A las 8:00 am era la hora de encuentro para subir al Acatenango. Desayunamos en el Casa Familiar, totalmente recomendable y nos vamos para el punto de encuentro.


Después, todo gente joven, incluida una mexicana de unos 30 años, que nunca había salido de la protección de su mamá y pensaba que en el campo, había baños públicos bien limpios para ella. Una odisea lo que pudo pasar esa muchacha, en su primera excursión al campo.
Tardas unas seis horas en llegar al campamento base. La subida es algo durilla, pero nada que no lo pueda hacer cualquiera, con un mínimo de fondo. Según vas subiendo, las vistas son cada vez más impresionantes y cuando vas llegando al campamento, ya empiezas a escuchar las explosiones del volcán de Fuego.


Eso sí, el biruji allí arriba es considerable. Te pones todo lo que te han dado, guantes, gorro, chaquetón y a disfrutar del espectáculo alrededor de una hoguera. Que contento estoy de no haber ido al añadido de la caminata hasta las faldas, ya que desde donde mejor se ven las explosiones, son desde el campamento.

Hacemos muy buenas migas con la gente de habla hispana, bueno , con los guiris también, pero conectamos mejor con los mexicanos y una pareja de Ecuador.
Ya después de mucho rato viendo las erupciones y oyendo las explosiones, decido ponerme los tapones gordos e intentar dormir un ratito hasta las 3:30 , en la que haremos la subida a la cima.
