La noche anterior había comenzado la navegación de vuelta y amanecimos nuevamente en el Pasaje de Drake; volvía a notarse el balanceo.
En el “recap” de ayer nos dijeron que posiblemente por la tarde tendríamos Drake Shake.
La mañana fue tranquila y por la tarde sí que estuvo la cosa un poco más movida durante un rato, pero sin Shake. Las olas no llegaron a 4 metros en ningún momento.

Drake Lake de vuelta a Ushuaia
Pasamos el día entretenidos con seminarios sobre la historia de la Antártida, placas tectónicas y volcanes, plancton y fauna.
Como recopilatorio, los principales animales que habíamos podido ver eran:
Mamíferos marinos
Arctophoca gazella - Lobo marino antártico - Antartic fur seal
Mirounga leonina - Elefante marino del sur - Southern elephant seal
Hydrurga leptonyx - Foca leopardo - Leopard seal
Leptonychotes weddellii - Foca de Weddell - Weddell seal
Lobodon carcinophagus - Foca cangrejera - Crabeater seal

Cetáceos
Megaptera novaeangliae - Ballena jorobada - Humpback whale
Balaenoptera physalus - Rorcual común o ballena de aleta - Fin whale
Balaenoptera acutorostrata - Rorcual aliblanco - Minke whale
Orcinus orca - Orca - Orca/Killer whale
Aves
Pygoscelis papua - Pingüino Papúa, Juanito o de Vincha - Gentoo penguin
Pygoscelis antarcticus - Pingüino Barbijo - Chinstrap penguin
Pygoscelis antarcticus - Pingüino de Adelia o pingüino Adelia - Adelie penguin

Respecto al resto de aves, avistamos distintas especies de albatros, petreles y cormoranes, entre otras. No las detallo porque la lista sería bastante extensa y además no sé identificarlas convenientemente; soy una principiante total en este tema.
Esa noche me resultó complicado dormir, las olas amainaron pero el viento fue muy molesto; lo peor de la navegación había pasado de todas formas. Ya mañana divisaríamos el Cabo de Hornos y las previsiones meteorológicas eran muy buenas hasta llegar a Ushuaia. ¡Nos habíamos librado del Drake Shake!
Al día siguiente de nuevo hubo varias charlas interesantes sobre ballenas y astronomía, pero lo más chulo fue cuando divisamos tierra, poco a poco nos fuimos acercando a los acantilados del Cabo de Hornos. Es una zona donde suele ser complicado navegar debido a los fuertes vientos, a las corrientes y a grandes olas, pero una vez más tanto Neptuno como Eolo estuvieron de nuestro lado.

Cabo de Hornos
Por la tarde nos presentaron otros viajes que realizaba esta naviera, aunque a los que estábamos allí no tenían que convencernos de nada, éramos un sí a todo. ¿Quién diría no a Groenlandia, Svalbard o South Georgia… si no hubiera que pagarlo?
Hubo también un brindis de despedida y tras él, la última cena ya de nuevo navegando por el Canal Beagle. Ibamos a echar de menos el barco, sus rutinas y hasta el molesto balanceo que de nuevo había desaparecido.
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