A mediados de mayo estuve con un amigo en el norte de la provincia de Soria, intrigado por ser una de las zonas más despobladas de la “España vaciada” y por la ruta de las icnitas, que años atrás ya había visto en el sur de La Rioja. Se trata de las Tierras Altas de Soria.
Las Tierras Altas ocupan el extremo septentrional y oriental de la provincia soriana, haciendo frontera con La Rioja y Aragón. Se trata de una comarca montañosa y poco poblada, formada por numerosos municipios y aldeas tradicionales que conservan intacta la esencia rural castellana. El territorio se articula en torno a localidades como San Pedro Manrique, considerada la capital histórica y administrativa de la comarca, además de otros núcleos como Yanguas, Villar del Río o Oncala.
El paisaje de las Tierras Altas está dominado por sierras, valles, cañones y extensas parameras que superan frecuentemente los 1.200 metros de altitud. El relieve forma parte del Sistema Ibérico y ofrece panorámicas impresionantes durante todo el año.
Entre sus espacios naturales destacan:
- Los bosques de robles y hayas de montaña.
- Las amplias dehesas y pastizales tradicionales.
- Los cursos altos de ríos como el Cidacos y el Linares.
- Las zonas de observación astronómica gracias a la escasa contaminación lumínica.
En cuanto a la fauna destaca los buitres leonados, águilas reales, corzos, ciervos, etc... Por lo que es una zona adecuada para el ecoturismo y la fotografía de naturaleza.
Históricamente, las Tierras Altas tuvieron una enorme importancia estratégica y ganadera. Durante siglos formaron parte de las rutas de la trashumancia, vinculadas a la poderosa organización de la Mesta. Miles de ovejas merinas atravesaban estos caminos en busca de pastos, dejando una profunda huella cultural y económica.
La comarca conserva además un importante patrimonio medieval y tradicional:
- Puentes, ermitas y torres defensivas.
- Arquitectura popular de piedra perfectamente integrada en el paisaje.
- Iglesias románicas y barrocas de gran valor artístico.
- Antiguas cañadas reales y caminos ganaderos.
A esto hay que añadir la existencia de un gran número de yacimientos en los que se pueden observar las huellas de los dinosaurios.
Aunque históricamente la economía estuvo basada en la ganadería extensiva y la agricultura de montaña, hoy las Tierras Altas apuestan cada vez más por un modelo ligado al turismo sostenible y la valorización del medio rural.
Los principales sectores económicos son:
- Ganadería ovina y vacuna.
- Agricultura de cereal y aprovechamientos forestales.
- Producción artesanal y productos locales.
- Turismo rural y actividades de naturaleza.
Teniendo en cuenta lo anterior, el objetivo del viaje era ver algunos de los yacimientos de icnitas de la zona, así como los pueblos más interesantes de la comarca. Como base de la escapada de fin de semana elegimos la población de Yanguas y el hotel rural El Rimero de la Quintina. Tras un viaje de entre 3 y 4 horas llegamos a este pueblo que es absoluta tranquilidad.
El alojamiento está en la Calle de la Iglesia (al lado de la Iglesia de San Lorenzo), a unos pocos metros del parque del castillo, donde se puede aparcar.
Las Tierras Altas ocupan el extremo septentrional y oriental de la provincia soriana, haciendo frontera con La Rioja y Aragón. Se trata de una comarca montañosa y poco poblada, formada por numerosos municipios y aldeas tradicionales que conservan intacta la esencia rural castellana. El territorio se articula en torno a localidades como San Pedro Manrique, considerada la capital histórica y administrativa de la comarca, además de otros núcleos como Yanguas, Villar del Río o Oncala.
El paisaje de las Tierras Altas está dominado por sierras, valles, cañones y extensas parameras que superan frecuentemente los 1.200 metros de altitud. El relieve forma parte del Sistema Ibérico y ofrece panorámicas impresionantes durante todo el año.
Entre sus espacios naturales destacan:
- Los bosques de robles y hayas de montaña.
- Las amplias dehesas y pastizales tradicionales.
- Los cursos altos de ríos como el Cidacos y el Linares.
- Las zonas de observación astronómica gracias a la escasa contaminación lumínica.
En cuanto a la fauna destaca los buitres leonados, águilas reales, corzos, ciervos, etc... Por lo que es una zona adecuada para el ecoturismo y la fotografía de naturaleza.
Históricamente, las Tierras Altas tuvieron una enorme importancia estratégica y ganadera. Durante siglos formaron parte de las rutas de la trashumancia, vinculadas a la poderosa organización de la Mesta. Miles de ovejas merinas atravesaban estos caminos en busca de pastos, dejando una profunda huella cultural y económica.
La comarca conserva además un importante patrimonio medieval y tradicional:
- Puentes, ermitas y torres defensivas.
- Arquitectura popular de piedra perfectamente integrada en el paisaje.
- Iglesias románicas y barrocas de gran valor artístico.
- Antiguas cañadas reales y caminos ganaderos.
A esto hay que añadir la existencia de un gran número de yacimientos en los que se pueden observar las huellas de los dinosaurios.
Aunque históricamente la economía estuvo basada en la ganadería extensiva y la agricultura de montaña, hoy las Tierras Altas apuestan cada vez más por un modelo ligado al turismo sostenible y la valorización del medio rural.
Los principales sectores económicos son:
- Ganadería ovina y vacuna.
- Agricultura de cereal y aprovechamientos forestales.
- Producción artesanal y productos locales.
- Turismo rural y actividades de naturaleza.
Teniendo en cuenta lo anterior, el objetivo del viaje era ver algunos de los yacimientos de icnitas de la zona, así como los pueblos más interesantes de la comarca. Como base de la escapada de fin de semana elegimos la población de Yanguas y el hotel rural El Rimero de la Quintina. Tras un viaje de entre 3 y 4 horas llegamos a este pueblo que es absoluta tranquilidad.
El alojamiento está en la Calle de la Iglesia (al lado de la Iglesia de San Lorenzo), a unos pocos metros del parque del castillo, donde se puede aparcar.

Hice la reserva por Booking.com y la habitación doble costó un total de 120€ las dos noches. El desayuno se paga aparte y vale 6€ por persona. También se puede cenar allí.
Se trata de un alojamiento familiar y de hecho la familia que lo gestiona vive allí. La habitación tenía un pequeño balcón con flores y una preciosa panorámica al entorno natural que rodea el pueblo, destacando monumentos como la Iglesia de Santa María y la Torre de San Miguel.
Se trata de un alojamiento familiar y de hecho la familia que lo gestiona vive allí. La habitación tenía un pequeño balcón con flores y una preciosa panorámica al entorno natural que rodea el pueblo, destacando monumentos como la Iglesia de Santa María y la Torre de San Miguel.

Si se quiere disfrutar de un fin de semana de relajación, este pueblo es el lugar adecuado, porque en esta época del año había cero ruido. Decía en broma con el amigo con el que fui que era casi para pasar un fin de semana espiritual. En nuestra habitación pudimos dormir estupendamente, sin el más mínimo ruido que alterase el sueño. Mesita de noche y sillas, aparte un armario con repisas y una percha con varios ganchos para colgar la ropa.
El cuarto de baño era grande, con bañera, y salía agua caliente rápido, aunque la presión no era muy alta. Había bote de gel en la bañera. También me pareció ver que había secador.
En el alojamiento había Wifi pero no estaba funcionando muy bien, y conexión por datos directamente inexistente en el pueblo. Al parecer había alguna avería y por lo que contó la dueña del hotel, no es algo poco habitual. Se puede pagar con tarjeta, pero se puede hacer también con Bizum si no les funciona el datáfono, como fue el caso. En cualquier caso es mejor llevar dinero en efectivo suficiente, no sea que ni siquiera funcione la conexión a Internet. El cajero más cercano puede ser que esté en San Pedro Manrique, que es la capital de las Tierras Altas.
En cuanto al desayuno, te ponen zumo de naranja, pan tostado con mermelada, miel (casera y de la buena, que estaba completamente solidificada, lo que me explicaron que identifica una miel de calidad y pureza), magdalenas, jamón, pavo, galletas, leche (con colacao, café,..). Depende un poco de lo que tengan en ese momento. La cena también nos gustó bastante (crema de boletus, pollo guisado, ciervo, flan de anís), e incluso el primer día, que yo estaba un poco fastidiado, me preparó una cena especial.
Y mención especial para la cocinera, Marisol, que es la dueña de la casa, y con quien tratamos más y hablamos unos buenos ratos. Decía que si queríamos nos podía adoptar.
Como anécdota, nos contó que a la hora de referirse al nombre del hotel cuando alguien llamaba para hacer una reserva, que la gente decía todas las combinaciones posibles (como el Romero de la Quintana, etc...). Nos explicó el origen del nombre. Un rimero es algo que se apila o se amontona, como por ejemplo la leña.
En definitiva, que nos pareció un alojamiento estupendo.
www.elrimerodelaquintina.net/
Esa misma tarde aprovechamos para dar un paseo por Yanguas. Este pueblo forma parte de la asociación "Los Pueblos más bonitos de España" y ciertamente es una maravilla contemplar las casas de piedra (una constante en la mayoría de los pueblos de la zona), los arcos medievales de entrada a la villa, el entorno natural en torno al Río Cidacos (junto al que se puede caminar por una senda), el castillo, la Iglesia de San Lorenzo, la Iglesia de Santa María y la Torre de San Miguel.
En el alojamiento había Wifi pero no estaba funcionando muy bien, y conexión por datos directamente inexistente en el pueblo. Al parecer había alguna avería y por lo que contó la dueña del hotel, no es algo poco habitual. Se puede pagar con tarjeta, pero se puede hacer también con Bizum si no les funciona el datáfono, como fue el caso. En cualquier caso es mejor llevar dinero en efectivo suficiente, no sea que ni siquiera funcione la conexión a Internet. El cajero más cercano puede ser que esté en San Pedro Manrique, que es la capital de las Tierras Altas.
En cuanto al desayuno, te ponen zumo de naranja, pan tostado con mermelada, miel (casera y de la buena, que estaba completamente solidificada, lo que me explicaron que identifica una miel de calidad y pureza), magdalenas, jamón, pavo, galletas, leche (con colacao, café,..). Depende un poco de lo que tengan en ese momento. La cena también nos gustó bastante (crema de boletus, pollo guisado, ciervo, flan de anís), e incluso el primer día, que yo estaba un poco fastidiado, me preparó una cena especial.
Y mención especial para la cocinera, Marisol, que es la dueña de la casa, y con quien tratamos más y hablamos unos buenos ratos. Decía que si queríamos nos podía adoptar.
Como anécdota, nos contó que a la hora de referirse al nombre del hotel cuando alguien llamaba para hacer una reserva, que la gente decía todas las combinaciones posibles (como el Romero de la Quintana, etc...). Nos explicó el origen del nombre. Un rimero es algo que se apila o se amontona, como por ejemplo la leña.
En definitiva, que nos pareció un alojamiento estupendo.
www.elrimerodelaquintina.net/
Esa misma tarde aprovechamos para dar un paseo por Yanguas. Este pueblo forma parte de la asociación "Los Pueblos más bonitos de España" y ciertamente es una maravilla contemplar las casas de piedra (una constante en la mayoría de los pueblos de la zona), los arcos medievales de entrada a la villa, el entorno natural en torno al Río Cidacos (junto al que se puede caminar por una senda), el castillo, la Iglesia de San Lorenzo, la Iglesia de Santa María y la Torre de San Miguel.



El castillo y la Iglesia de Santa María se pueden ver como parte de unas visitas guiadas que se organizan a las 11:30 y a las 16:30 partiendo del parque frente al castillo. En el fin de semana no nos coincidió con ninguna de las dos visitas, pero pese a todo pudimos curiosear por el castillo. Realmente lo más impresionante es el recinto exterior de planta cuadrangular con sus torreones. La parte interior, que la pudimos contemplar a través de una reja, está bastante derruida.

Al día siguiente, tras desayunar, empezamos el recorrido yendo hacia Oncala. Este pueblo minúsculo se divide en un barrio de arriba y en un barrio de abajo.

Con todas sus casas de piedra, es una maravilla pasear por este pueblo.

En el barrio de arriba hay varias casas blasonadas y está la Iglesia de San Millán. La particularidad de esta iglesia del siglo XVIII es que alberga el Museo de los Tapices.

El museo alberga un total de 10 tapices del siglo XVII realizados a partir de pinturas que hizo Rubens en 1625. Estos tapices fueron realizados en talleres de Bruselas-Bramante (llevan la marca BB). De estos, 8 tienen como temática la Eucaristía y fueron realizados por Frans Van den Hecke (los tapices llevan la marca FVH) y los otros dos son anónimos y de temáticas más profanas.

Para visitar la iglesia hay que llamar al número de teléfono que pone en la puerta. La entrada cuesta 1'5€ y aunque la visita no es guiada, la persona que abre la iglesia te explica cualquier duda que tengas. En principio desde mediados de mayo hasta agosto por lo menos, el horario es M-S de 11:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00. Fuera de este horario se supone que la visita es a demanda y hay que reservarla al menos con dos días de antelación. A priori el número de teléfono para hacer esto es el 685 69 83 38.
La otra visita interesante en Oncala es el Museo del Pastor. Está en el barrio de abajo, en el edificio del ayuntamiento. Está la misma persona que abre la iglesia para visitar el Museo de los Tapices. La visita cuesta 1'5€ y en este caso el museo está dedicado a la trashumancia.
La otra visita interesante en Oncala es el Museo del Pastor. Está en el barrio de abajo, en el edificio del ayuntamiento. Está la misma persona que abre la iglesia para visitar el Museo de los Tapices. La visita cuesta 1'5€ y en este caso el museo está dedicado a la trashumancia.
De aquí nos fuimos a las proximidades de Villar del Río para ver el yacimiento de Fuentesalvo. Está a unos 3 km al sur de Villar del Río, en la carretera que va a Soria por el puerto de Oncala. Subiendo en dirección al puerto se lo puede encontrar uno en el lado izquierdo de la carretera. Se lo encuentra uno de repente, por lo que es fácil pasárselo y hay que estar pendiente.
Las huellas que se pueden observar corresponden a dinosaurios herbívoros de tamaño mediano que se desplazaban en manadas. Eran de tipo ornitópodo, probablemente semejantes al Camptosaurus. Vimos bastantes huellas, según el panel 14 rastros paralelos y se desplazaban según eso en la misma dirección y en al menos 3 filas.
Las huellas que se pueden observar corresponden a dinosaurios herbívoros de tamaño mediano que se desplazaban en manadas. Eran de tipo ornitópodo, probablemente semejantes al Camptosaurus. Vimos bastantes huellas, según el panel 14 rastros paralelos y se desplazaban según eso en la misma dirección y en al menos 3 filas.
En Villar del Río paramos a comer en una tienda ubicada a la entrada del pueblo en la que preparan bocadillos y alguna ración. Destaca la Iglesia de Nuestra Señora del Vado, pero no sé si se puede ver. Estaba cerrada cuando fuimos.

De aquí nos fuimos a Santa Cruz de Yanguas. En este pueblo destaca la Iglesia de la Santísima Trinidad, que estaba con obras de rehabilitación, así que sólo la vimos por fuera. Aparte, lo interesante del pueblo son los dos yacimientos de icnitas que hay en las cercanías.
Aparcando en la plaza del Ayuntamiento, se ve un poste que indica las distancias de los diferentes senderos y también al yacimiento de Santa Cruz de Yanguas. No hay más que seguir por la calle cuesta abajo y a unos 300 m en el lado derecho se encuentra este lugar.
Se observan unas cuantas huellas de dinosaurios ornitópodos herbívoros, probablemente iguanodóntidos, que eran el grupo de dinosaurios probablemente más numeroso. Las huellas del yacimiento corresponden sólo a las de las patas traseras, aunque parece que estos dinosaurios se podían desplazar por lo visto tanto de forma bípeda como cuadrúpeda.
En el yacimiento hay una reproducción a escala natural de un Stegosaurus.
Si se continúa unos metros más por la calle hacia abajo desde el yacimiento anterior, se ve la indicación al yacimiento Los Tormos. Hay que cruzar el puente sobre el río Boas.
En este yacimiento se encuentran varios niveles de huellas, como de pterodáctilos y de tortugas (las de las tortugas yo no las vi), también de Iguanodontipus Oncalensis. Otras huellas son de terópodos de medio tamaño, aunque no se sabe exactamente de qué dinosaurio, debido a que el barro donde pisó el dinosaurio se deformó.

De Santa Cruz de Yanguas nos dirigimos hacia Bretún. Antes de entrar al pueblo, un poco más debajo de la Iglesia de San Pedro Apóstol, hay un desvío a la derecha de la carretera donde están las indicaciones a los yacimientos de Fuente Lacorte y El Frontal. Es en una curva de la carretera, así que cuidado con saltárselo.
En el yacimiento de Fuente Lacorte hay al menos tres cercados con huellas de terópodos y ornitópodos. Las de los ornitópodos corresponden a dinosaurios que podían medir unos 7 metros de longitud. En cuanto a las de los terópodos, por su longitud de unos 25-30 cm se supone que eran de dinosaurios que podían medir unos 5 metros de longitud. También parece que algunos de estos dinosaurios dejaron sus huellas mientras corrían, debido a la distancia entre sus huellas. Hay una réplica a tamaño real de un Allosaurus.
En el yacimiento de Fuente Lacorte hay al menos tres cercados con huellas de terópodos y ornitópodos. Las de los ornitópodos corresponden a dinosaurios que podían medir unos 7 metros de longitud. En cuanto a las de los terópodos, por su longitud de unos 25-30 cm se supone que eran de dinosaurios que podían medir unos 5 metros de longitud. También parece que algunos de estos dinosaurios dejaron sus huellas mientras corrían, debido a la distancia entre sus huellas. Hay una réplica a tamaño real de un Allosaurus.

Un poco más arriba, a unos 100 m, está el yacimiento de El Frontal. A éste yo no me acerqué, sí lo hizo el amigo con el que iba. Son huellas similares, por lo que me dijo.
Bajando por la carretera, a la altura del puente que cruza a Bretún, se llega al yacimiento de Matecasa. Según la información del panel había numerosas huellas aisladas en diferentes orientaciones, y al menos dos rastros cortos. Sin embargo, sólo fuimos capaces de identificar dos huellas claramente. En este yacimiento las huellas eran de dinosaurios terópodos, carnívoros de mediana y gran talla. También se observa una rizadura de oleaje.
Bajando por la carretera, a la altura del puente que cruza a Bretún, se llega al yacimiento de Matecasa. Según la información del panel había numerosas huellas aisladas en diferentes orientaciones, y al menos dos rastros cortos. Sin embargo, sólo fuimos capaces de identificar dos huellas claramente. En este yacimiento las huellas eran de dinosaurios terópodos, carnívoros de mediana y gran talla. También se observa una rizadura de oleaje.
Nos saltamos el yacimiento El Corral de la Peña, que está dentro de la localidad de Bretún. A pesar de que son 4 casas como quien dice las que hay en el pueblo, no lo llegué a encontrar.
Bretún es un minúsculo pueblo con sus casas de piedra en el que culturalmente destacan la Iglesia de San Pedro Apóstol y la Fundación Vicente Marín. Esta fundación se organiza en varios edificios del pueblo y su objetivo es la difusión del patrimonio cultural y la promoción del pueblo de Bretún y su entorno. Alberga obras de pintores como Sorolla, Murillo, César Manrique, grabados históricos, esculturas de Salzillo, joyas, etc... Hay que reservar, ya que la visita es guiada y tiene un cupo. Yo no lo hice, porque no sabía si me iba a encajar el horario de visita en la ruta, y al llamar un rato antes de llegar a Bretún me dijeron que el cupo estaba completo. Puede ser interesante.
www.fundacionvicentemarin.com/
Bretún es un minúsculo pueblo con sus casas de piedra en el que culturalmente destacan la Iglesia de San Pedro Apóstol y la Fundación Vicente Marín. Esta fundación se organiza en varios edificios del pueblo y su objetivo es la difusión del patrimonio cultural y la promoción del pueblo de Bretún y su entorno. Alberga obras de pintores como Sorolla, Murillo, César Manrique, grabados históricos, esculturas de Salzillo, joyas, etc... Hay que reservar, ya que la visita es guiada y tiene un cupo. Yo no lo hice, porque no sabía si me iba a encajar el horario de visita en la ruta, y al llamar un rato antes de llegar a Bretún me dijeron que el cupo estaba completo. Puede ser interesante.
www.fundacionvicentemarin.com/
De Bretún volvimos a Villar del Río con el objetivo de ver el Aula Paleontológica, pero la encontramos cerrada. A las afueras del pueblo, en dirección a Santa Cruz de Yanguas hay una reproducción a escala de tamaño real de un braquiosaurus.

La tarde la completamos acercándonos a la Iglesia de Santa María en Yanguas y al parque fluvial del Río Cidacos. Un espacio agradable para pasear. Se puede ver un puente medieval. Nos adentramos en coche un poco en el Cañón del Cidacos, hasta la Cascada Barranco Sancabras.

Al día siguiente, tras desayunar y hacer la salida del hotel, nos fuimos hacia Pedro Manrique. Es la capital de la comarca y ya no conserva un casco antiguo de casas de piedra, sino que hay bastante más mezcla de edificios.

Dentro del casco urbano destaca la Iglesia de San Martín de Tours, aunque no le vendría mal un poco de inversión para rehabilitarla.

Los otros lugares de interés están en las afueras del pueblo y ya no nos acercamos a ellos. Se trata de las ruinas del castillo y de la Ermita de la Virgen de la Peña.

Siguiendo por la carretera hacia el sur llegamos a Magaña. Este pueblo está totalmente oculto entre sierras y desfiladeros, es que no lo ves desde ningún lado hasta que llegas. Según la carretera por la que se acceda es fácil saltarse el desvío. Se divide en dos barrios: el de arriba y el de abajo. Lo más interesante está en el de arriba, con el castillo, el puente medieval, la Iglesia de San Martín de Tours y la Ermita de la Virgen de Barruso.

Entramos a la iglesia, que es de origen gótico. Está llena de humedades por lo que una rehabilitación también le vendría bien.

Al castillo, que está sobre un cerro enfrente de la iglesia, se puede acceder por un sendero, aunque lo más relevante es la panorámica exterior, con los dos recintos y la torre del homenaje. El interior, lo que sería el patio de armas, está muy ruinoso, aunque tiene pinta de que van a hacer o están haciendo alguna obra de rehabilitación, porque había una hormigonera.

Desde el castillo además se obtiene la mejor panorámica de los barrios de Magaña. Tras bajar del castillo, paseando por el sendero que indica al puente medieval, se llega también a la Ermita de la Virgen de Barruso.

Poniendo dirección a Soria llegamos a Aldealseñor, que ya no está dentro de la comarca de Tierras Altas. El pueblo de Aldealseñor destaca por la Iglesia de Nuestra Señora la Blanca, de origen románico. Estaba cerrada cuando fuimos. No sé si se puede visitar.

El otro monumento destacable es la torre-palacio, que consta de una torre defensiva del siglo X, junto con un palacio renacentista del siglo XVI, que están rodeados por un muro de sillería con almenas. No se puede acceder porque es una propiedad privada.

Llegamos a Soria capital a la hora de comer. Fuimos al Restaurante El Fogón del Salvador, en la Plaza Salvador, 1. En pleno centro de la ciudad. La noche anterior llamé para reservar y tuvimos suerte de que en ese momento habían cancelado una reserva. Se trata de un restaurante de cocina clásica y pedimos lo siguiente:
- Migas pinariegas
- Bacalao confitado con ali-oli de frutos secos
- Cabrito al ajillo
- Tarta costrada de Soria con helado de leche merengada
- Agua y cerveza
- Pan (posibilidad de elección entre pan de aceite y pan rústico)
Las migas estaban muy buenas y casi que hubiéramos pedido dos platos en vez de compartir uno, porque se quedaba así un poco escaso, pero al final es un plato que llena mucho si luego se quiere pedir algo más.
En mi caso tomé el bacalao y estaba muy bueno. En cambio, al amigo con el que iba le pareció decepcionante el plato de cabrito, porque todos los trozos eran puro hueso, por lo que al final se comía poco y había mucho desperdicio de huesos. Además parece que estaba un poco duro. Iba acompañado de pimientos verdes y patatas fritas.
Por suerte, la porción de tarta que compartimos fue un cierre estupendo para el almuerzo. Estaba muy buena.
La cuenta al final ha sido de 71€
fogonsalvador.com/
Dimos un breve paseo por la ciudad: Alameda de Cervantes, Plaza Ramón Benito Aceña, Palacio de los Ríos y Salcedo, Palacio de Don Diego Soller, Palacio del Vizconde de Eza, IES Antonio Machado, Monasterio de Santo Domingo, un tramo de la muralla.
- Migas pinariegas
- Bacalao confitado con ali-oli de frutos secos
- Cabrito al ajillo
- Tarta costrada de Soria con helado de leche merengada
- Agua y cerveza
- Pan (posibilidad de elección entre pan de aceite y pan rústico)
Las migas estaban muy buenas y casi que hubiéramos pedido dos platos en vez de compartir uno, porque se quedaba así un poco escaso, pero al final es un plato que llena mucho si luego se quiere pedir algo más.
En mi caso tomé el bacalao y estaba muy bueno. En cambio, al amigo con el que iba le pareció decepcionante el plato de cabrito, porque todos los trozos eran puro hueso, por lo que al final se comía poco y había mucho desperdicio de huesos. Además parece que estaba un poco duro. Iba acompañado de pimientos verdes y patatas fritas.
Por suerte, la porción de tarta que compartimos fue un cierre estupendo para el almuerzo. Estaba muy buena.
La cuenta al final ha sido de 71€
fogonsalvador.com/
Dimos un breve paseo por la ciudad: Alameda de Cervantes, Plaza Ramón Benito Aceña, Palacio de los Ríos y Salcedo, Palacio de Don Diego Soller, Palacio del Vizconde de Eza, IES Antonio Machado, Monasterio de Santo Domingo, un tramo de la muralla.

Fuimos también a la Ermita de San Saturio, en la que yo no había estado. Me gustó la panorámica del Río Duero.

Intentamos visitar los Arcos de San Juan de Duero, pero estaba cerrado, así que quedará para una futura visita.
Como todavía era pronto, tras salir de Soria paramos en Calatañazor, que yo había visitado en un viaje anterior en 2005 y entonces, por las fechas en que fui, estaba nevado. Me sigue pareciendo uno de los pueblos más bonitos que hay. Eso sí, creo que cada vez es como un decorado turístico. Nada que ver por el momento con los pueblos de las Tierras Altas de Soria.
Como todavía era pronto, tras salir de Soria paramos en Calatañazor, que yo había visitado en un viaje anterior en 2005 y entonces, por las fechas en que fui, estaba nevado. Me sigue pareciendo uno de los pueblos más bonitos que hay. Eso sí, creo que cada vez es como un decorado turístico. Nada que ver por el momento con los pueblos de las Tierras Altas de Soria.

Con esto concluyó la visita por la provincia de Soria, que me sigue pareciendo una gran desconocida.