Ha llegado el día señalado para nuestras vacas veraniegas. Este año, debido a diversas circunstancias hemos tenido que coger las vacaciones en la primera quincena de Agosto y, además, acortar su duración. Finalmente salimos hoy, viernes 7 y regresamos a A Coruña el domingo 16, son
diez días en los que vamos a combinar sol y playa en el Algarve con visitas a diferentes localidades portuguesas en el trayecto de ida y de vuelta hasta nuestra casita.
Partimos de A Coruña sobre las 11 a.m., mas o menos a la hora prevista. El viaje hasta nuestro apartamento son cerca de 6 horas. Llevamos una empanada para comer en el camino y tener flexibilidad, sin depender de nada mas que una zona mas o menos agradable para poder parar. A las 3 horas de trayecto pasamos por el
puente do Freixo, en Oporto y los chavales ven una playa fluvial allá abajo. Salimos en la siguiente salida de la autopista y ponemos rumbo, gracias al google maps, hacia el descubrimiento.
En unos pocos minutos estamos aparcando en la
Praia Fluvial do Areinho, aparcamos sin problema y sacamos la empanada y las bebidas del coche. En una zona de picnic, debajo del pinar despachamos la comida. Apetece un baño??.
Va a ser que si, nos ponemos los bañadores, sacamos las toallas y disfrutamos de un baño muy agradable, la temperatura es alta y el agua está sorprendentemente buena

. Pensé que al ser un río, estaría fría, pero para nada es así.
Disfrutamos un rato del sol y del agua del rio Duero (o Douro, como le llaman aquí) y a las 3:10 p.m. reemprendemos la ruta hacia el sur. Sobre las 6:30 p.m. estamos aparcando en el
aparcamiento subterráneo de la Plaza del Marqués de Pombal. El parking está reservado y pagado hasta el domingo, día que dejaremos Lisboa, el precio
19,50 € por 2 días completos (no cobran fracciones cuando se supera 1 día). Al habernos dado de alta en el servicio de acceso automático, no tenemos que coger ticket de entrada, a la salida, la barrera se abrirá automáticamente cuando el sistema lea la matrícula y compruebe que el pago está realizado.
Desde el parking hasta nuestro apartamento quedan poco mas de 5 minutos de camino. El apartamento lo reservamos por Airbnb hace unos meses, pagamos
315,00 € por dos noches en un apartamento para 4 personas. Desde aquí a la Praça dos Restauradores son 15 minutos de paseo por una avenida muy agradable o 2 paradas de la línea Az del metro.
www.airbnb.es/ ...dRtHiN_QAe
Seguimos las instrucciones para la llegada y antes de las 7 p.m. estamos dejando las maletas en el apartamento. Está bien, cómodo y céntrico, bien equipado, pero se echa en falta el aire acondicionado, nos arreglaremos con los ventiladores.
Tras descansar un buen rato decidimos bajar y tomar contacto con la ciudad, en la plaza del Marques de Pombal, en donde dejamos el coche, arranca el
Parque Eduardo VII, desde cuyo mirador superior se tiene una bonita vista panorámica de la parte histórica de Lisboa con el Duero al fondo. Reservamos para cenar en un restaurante italiano cercano y subimos hasta el mirador para hacer un par de fotos.
Es hora de cenar y caminamos unos minutos hasta el cercano Al Garage
algarage.pt/ . El restaurante parecía pequeño pero nos sorprende su amplio interior. Después de una rica cena, nos volvemos al apartamento, mañana visitaremos Lisboa.
Empieza un nuevo día y hablamos del recorrido que he planeado para la jornada de hoy. A la familia le parece muy pesado pasar toda la jornada recorriendo la ciudad sin descanso. Acordamos
dividir el día en dos partes, por la manaña visitaremos el Bairro Alto y el Chiado, terminando en la Baixa. Aprovecharemos la cercanía del apartamento al centro histórico para comer en el y, ya por la tarde, cuando el sol baje un poco su intensidad, partir de la Baixa para acercarnos al Castillo de Sao Jorge y ver ocultarse el sol desde alguno de los miradores de la Alfama.
Son las 9:20 a.m. cuando salimos del apartamento y tomamos la bonita y sombreada
Avda. da Liberdade que en ligero descenso y tras un cuarto de hora de paseo nos hace desembocar en la
Praça dos Restauradores. Antes sacamos nuestros
tarjetas Navegante para el día que cargamos con el
Bilhete 24h CARRIS/METRO, esto nos permite viajes ilimitados durante el día en metro, autobuses, tranvía y elevadores dentro de la ciudad por
7,75 € cada uno (0,50 la tarjeta + 7,25 el billete diario).
Justo en donde termina la Avda. da Liberdade y comienza la plaza, se encuentra la parada para tomar el
elevador de Gloria que nos debería de dejar en el mirador de
San Pedro de Alcántara, pues bien, decepción,
un cartel indica que no funciona con lo que no queda otra que subir la empinada cuesta a patas. Llegamos sudorosos al mirador

desde donde hay una bonita vista de la ciudad. El barrio de la Baixa, del que venimos a nuestros pies, enfrente la Alfama coronada por el Castillo de Sao Jorge.
Enfrente del mirador se encuentra el
Convento de São Pedro de Alcântara, la iglesia es de acceso gratuíto (se accede por el lateral dando la vuelta a la esquina) y además de con un bonito interior cubierto de azulejos típicos, cuenta con una interesante capilla a la entrada y un atrio muy agradable. Abre de 10 a.m a 6 p.m, de martes a domingo.
Ahora caminamos cuesta abajo

, nuestro destino es el
Museo Arqueológico de Carmo ubicado en las
ruínas de la iglesia gótica del Carmo, destruida en 1755 por el famoso terremoto. Antes pasamos por el Largo Trindade Coelho en donde está la
iglesia de San Roque y por la rua da Trinidade en donde destaca la fachada de azulejo de la
Casa do Ferreira das Tabuletas.
Llegamos a la entrada del museo, saco las entradas diciendo que somos dos adultos y dos menores para lo que adjunto sus DNI. En su web podeis ver los horarios y los precios
www.museuarqueologicodocarmo.pt/ .../info.html . Para mi sorpresa me cobran 14,00 €, es decir, los niños no pagan, en principio debería de pagar mi hija que tiene 17 años como adulto, pero entra gratis.
El museo nos pareció interesante, mas que por la exposición en sí, por lo que
impresionan las ruinas de la iglesia. Además, hay un minino muy simpático que se deja querer por los visitantes.
Después de la visita al museo nos acercamos a la estación superior del famoso
elevador de Sta. Justa, sabemos que está cerrado por mantenimiento, lo que hace que tampoco se pueda acceder a su mirador. Toca continuar nuestro recorrido, caminamos ahora por la
rúa Garret, puede que la más conocida del Chiado. En ella se encuentran entre otros comercios antiguos, la librería más antigua del mundo (
Livraria Bertrand - Chiado) y el famoso
café A Brasileira.
Seguimos por el
Largo do Chiado aquí están enfrentadas las fachadas de las iglesias de
Nuestra Señora de la Encarnación y de
Nuestra Señora del Loreto, sólamente podemos entrar en la segunda, muy bonita, en la que destacan los frescos de su techo. Ambas son de acceso gratuito.
Unos metros más arriba, la
Praça Luís de Camões frontera entre los dos barrios, al norte el Bairro Alto, al sur y al este el Chiado. La plaza conforma una de las estampas más típicas de Lisboa, con la estatua del poeta y los tranvías antiguos creando unas escenas muy pintorescas, sin duda, un enclave elegante y señorial. De esta plaza parte la Rua do Loreto que en su número 2 alberga la
Manteigaria, no nos podemos resistir a sus exquisitos
pasteis de nata.
Poquito a poco seguimos conociendo el Chiado, seguimos por la misma calle y hacemos otra parada en otro establecimiento tradicional, con menos nombre, pero que guarda la esencia del comercio tradicional portugués.
Después de comer los sabrosos pastelillos y la fruta, seguimos con la intención de llegar a la rua Calhariz y tomar el
elevador da Bica que nos llevará a través del barrio del mismo nombre hasta la parte baja de la ciudad.
La segunda sorpresa del día con los elevadores, sabíamos que el de Sta. Justa estaba en revisión pero no que el de a Bica (igual que el de Gloria) tampoco funcionasen.
El
que no funcione el elevador nos pareció una pena al principio, pero nos permitió bajar caminando por el bonito y muy pintoresco barrio, lo disfrutamos mucho porque no hay tantos turistas como hasta este punto y
el barrio tiene ese punto decadente que nos hace retroceder al Portugal de hace treinta años.
Llegamos a la estación inferior del elevador y nos acercamos a darle un vistazo al renovado
mercado de la Ribera, que se ha convertido en un hervidero de establecimientos de hostelería de aire moderno y repleto de turistas.
Caminamos ahora por la
rua Sao Paulo, muy típica lisboeta, para llegar hasta la
Calle Rosa, un reclamo turístico que no tiene nada mas destacable que tener la calzada pintada de rosa y un buen número de establecimientos hosteleros dedicados en cuerpo y alma al turismo masivo del que nosotros mismos formamos parte.
Siempre caminando vamos terminando nuestro paseo matutino, el sol aprieta de lo lindo por la
rua do Arsenal que nos lleva hasta la
Praça do Município. Es una plaza preciosa, quizás poco nombrada en las guías de la ciudad pero que destaca por el pelourinho y por el edificio del
Ayuntamiento de Lisboa, aunque lo que mas nos llama la atención es la perspectiva que se tiene de los edificios que la cierran por su parte alta,
da la impresión de que la plaza es el centro de un anfiteatro urbano.
Son cerca de la 1:00 p.m, llevamos casi cuatro horas pateando la ciudad, estamos cerca del punto final de este recorrido, la
Praca do Comercio. En ninguna de mis dos estancias anteriores en la ciudad pude visitar esta famosa plaza, en la primera estaba en obras, en la segunda ya viajamos con nuestra hija que tenía año y medio por aquel entonces, por eso decidimos hacer un paseo corto y no pude visitar su plaza mas famosa.
Por fin ha llegado el momento, la plaza me parece hermosa y enorme, además nos acercamos al río, allí corre la brisa y nos refrescamos después de una mañana calurosa para cuatro norteños

.
Solo falta volver al apartamento, para ello tomamos la línea de metro Az en la cercana estación de Terreiro do Paço que, en solamente cuatro paradas, nos dejará en la plaza del Marques de Pombal y de allí caminando al apartamento.
Un portal antes de nuestro edificio hay un supermercado que aprovechamos para comprar un poco de pasta y otros ingredientes para hacer una rica ensalada con la que vamos a comer. Tenemos unas horas para descansar y preparar la ruta vespertina. Acordamos salir del apartamento sobre las 6 p.m., cuando Lorenzo vaya bajando ya su intensidad.
A la hora prevista, mas o menos, salimos del apartamento con la única premisa de acceder al castillo de Sao Jorge a una hora que nos permita dar una vuelta y ver despues el atardecer desde uno de los miradores de la Alfama.
En lugar de bajar caminando, como por la mañana, tomamos la línea Az del metro en Marques de Pombal y nos bajamos en la estación de Restauradores, situada en la plaza del mismo nombre. Desque aquí accedemos a la centrica
Praça do Rossio, epicentro de la Baixa, repleta de gente a estas horas, antes nos hacemos una foto con la fachada de la estación de tren de telón de fondo.
Ahora tenemos
dos opciones para subir al castillo; o tomar el famoso tram 24 o el 12 y hacer el recorrido hasta el castillo o podemos acceder por otro método menos conocido pero por el que finalmente nos vamos a decidir porque el tram va lleno y no nos apetece pasar calor por muy típico que sea.
Esta
opción es gratuíta y por lo que vimos, no la usan los turistas, puede que por desconocimiento. Consiste en
utilizar dos ascensores públicos para acercarse al castillo. Pero antes voy a continuar con nuestro recorrido y cuando llegue el momento explico lo de los ascensores.
Seguimos nuestro recorrido desde la Praça Rossio, aquí nos encontramos con
A Tendinha do Rossio, establecimiento tradicional en el que es típico tomar el pastel de bacalao, típico de Lisboa. Lo apuntamos, seguimos caminando atravesando el arco que nos traslada a la Rua dos Sapateiros. Al llegar al primer cruce, a la derecha aparece el famosísimo
elevador de Sta. Justa. Aunque sabemos que está fuera de servicio nos acercamos a sus pies y disfrutamos allí de unos pasteles de nata (muy buenos) y unos cafes que compramos en un establecimiento que hace esquina
castropasteisdenata.pt/ .
Recomendación importante; las colas en el elevador suelen ser enormes para hacer el recorrido ascendente, sin embargo, se puede disfrutar sin casi esperar si lo tomamos en sentido descendente, desde el Museo Arqueológico hacia la Baixa.
Con las fuerzas renovadas seguimos el paseo por la Baixa que apenas habíamos tocado por la mañana. Caminamos ahora por su calle principal, la
Rua Augusta, peatonal y llena de tiendas y locales de hostelería orientados al turista. Nos llama la atención la utilización del espacio público, las terrazas, por momentos, casi nos hacen caminar en fila india.
Nuestro siguiente destino es la
Iglesia de San Nicolás, gratuita y muy interesante situada en una plazuela con encanto.
Ahora si es el momento.
Para subir hasta muy cerca del Arco do Castelo (puerta de acceso al castillo) bastará con salir de la plaza de la iglesia por la derecha, llegaremos a la rua dos Franqueiros, justo frente al edificio en donde se encuentra el primer ascensor (números 170 a 178).
Entramos y veremos el ascensor y marcaremos el último de los pisos. Saldremos a la rua de la Magdalena, si continuamos recto por el Largo Chao de Loureiro, llegaremos a un supermercado Pingo Doce, a la derecha el acceso al segundo de los ascensores
Marcamos el último de los pisos de nuevo y subimos cómodamente,antes de dejar el edificio se puede acceder al mirador de la terraza, con una cafetería incorporada. Desde aquí hasta el castillo se llega por dos calles en cuesta pero muy cortitas, en 250 metros estaremos ante el
Arco do Castelo.
Si quereis acceder al castillo sin sorpresas,
os recomiendo sacar antes las entradas en su web oficial castelodesaojorge.pt/ . La entrada de adulto cuesta 17,00 € y la de jovenes (hasta 25 años) 8,50 € y es válida para 3 meses desde el día de la compra, sin horario. Cuando llegamos a la puerta de entrada no tuvimos que hacer cola para adquirir las entradas, además, serían las 7:30 p.m. y ya no vendían mas entradas (el recinto cierra a las 9 p.m.). Te evitas el disgusto de subir para tener que dar vuelta.
El castillo es una
antigua fortaleza árabe que domina el barrio de Alfama, es un gran recinto que incluye los jardines y unas espectaculares panorámicas desde su plaza de armas. Se puede recorrer el camino de ronda y visitar el pequeño museo. Durante el paseo nos podemos cruzar con multitud de pavos reales que habitan sus jardines.
Salimos del castillo por el mismo sitio por el que entramos y nos dirigimos hacia el
mirador de Sta. Luzia. Antes pasamos por el curioso patio de Don Fadrique y el mirador de Sao Vicente. El
mirador estaba hasta arriba de gente mas o menos joven haciéndose la foto para el instagram. Demasiado postureo, no lo disfruté. Creo que su supuesto encanto ha sucumbido a las redes sociales.
Despues del alboroto continuamos bajando hacia la Baixa, al fondo vemos la catedral románica, la luz es preciosa para una buena foto.
Llegamos a la
Catedral - fortaleza de Lisboa, la Se recorta su fachada contra ocaso lisboeta. Sólo nos queda volver al apartamento pero antes habrá que comer antes.
Caminamos de vuelta hasta
A Tendinha do Rossio, que encontramos cerrada. Rápidamente buscamos una opción cercana. En la Praça da Figueira aparece la solución, la
Casa das Bifanas, aquí probamos las famosas bifanas portuguesas que no son mas que bocatas de carnes de cerdo asado o ternera a la plancha. No están mal, disfrutamos el momento en una plaza tranquila, apartada del bullicio y con una temperatura estupenda pese a ser de noche desde hace un rato.
Queda tomar el metro de nuevo para volver al apartamento y dar por finalizada nuestra etapa lisboeta de las vacaciones. Mañana partimos hacia el Algarve, pero con una breve parada en Sintra.
Amanece un nuevo día en Lisboa, el tiempo sigue soleado y caluroso. Nuestro plan para hoy consiste en desplazarnos hasta el apartamento que tenemos alquilado en la zona de Portimao, en el Algarve. Pero aprovechando nuestra estancia en Lisboa, queremos visitar uno de esos lugares que hasta ahora, por una u otra razón, se nos habían resistido,
Sintra.
Después de desayunar y recoger nuestro equipaje, abandonamos el apartamento. Recogemos el coche del parking y salimos sin tener nada mas que acercarnos a la barrera, esta se abre y tenemos vía libre. Hasta Sintra tenemos apenas media hora de conducción. Para poder acceder con comodidad hasta la Bilheteira do Parque da Pena, última zona accesible al parque para vehículos autorizados hay que organizarse un poco, nosotros hicimos como explico a continuación:
1º El acceso al parque en vehículo está permitido pero apenas hay aparcamiento, por lo que, o se madruga mucho, o es mejor acceder de otra forma.
2º Si se accede en
tren desde Lisboa en la misma estación hay un
ejercito de tuk-tuk ofreciendo sus servicios, es una opción pero se debe de cerrar el destino exacto y el precio antes de arrancar. Si se va en
turismo particular (nuestro caso)
el coche es mejor dejarlo cualquiera de los 3 parkings habilitados en el entorno de la misma estación de tren. Una vez allí contratar un tuk-tuk, un
uber (nuestro caso, nos costo
10 €) o coger el
bus 434 desde la parada situada en la estación de tren cuesta 13,50 € por persona ida y vuelta,
esta opción es mas lenta y tedioso y, mucho mas cara. También se puede
subir andando desde el casco antiguo de Sintra, son 50 minutos de caminata cuesta arriba.
Pues bien, en 15 minutos el uber nos dejó en la taquilla donde se compran las entradas para acceder al Palacio da Pena, el más famoso y visitado de los recintos repartidos por el parque natural de Sintra. Aquí pasamos el primer filtro de entrada, pues la entradas al parque mismo no es gratuita y hay que disponer de entrada (ya incluida en la entrada al palacio).
El palacio es un impresionante
castillo del siglo XIX situado en la cima de un monte en Sintra, Portugal, famoso por su estilo romántico, sus llamativos colores vivos y su
mezcla de influencias arquitectónicas.
Teníamos la entrada para la 1:30 p.m.,
el camino desde la taquilla a la entrada no lleva ni 15 minutos. El camino pese a ser cuesta arriba
es llevadero porque los árboles dan una sombra que se agradece en días como el que nos tocó a nosotros. Desde el exterior el Palacio da Pena ya muestra su inconfundible mezcla de estilos.
A las 13:00 traspasamos la puerta neo-mudejar que da entrada al recinto. Aquí pasamos un segundo filtro, mostramos nuestras entradas y nos mandan hacer cola. No dejan pasar antes de la hora fijada.
Seguimos haciendo cola, esta vez en la rampa de acceso que lleva del primer patio exterior al interior del propio castillo.
Esta es la web para la compra de las entradas, existen varias modalidades de visita, mas o menos profundas y mas o menos caras. En nuestro caso compramos la
Parque e Palácio da Pena: Visita Essencial que tiene una
modalidad familiar (2 adultos y dos menores entre 6 y 17 años) por la que pagamos
65,00 €.
www.parquesdesintra.pt/ ...l-da-pena/
También se puede contratar bus de ida y vuelta entre la entrada principal del parque y la taquilla, además de la entrada que permite combinar diferentes recintos como la Quinta da Regaleira, Castelo dos Mouros,etc.
Por fin son las 1:30 p.m. y nos toca entrar, son estrictos con el horario a mas no poder

Voy a ir dejando fotos de la parte del palacio a la que teníamos acceso con nuestra entrada. La primera parte son algunos salones y habitaciones del
Palacio Novo.
Después de un paso por las habitaciones interiores, salimos a la
primera de las terrazas. Desde esta terraza situada en una de las zonas más altas del Palacio, se tienen unas vistas espectaculares del mismo edificio, así como del paisaje que lo rodea.
El recorrido continua bajando hasta la terraza principal dividida en dos por una de las alas del palacio. El
Patio de los Arcos es un espacio abierto rodeado de arcos de estilo mudéjar y medieval desde el que se obtienen espectaculares vistas del parque natural y del océano Atlántico.
Si traspasamos la puerta que une los dos patios llegamos a la
Terraza del Tritón, famoso mirador con la figura mitológica esculpida en la fachada.
Casi terminamos el recorrido, sólo nos falta dar un paseo por el
paseo de ronda, que comunica ambas terrazas.
Hemos terminado la visita, mas que suficiente. Desde la taquilla pedimos un Uber (
5,00 €) que nos deja en el centro de Sintra en donde comemos en un pequeño establecimiento de la Avda. Heliodoro Salgado.
Una vez hemos comido decidimos acercarnos
caminando hasta el casco antiguo de Sintra. Es un agradable trayecto en sentido ligeramente descendente de unos 15 minutos durante el cual aparecen
bonitos palacetes y construcciones.
Llegamos al bonito centro histórico de Sintra, son apenas un dédalo de callejuelas repletas de sabor portugués que rodean el Palacio Nacional.
Tras este agradable paseo decidimos poner fin a la visita a Sintra, llamamos un nuevo Uber que por otros 6,00 € nos lleva hasta el aparcamiento en donde dejamos nuestro coche. En total hemos gastado 21,00 € en transporte, a demanda y cómodo

, que de otra forma (bus) nos hubiera supuesto 52 eurazos sólo entre la subida al Palacio da Pena y la vuelta hasta la estación de tren.
Recogemos el coche y antes de tomar dirección Algarve paramos en un super que vimos abierto para comprar la cena y el desayuno del día siguiente. Ahora si, repostamos y nos disponemos a recorrer los casi 300 kms que nos separan de nuestro apartamento en Estombar, Portimao.
Llegamos al apartamento alquilado a través de Airbnb sobre las 8:30 p.m., aparcamos en el parking privado de la urbanización. El apartamento se ubica en lo que parece que en su día fue un hotel. Cogemos las llaves marcando el código enviado a nuestro teléfono y nos instalamos.
www.airbnb.es/rooms/24357174
Bien equipado, con una cama enorme en habitación con baño incorporado, salón de estar - cocina con sofá cama y otro baño, ambos cuartos de baño grandes y con bañera. Las vistas a la ría son muy chulas. Total
1.100 € por 6 noches, barato no es pero el Algarve está por las nubes, por lo menos en el mes de Agosto. Después de cenar nos vamos a la cama. Mañana comenzaremos con el sol y playa.