A media mañana cogimos un vuelo de la TAP que nos llevó en 1h15’ al aeropuerto de Lisboa, y un par de horas después salimos dirección Madeira, tardando el vuelo 1h45’. El aeropuerto de Madeira es pequeño, está situado en Santa Cruz, al este de la isla. Según se sale de la zona de equipajes están las oficinas de alquiler de vehículos, y en frente está el parking de estos vehículos.
Tras recoger el coche salimos en dirección a Funchal por la autovía, en coche se tardan unos 20’. La velocidad máxima que he visto por allí son 90 km/h aunque hay señales que indican que se puede sobrepasar en 10 km/h con días buenos.
Tras recoger el coche salimos en dirección a Funchal por la autovía, en coche se tardan unos 20’. La velocidad máxima que he visto por allí son 90 km/h aunque hay señales que indican que se puede sobrepasar en 10 km/h con días buenos.
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El coche que me tocó estaba bien pero pitaba cuando excedías la velocidad (lo deben hacer ya casi todos) y también cuando yendo a más de 60-70 soltaba algunas de las manos del volante más de 5”. Aparte de la sensación cuando te va girando el volante por los sensores de detección de carril, no me gusta nada, a veces dejaba el intermitente puesto para que no se activara.
Al llegar tomamos posesión del apartamento, previamente el dueño nos había proporcionado los códigos de acceso, nos comunicábamos por whatsapp.
Después salimos a comprar al supermercado tras un pequeño paseo cenamos en el restaurante Mozart, situado cerca. El restaurante es carillo, un entrante a compartir, dos segundos, una botella de vino, un postre, un café y una copa de Oporto dulce, por 105€, el restaurante tenía un par de músicos en directo.
Al llegar tomamos posesión del apartamento, previamente el dueño nos había proporcionado los códigos de acceso, nos comunicábamos por whatsapp.
Después salimos a comprar al supermercado tras un pequeño paseo cenamos en el restaurante Mozart, situado cerca. El restaurante es carillo, un entrante a compartir, dos segundos, una botella de vino, un postre, un café y una copa de Oporto dulce, por 105€, el restaurante tenía un par de músicos en directo.

Después ya nos fuimos al apartamento a descansar.