El tercer día cogemos un vuelo corto a las 11 de la mañana que llega a Udaipur a las 12:45.
Para ir al aeropuerto vamos en Uber. Los Uber funcionan muy bien en La India, al menos desde los hoteles, y son muy baratos. Mucho más que los tuctuc, que además hay que negociarlos y son mucho más incómodos.
La compañía es Air India. Asientos cómodos, espaciosos y con piscolabis incluido: una magdalenita y un croasán picantón, con una botellita de agua. Ningún percance, aunque nos ponen a cada uno en un sitio distinto (nuestro grupo es de 5). Bastante puntual. Nos cuesta 53 euros por persona incluida la maleta. La gente no suele utilizar este medio de transporte para viajes internos pero yo creo que es bastante recomendable. Mucho más que los trenes o coches con conductor, que son viajes infernales.
En Udaipur nos alojamos en el hotel Lakend. Nos costó 100 euros por noche la habitación triple incluido el desayuno. La piscina es una pasada porque tiene unas vistas espectaculares al lago. El desayuno está bastante bien. La habitación bastante amplia, tiene una terracita con vistas al lago, que está muy chulo. Hemos estado en dos restaurantes en la planta de abajo y en otro bar en la azotea. El italiano está muy bien, nos ha gustado bastante. El restaurante principal también nos ha gustado, aunque diles no spicy porque si no no te lo podrás comer. Hemos visto una celebración de una pedida de mano, que ha estado muy curiosa.

Después de alojarnos nos vamos al lado del City Palace para coger una excursión en bote. Nos cuesta un poco encontrar el embarcadero. 850 rupias por persona. Ves el Lake Palace pero sin entrar dentro, y llegas a Jahangir Island, donde desembarcas. Ahí nos tomamos unas cervezas por 4 euros por persona. Un poco caras pero se está a gusto. Luego tú puedes volver cuando quieras cogiendo otro bote de vuelta antes de las 7 de la tarde.

Por cierto, a esa hora comienzan unas danzas típicas en el Bagore Ki Haveli, que es una especie de teatrillo. 2’5 euros por persona. Dura como una hora y está entretenido. Sale una mujer con unas vasijas que se pone en la cabeza y se pone a saltar en unos cristales. Todo aderezado con música india.
