Despierto en Río Dulce, localidad que está al sureste de Guatemala. Hemos llegado procedentes de Honduras, con tres días de retraso, por un contratiempo que tuvimos con el pasaporte de Mario, que ya contaré cuando haga el diario de Honduras.
A estas alturas del viaje, ya llevo al Mario machacao, muerto de sueño de tantos madrugones. El transporte hacia Tikal, es a las 11:00 am. He tenido que coger un shuttle-bus, porque vamos pillados de tiempo y son 7 horas de viaje hasta Tikal. En buses locales, sería mucho más.
Despierto a las 6:15 , tomo mi café instantáneo, dejo a Mario durmiendo y me voy a ver un castillo de la época de los españoles, el castillo de San Felipe.
El castillo está pegado al río Dulce , en el lago de Izabal. Puedes visitarlo con un paseo en barca y lo ves desde el exterior o yendo a la aldea de al lado en bus local por 5 Quetzales, y lo ves por dentro.
Elijo la segunda opción y cuando llego allí, como es normal en Guatemala a las 7:15, todo cerrado. Ni desayunar puedo. El castillo abre a las 8:00 am y tras dar un paseo, descubro que hay un museo gratuito al lado de la entrada . Para dentro!.
Joder! El museo más friqui que he visitado en mucho tiempo. Se supone que es sobre piratas, pero allí andan mezcladas, brujas, sarcófagos egipcios, algún Buda, hasta hombres de la edad de piedra.
Bueno, para lo que me ha costado y encima no estaba ni el que controla el acceso, pues bien.

Allí hay una persona local controlando el acceso. Soy el primero y el único, así que me da una charla de media hora de la historia del castillo. Interiormente, aunque mola escucharlo, me digo todo el tiempo que verás como viene algún grupo y me jode la visita al castillo totalmente solo. Así que le digo que tengo que pillar un bus y me meto para adentro.

La verdad que me ha gustado mucho y las vistas al lago desde las torres, son estupendas.
Cada media hora sale el bus para Río Dulce, así que me doy prisa para pillar el de las 10. Paso por un cementerio muy curioso y antes de las 10 estoy esperando el bus en el punto de recogida por otros 5 Quetzales.

Más de media hora de retraso como es usual y salimos. El conductor, es el único guatemalteco que es un gilipollas. Yo estaba sentado con él en la parte delantera, y mira que me gusta hablar con los locales, pero con ese ni mu. Ningún problema, también sé estar callado. Pero la cosa se pone fea, cuando tras más de cuatro horas de viaje sin parar, a los guiris les entran ganas de orinar y parar un rato, y con razón, y lo expresan en inglés. El tío se hace el pesi colo, y se lo explico yo bien en español,.con bastante mal genio, ya que se está pasando, por querer llegar más temprano.
Y aún así, tardó casi media hora más en parar, ya cuando nos vió que le íbamos a mear el bus ahí dentro. Que tío más idiota, y sin cruzar una palabra con nadie.
Llegamos de día a Flores. Es el punto de entrada para ir a ver las ruinas de Tikal y Yaxha. Lo normal y mínimo que se debe quedar uno en esa zona, son dos noches.
La que llegas y ves algo de la isla tan bonita, con su paseo sumergido por las crecidas del lago Petén Itza.
Y al día siguiente, madrugas, vas a ver Tikal que está sobre hora y media de distancia, si quieres ves en la tarde él atardecer el Yaxha, y necesitas esa otra noche, para descansar y salir en la mañana para el siguiente destino. Si os quedáis tres noches, veis las ruinas de forma separada en dos días,.así que ni tan mal.

A ver, me explico:
Todo ello es Guatemala peninsular, lo que pasa, que Flores como que se ha quedado en mitad del lago y hay una carretera que une la islita con la península. Si vas al otro lado de la península desde la isla, te tiene más cuenta ir en barca en cinco minutos. Yo estuve alojado en una aldea que se llama San Miguel.
Llegamos allí por cortesía del marido de la dueña del hostal, totalmente recomendable, se llama Ximel , y es una casa que alquila habitaciones muy amplias,.muy limpias y tiene su cocina y si baño ,.solo para dos habitaciones. De verdad que estuvo genial y el precio, super. La señora y el marido, encantadores.

