche con la compañía Budget, esta en la misma terminal, nos entregaron nuestro coche, un Toyota básico, automático, con aire acondicionado regular, pero así son los vehículos en Tailandia, este coche lo devolveríamos en el aeropuerto de Chiang Mai 4 días después. Tras aclimatarnos a conducir por la derecha, ojo porque no es fácil y al principio te metes al carril contrario, pusimos en el GPS la primera parada.





Seguimos camino y tras 2 horas en el coche, vimos el típico mercadillo con puestos de comida y ropa, y como no, paramos a ver que había, estirar las piernas y que los niños se despejasen un poco. Que descubrimiento!!!! Nos encanto, todo eran locales, comida riquísima, ropa super barata, compramos unos calcetines con dibujos de 7eleven, Nutella, y cosas así, muy buena calidad, creo que aquí tomamos el zumo de frutas más rico de todo Tailandia, dimos también una vuelta por los alrededores, era todo campo y seguimos camino porque ya comenzaba a anochecer. Teníamos planeado parar en unas termas antes de llegar a Chiang Mai, pero se nos hizo tarde y no pudimos hacerlo. Cuando viajas con niños, planeas muchas cosas pero tienes que mentalizarte que no vas a poder hacer todas, acabaron un poco cansados de mis visitas a los templos, pero bueno, luego iban a tener una recompensa de muchos días en las islas del golfo de playa y sol.

Llegamos a Chiang Mai a las 7 de la tarde, la idea era dejar las maletas y salir a comer algo rápido para pasear por el centro de la ciudad, pero hacer el Check In nos llevo más de una hora. Primera reserva que hice por Airbnb, hotel Annyue en Haiya Sub district era un hotelito muy cuqui regentado por chinos, la reserva era una habitación cuádruple y cuando me dieron la llave solamente había una cama de matrimonio. La hora la perdimos discutiendo con ellos porque la reserva ponía 3 camas para 4 personas, son duros pero a mi a pesada no me gana nadie, no hablaban ni papa de ingles, ni de tailandés, solo chino, así que a través de la aplicación del teléfono de traducir conseguimos entendernos, eso sí, les tuve que poner la reserva de Airbnb en chino para que lo viesen. Tras más de una hora de discusión y tiempo perdido conseguimos nuestras habitación cuádruple con todas las camas, nos pidieron disculpas y a disfrutar, baño rápido en la piscina y salimos a cenar a un mercado local. Este mal rato lo compenso con los ricos desayunos que nos prepararon los siguientes días, huevos, salchichas, ensalada, café, tostadas y mucha fruta.
Esta noche y las siguientes cenamos en el mercado nocturno de la ciudad, había muchos puestos y comida muy rica, de postre siempre un gran zumo de frutas.