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AKTAU - Ақтау
AKTAU - Ақтау
Escultura en honor a los cavadores de pozos de Mangystau, una profesión de gran importancia en esta región tan árida.
Domingo, 10 de Mayo, 2026
El avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Aktau a la hora prevista de las 3.10 de la madrugada. El proceso del control de pasaportes fue lento. Yo había concertado con el hotel que me enviasen un taxista para recogerme. Y ahí estaba con un cartel con mi nombre. Le dije que esperase un poco porque tenía que ir al Bureau de Change a comprar moneda local.
El Bureau de Change, que está abierto las 24 horas, no aceptaba pagos con tarjeta. Menos mal que tenía 20 € en metálico, cantidad suficiente como para pagar el taxi. Salimos y a las 4.20 a.m. ya estaba en la habitación del hotel ¡¡A dormir!!
Me desperté a las 9.15 y tras una ducha express bajé al comedor a desayunar. El desayuno de buffet es entre las 7 y las 10. Cuando llegué quedaban los restos pero me las apañé para tener un buen desayuno. Subí a la habitación, me acicalé un poquillo, cogí el petate y salí a patear la ciudad.
Nada más salir, al torcer la esquina, ya tuve una primera sensación de esta ciudad y también de todo el país: Seguridad: Niños jugando en unos columpios que había entre dos grandes bloques de apartamentos sin ningún adulto que los vigilase. Esta sería una escena que se iba a repetir en innumerables ocasiones en Aktau, una ciudad de niños. Muchísima chavalería, jóvenes adolescentes en la edad del pavo y parejas de treintañeros con varios niños a su alrededor... Y columpios, algunos tan populares que junto a ellos había unas señoras vendiendo baratos juguetes en un "top manta" improvisado ad hoc.
Empecé deambulando para terminar orientándome al llegar a una de las tan sólo dos calles con nombre de la ciudad: La Avenida del Presidente de la República de Kazajistán, que es la arteria principal. La otra calle con nombre es la Avenida Taras Shevchenko, que tiene un parque en el centro, donde está la estatua en honor a este escritor ucraniano que estuvo exiliado aquí.
Mi primer destino iba a ser: una tienda de móviles donde comprar una tarjeta SIM física, ya que después de la experiencia con la eSIM en Uzbekistán pensé que iba a ser mejor opción. Entré en una tienda de unos chavales y ellos me la instalaron y todo. Pagué unos 25 € por internet ilimitado, excediendo mis posibilidades. Las conexiones fueron como la seda, excepto en las zonas remotas donde naturalmente no hay cobertura, claro.
Marqué unos cuantos puntos de interés en el mapa, uniéndolos con una linea de puntos y proseguí mi paseo por la Avenida del Presidente. Vi los grandes almacenes Shum y llegué a un centro cultural donde estaba claro que había un evento musical pues había muchos chavales vestidos con atuendos tradicionales. Estábamos en la Sala de Conciertos y Centro Cultural Abai.
Centro Cultural Abai. Estas chavalas me vieron pinta de guiri y se ofrecieron para una foto.
Un poco más adelante hay una plaza con una fuente sin agua y con una escultura de un navío español. Al parecer es la Santa María con la que Colón llegó al continente americano, aunque en este caso tiene escrito en su proa el nombre de la ciudad. Se trata de un homenaje a la herencia marítima de Aktau. En las velas tiene imágenes simbólicas de gaviotas y estrellas. Anteriormente aquí había una estatua de Lenin.

b) Monumento del navío español sobre una ola.
Crucé la carretera y ví que había un parque con una noria. Me hallaba en el Microdistrito 4, que es el que se considera "Casco Viejo" que, si tenemos en cuenta que esta ciudad se fundó en el año 1963 (después de Cristo), de viejo no tiene nada. Desde aquí podía ver la Avenida Presidencial, la plaza, el parque y unos cuantos bloques soviéticos mastodónticos. Cada uno de ellos con su número que lo identifica dentro del microdistrito. Dos de ellos tenían grandes murales de personajes kazajos. Luego vería muchos más por la ciudad.

b) La Avenida del Presidente de la República: Carente de árboles, carente de personalidad

En el Bloque 4: Fariza Ongarsynova (1939-2014), poetisa y escritora. Profesora de lengua y literatura kazajas.
Decidí tomar la calle paralela, anodina, hasta llegar a la otra calle con nombre, que es la de Avenida de Taras Shevchenko. Amplia, como la gran mayoría de las avenidas de esta ciudad, con dos carriles separados por una amplísima mediana. Tan amplia que tiene un parque en medio que termina en el mar con una inmensa estatua en honor al escritor ucraniano que estuvo exiliado aquí. El mirador que había era muy feo, brutalista, así que decidí continuar por la misma calle, paralela al mar hasta unas escaleras para bajar al "paseo marítimo" si es que se le puede llamar tal cosa. Hasta que llegué a un mirador más bonito y agradable que además estaba cerca de algunos cafés y restaurantes. La mayoría a esas horas (ya eran las 3 de la tarde) estaban cerrados pero encontré uno en el que por lo menos pude comer un shashlik (carne a la brasa), servido al estilo centroasiático: Los trozos de carne atravesados por la espada de Damocles. También me sirvieron una cerveza.

Proseguí mi camino a lo largo de la costa y me tome el café en un restaurante con terraza con vistas al Caspio llamado L'Amore. Y continué todo el paseo junto al mar. Mucha gente, cientos de niños, muchísimos columpios. También vi un pequeño auditorio en la explanada y en las rocas mucha gente cogiendo cangrejos supongo y algunos paseando entre las rocas, cosa que yo también hice, pero desistí al poco tiempo. No estaba muy limpio. El Mar Caspio no invitaba a bañarse.
No recorrí todo el paseo. Llegué hasta un punto donde hay unas figuras de bronce porque ví que empezaba a caer la tarde. De hecho vi la puesta de sol en el Caspio al regresar sobre mis pasos.


Cené en un lugar a medio camino entre el Caspio y el hotel llamado Pelmeshka Cafe, muy agradable con ambiente de biblioteca con estanterías de libros y música jazz. Cada mesa tiene un botón para llamar al camarero. Un lugar muy recomendable. Terminada la cena me fui al hotel a dormir.
