Después de desayunar nos dirigimos a la mezquita Jama Masjid. Para llegar primero cogemos el metro (3 paradas) que nos acerca hasta el centro, y después un tuctuc. A la hora que hemos ido, todas las tiendas del gran bazar están cerradas y no hay excesiva gente. Como no encontramos la entrada mi mujer pregunta a unos indios que hay por allí y la dicen que está cerrado. Yo por mi parte pregunto a un conductor de autobús de una excursión organizada y me manda hacia la izquierda. Ella vuelve a preguntar a otras personas y la mandan por la derecha. Después de un rato de dialogar cogemos el camino de la izquierda y, efectivamente, ahí está la entrada. Cuidado con a quién preguntas las cosas.
Cogemos el ticket incluyendo la subida al minarete. Para subir hay unas escaleras muy estrechas y llegas con la camiseta empapada. Y eso que lo hemos hecho bastante pronto. Si lo haces más tarde mueres. Una vez arriba, en cualquier otro país del mundo tendrías unas vistas excepcionales desde allí. Pero como es India, parece un vertedero lo que se ve. La mezquita en sí es muy grande y está bien.

Nuestra segunda visita ha sido el Raj Ghat, que es el lugar donde asesinaron a Gandhi. La entrada es gratis. Tienen un fuego eterno para la conmemoración. No es una visita imprescindible.
Después nos hemos dirigido al Parlamento. Donde nos ha parado el Uber no se veía nada. Sólo un control de seguridad.
Luego hemos ido a la Puerta de la India. Es una puerta grande y curiosa. Se ve el Parlamento de fondo. Es gratis.

Por último vamos a la Tumba de Humayun. Es la segunda cosa más bonita de toda la India. No os la perdáis. Vale 600 rupias. Los alrededores son más bonitos que los del Taj Mahal. El tamaño es parecido, de color rojo en vez de blanco. Le acompañan otros mausoleos también muy bonitos. Desde luego es la visita estrella de Delhi.

