El vuelo a Irkutsk ha sido curioso. Durante todo el vuelo, desde la ventanilla orientada al norte, hemos visto primero el sol ponerse hacia el noroeste mantenerse un crepusculo constante y al ratito volver a salir por la misma ventanilla pero hacia el nordeste. Tanto el atardecer como el amanecer en el mismo lado del avión en menos de tres horas, sin llegar a cerrarse la noche. Hemos llegamos a Irkutsk con prácticamente la misma luz con la que salimos de Ekaterimburgo y con tres horas de diferencia horaria.
Al bajar del avión hemos salido directos para encontrarnos una comitiva de amigos que despedían a varios soldados con sus uniformes elegantes, por el uniforme parece que de marina. El Yandex ha tardado poco en recogernos y poco antes de las 5 estábamos en el alojamiento. 15 minutos para hacer el check-in y a las 5 nos hemos metido en la habitación, cayendo el sol a plomo, con calor y sin persianas. Y así debemos acostarnos a dormir algo antes de pillar el autobús a las 8:30... Con el antifaz puesto hemos conseguido dormir un par de horas, ducha y para el autobús. Palizón.
Irkutsk es una ciudad siberiana. Casas bajas, con techos para la nieve, un toque decadente, edificios soviéticos, estatuas, el Lenin protocolario, mercado de abastos... Cuando volvamos de Olkhon la veremos con más detenimiento. El plan de estos días es bajar el ritmo que llevábamos. Llevamos 5 días pateando ciudad entre Moscú, Kazán y Ekaterimburgo. Ahora nos vamos 4 días íntegros a Olkhon. Una isla que hay en medio del lago Baikal, pura Siberia para cambiar el chip de ciudad y empezar la parte del viaje más esteparia de transición a Mongolia. Me agotan mil veces más 15.000 pasos por ciudad que por naturaleza.
Llegar a Olkhon es una aventura en sí. Se puede ir en coche o en furgoneta y se recomienda la furgoneta ya que les dan prioridad en el ferry. En la cola de las furgonetas nos hemos encontrado los primeros europeos de todo el viaje y curiosamente de Valencia. Una pareja que va haciendo lo mismito que nosotros pero al revés, vienen de China y Mongolia y van para Moscú. Hemos echado un rato hablando en la cola. Olkhon es de lo más turístico de Rusia pero con el tema de sanciones esto se traduce en turismo local, muchas familias y grupos de amigos rusos así como trabajadores.
Ya en nuestra furgoneta ha comenzado el periplo para llegar. Hemos salido a las 9:30 y el paisaje rápidamente pasa a ser estepa siberiana. Llanuras que recuerdan a La Mancha, infinitas pero mucho más verdes, caballos, ganados y unos baches tremendos. A la hora del viaje el primer contratiempo. Resulta que se están haciendo maniobras militares y han cortado la carretera montándose una cola de coches de narices. Hasta el punto de que en el inicio de la cola estaba una furgoneta que salió 30 minutos antes que la nuestra. Hemos estado parados en medio de la nada 1 hora. A lo lejos se ha visto un convoy militar tremendo de camiones enormes multieje, con lo que parece un misil enorme encima que, buscando en internet, tiene toda la pinta de que eran lanzadores móviles Yars. Vienen de en medio de la nada y se han ido por un camino también en medio de la nada. Hasta que no han pasado y se han ido no han retirado el control. Bastante impactante la verdad.
Con la carretera despejada la ruta ha seguido por pueblecitos buriatos con casas típicas. A las 2 horas hemos parado en una especie de estación de servicio a comer la típica comida de aquí, una especie de dumpling gigante relleno de carne, buzys. De la estación de servicio hemos pasado por una gasolinera con una cola fácil de un kilómetro. Nos hemos echado una amiga rusa en el autobús que nos ha explicado que ahora mismo se está racionando la gasolina y que solo se pueden echar 30 litros por coche. Según nos cuenta ha sido tras unos ataques la semana pasada a una de las refinerias que suministra la región de Siberia. Según lo grande que sea la gasolinera se raciona la gasolina. Aquí ya me he cagado porque al final estamos aquí 5 días y habrá que volver. Me veo en medio de la nada con los tours suspendidos y sin poder volver a Irkutsk. Nuestra amiga nos ha dicho que no nos preocupemos que su novio está en Olkhon y él dice que allí no hay desabastecimiento y que los UAZ de los tours se mueven con diesel y de diesel no hay problema.
El camino ha pasado de la estepa a la taiga enorme y a la hora de recorrer puro bosque la furgoneta se ha metido en una gasolinera también con buena cola. Increíblemente las furgonetas tienen prioridad y van por una cola distinta y en 30 minutos hemos repostado los 30 litros que hay racionados. A las 14:30, 5 horas después de salir de Irkutsk, hemos llegado por fin al ferry del lago Baikal. Una cola enorme de coches pero la furgoneta va por vía preferente. Nos hemos bajado a esperar al siguiente ferry en un paraje precioso. Decenas de gaviotas acosando a turistas, estepa preciosa y al frente la isla de Olkhon con el ferry llegando. En media horita estábamos ya en el otro lado, en la misma Olkhon, punto mitiquísimo del planeta que a buen seguro repetiré porque en invierno tiene que ser también una locura de bonito.
Hasta el alojamiento ha sido una hora bordeando acantilados y playas naturales. La furgo ha ido dejando a cada uno en su hotel hasta dejarnos a nosotros en Nikita’s Homestead, un alojamiento que de precio va bien, no es un disparate, te organizan todo y respondían por email, no se puede pedir más. Al llegar nos hemos encontrado una especie de recinto donde hay varias casitas de madera pintorescas repartidas de forma algo caótica pero muy bien cuidado. Hemos ido a recepción y el chico hablaba inglés perfecto así que no ha habido problemas en entendernos más que por mi parte, cuando voy así de cansado mi IQ baja a 60 y me cuesta hablar inglés horrores. Aun así nos ha explicado todo, los tours, el alojamiento y nos ha llevado a nuestra habitación. Una habitación la mar de bien en una cabaña en alto. Esto está pensado para el frío por lo que hay un vestíbulo con el aseo y luego la habitación en sí, todo de madera gordísima con cristales de dos dedos de gordo. Por 60 euros la noche lo veo perfecto.
Nos hemos recompuesto un rato y nos hemos ido a dar una vuelta por el pueblo. El pueblo es muy básico. No hay asfalto o calzada. Se nota que quieren darle un lavado porque la calle principal están haciendo calzada y se ve cómo está en construcción un parque de atracciones. Lo primero que han puesto ha sido la noria. Hemos ido andando hacia el punto más famoso. La roca del Chamán, uno de los lugares sagrados más importantes del Baikal para la tradición chamánica buriata, asociada a espíritus protectores de la isla y del lago. En Olkhon hay presencia de tradición budista y chamánica, y en toda la isla se ve en puntos concretos como monolitos o estupas donde colocan banderas o lazos en forma de ofrendas. La roca del Chamán es una especie de cabo con unas vistas espectaculares donde hay situados 13 pilares. La gente además de poner lazos tira una moneda. No sé si está relacionado directamente con la tradición local o si es más bien una costumbre turística añadida, pero nosotros hemos hecho lo propio pidiendo un deseo. Justo en la roca se ha metido un frío tremendo y al poco se ha puesto a llover mientras hacía sol. Una nube tonta que ha descargado durante 20 minutos dejando su arcoíris sobre la noria.
De la roca del Chamán hemos ido andando hasta el supermercado del pueblo a comprar agua y algunas cosas para picar y a cenar. Para cenar hemos ido al propio restaurante de nuestro alojamiento que tiene buena fama. Sopa de omul, con una ensalada de tomates y pepino con eneldo, empanadillas de omul y una especie de hidromiel casera para beber con unos chupitos típicos que se piden durante la cena de sabores. 30 euros. Rusia es un pelín más barata que España.
Hoy hemos caído rendidos.