Después de la experiencia del día anterior vemos dos opciones para disfrutar de las playas, bien ir a alguna playa mas grande y menos "famosa", bien acudir a la playa bien entrada la tarde, para aprovechar los aparcamientos que dejan quienes la abandonan a media tarde.
Pero hoy, además, queremos acercarnos al Cabo San Vicente, el punto más alejado de nuestro apartamento al que nos acercaremos.
Hasta allí tenemos una hora justa de recorrido, según nos vamos acercando, el paisaje va cambiando. Pasamos del paisaje que combina algún cultivos con zonas mas o menos arboladas, a un paisaje dominado por el viento, en donde domina el matorral bajo y los árboles apenas aparecen. Las construcciones fuera de los núcleos de población no existen y la arena va ganando terreno a la tierra.
Aparcamos en el primer hueco que encontramos y desde allí caminamos hasta el faro. Aunque el terreno es totalmente plano y no existen mas que matorrales que se pegan al suelo, el sol radiante se ve suavizado por el viento, se camina muy bien, sin calor.
Hay muchos coches y muchas caravanas (el surf es muy importante para esta zona salvaje del Algarve), pero no hay agobio de gente, que se reparte en la amplia llanura buscando los acantilados. También hay una explanada con food-trucks y puestos de artesanía. Se venden gruesos jerseys de lana que hoy no son necesarios pero que en días de viento (muy habituales) son muy útiles para los turistas que llegamos allí en pantalón y manga corta
El recinto del faro se ve muy bien restaurado, una pena que no se pudiese acceder. En ningún lado ponía el porque, pero, de todas formas, los paisajes y acantilados merecen mucho la pena. Os lo dice un gallego acostumbrado a paisajes como estos, supongo que para gente de otras latitudes aún serán mas impresionantes.
Viendo que en el cabo el viento es bastante suave, decidimos probar suerte en una playa cercana. Tenemos la playa de O Martinhal a 15 minutos en coche. La playa tiene comentarios muy buenos, el único aspecto negativo puede ser el viento, pero de momento no parece que vaya a ser un problema.
Dejamos el coche en uno de los aparcamientos habilitados en la zona de dunas y en 2 minutos estamos plantando el campamento en la playa
. La playa es bastante grande y tiene un buen chiringuito justo en la entrada. La brisa es la justa para no sentirnos agobiados por el sol de mediodia. El agua es transparente y fríaaaaaaaaaaaaa, parece que estamos en nuestra tierra Disfrutamos de una jornada de playa como dios manda
Tras unos 40 minutos de conducción llegamos al municipio de Lagos y, aparcamos cómodamente en el parking que se encuentra a pocos metros de la playa
Bajamos por las escaleras para darnos un paseo por la playa que se sigue vaciando de gente.
Hacia la derecha la playa acaba en una escollera artificial, subimos a ella para disfrutar de la vista de otras playas contiguas, que se encuentran casi vacias al estar ya en sombra. Vemos la playa de los Estudiantes, que visitaremos mañana.
Tras el paseo regresamos al apartamento, en media hora llegamos. El resto, duchas, cenas y descanso hasta el día siguiente.











