En el aviso para despertarnos, nos daban buenas noticias, parecía que la tormenta prevista no iba a afectar finalmente a la zona en la que estábamos, al menos durante buena parte de la mañana.
¡Qué bien! Después de habernos hecho a la idea de no poder hacer posiblemente “nada”, la alegría era enorme.
Hoy no tocaba desembarque, las dos actividades previstas tanto para la mañana como para la tarde eran paseos en zódiac. ¡Estábamos en la bahía de Wilhelmina! Un momento… pero ¿cómo se llama en realidad la bahía: Wilhelmina o Whalemina? Ahora lo averiguaremos…
Nos dirigimos a la zona de embarque y el guía nos recordó que íbamos a ver ballenas. Lo que ocurre es que una cosa es ver ballenas y otra muy diferente lo que ocurrió…
Según nos dijeron, las ballenas pueden verte, sumergirse y pasar de ti, o también pueden decidir curiosear, sobre todo en lugares como este donde no se sienten amenazadas.
Podía haber cuarenta o cincuenta ballenas jorobadas en la bahía, que además estaban muy activas, se acercaron a las zódiacs, las rodearon, pasaron por debajo, saltaron… fue algo inolvidable.
Era increíble tener a esas moles tan cerca: olerlas, mojarte incluso con el chorro de agua de sus resoplidos y sentirte rodeada por ellas (en una ocasión llegué a contar ocho alrededor de la lancha). Hay que tener en cuenta que miden entre 12 y 16 metros.
Miraras donde miraras había ballenas, era una auténtica barbaridad.



Ballenas jorobadas en Wilhelmina bay
El agua era cristalina y permitía apreciarlas perfectamente aún sumergidas… me sale una lagrimita al recordar estos momentos. Menudo espectáculo el que tuvimos la suerte de disfrutar. La bahía quedó desde ese momento rebautizada como Whalemina bay.

Volvimos al barco, y ahora sí que parecía que se acercaba la tormenta.
Allí también nos sentíamos rodeados, y en la distancia se las veía saltar, enseñar la aleta e incluso se alcanzaban a ver los chorros de agua.
Os pongo unas fotos de mis compañeros de viaje, para que veáis algunas de las escenas que yo no fui capaz de captar con el móvil:



Ballenas jorobadas en Wilhelmina bay
La pausa del almuerzo fue un poco más larga de lo habitual con la esperanza de que amainara el viento; de nuevo hubo suerte y así fue. En cuanto se pudo, anunciaron otra salida para poder seguir disfrutando tanto de las ballenas como del espectacular paisaje.
A destacar, ese día pudimos ver también un elefante marino nadando, un grupo de orcas a lo lejos desde el barco, y más pingüinos y lobos marinos… aunque claramente las ballenas lo habían eclipsado todo, he aquí otras escenas que presenciamos:

Lobo marino antártico

Pingüinos Barbijo
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