El despertador sonó a las 5 de la mañana. A las 5:15 venía a recogernos un taxi para llevarnos a la estación de bus donde cogeríamos un transporte rumbo a Cobán. El taxi lo habíamos reservado con el hotel y costaba 50 GTQ por persona. No había tuk tuk a esa hora por lo que no había alternativa.
La señora del hotel dijo que estaría despierta a esa hora y nos acompañaría a la calle a buscarlo. A las 5:15 no había nadie en la recepción y decidimos darle unos minutos, incluso salimos a la calle a buscar al taxi pero no había nadie. A y 25 llamamos al timbre del hotel y apareció enseguida con cara de dormida, hizo una llamada y 10 minutos después llegó el taxi, que nos llevó a la terminal.
Aquí cogimos el bus, 110 GTQ hasta Cobán con una duración teórica de 5h. Esto es siempre mentira. Todos los transportes tardan más de lo que dicen. La velocidad real es de unos 30km/h tanto para bus, uber... Las carreteras no están mal, pero en los pueblos se dedican a poner badenes cada doscientos metros, lo que ralentiza mucho la velocidad.
Llegamos a las 12:30 a Cobán y aquí teníamos que coger otro bus dirección Salamá. No sabíamos donde paraba pero nada más bajar del primero un chico chilló nuestro destino y le seguimos Nosotros nos parábamos un poco antes, cerca de Purulhá.
Comentar que en bus caben 16 personas. En el nuestro contamos hasta 23, pero según nos comentaron unos chicos ellos vieron una vez 33.

Íbamos a Ranchitos del quetzal, una finca ubicada al lado del Biotopo del quetzal. Esta finca era gestionada por un particular, y se dedicaba a conservar el bosque húmedo existente en su propiedad y plantar aguacatillo y otras plantas de cuyos frutos comía el quetzal.
No nos entendimos con el conductor y nos hizo parar en Purulhá, un par de km antes de Ranchitos. Nos costó 25 GTQ por cabeza, y luego tuvimos que coger un tuk tuk para hacer los últimos metros (de subida) que nos costó 20 GTQ.
Las opciones de alojamiento en Ranchitos de quetzal son dos. La casa de cristal, en medio de la selva con vistas 360 a ella, toda acristalada, o habitaciones más simples. La primera tiene un coste de 400 GTQ por noche +100 por persona adicional. Las segundas, 300+100.
La casa de cristal no incluye desayuno. Hay un pequeño restaurante con precios asequibles en Ranchitos. Hay que pagar todo en efectivo. No pongo el contacto porque es fácil de encontrarlos en internet.
Además, habíamos contratado tour nocturno y tour de avistamiento de aves por la mañana, ambos con un coste de 300 GTQ para 4 personas. Las horas eran 19-22 (aunque realmente luego nos dijeron 21:30) y 6-9 am respectivamente.
Llegamos sobre las 14h, dejamos las cosas en a habitación, fuimos a comer y descansamos un poco. Yo me fui a dar una vuelta por el sendero de 2km que tienen, a ver si veía algo.
Entre el ruido de la carretera al comienzo del sendero, y el río y cascadas que hay una vez avanzas, era complicado escuchar aves. Tarde una hora y pico yendo con calma pero apenas vi nada.
Por la tarde, cenamos pronto antes del tour y a las 19 estábamos en la recepción con Valdo, uno de los guías de la reserva.
Nos comentó que en el tour nocturno ellos no cobran, lo hacen por amor al arte por lo que luego le dimos algo de propina.
Comenzamos el tour viendo una pequeña rana, insectos palo y una serpiente (creo que víbora).


Tras una hora, comenzó a llover, y tampoco vimos mucho más hasta que volvimos a ver un ejemplar adulto de la serpiente anterior.

Fue acabar de verla y comenzó el diluvio. No sé a que hora llegamos a la habitación, posiblemente antes de que finalizase el tour, pero con la cantidad de agua que caía era imposible ver nada.
Nos secamos como pudimos, pusimos toda la ropa estirada por la habitación y nos fuimos a dormir rezando para que la mañana siguiente fuera mejor.
A las 6 estábamos en la recepción de nuevo. Si bien no llovía con la intensidad de la noche anterior, si que chispeaba y hacía incómodo ver aves. Nos subimos a una caseta de las que tienen instaladas a esperar señales del quetzal. Así estuvimos dos horas y media sin apenas ver nada debido a la lluvia y niebla. Nos movimos un poco por el bosque pero nada.
Pero cuando ya parecía que se iba a acabar el día sin ver nada (en días anteriores habían visto hasta 7 quetzales), vimos una sombra volar entre la bruma y Valdo chilló: ¡Quetzal!. Yo conseguí verlo de refilón, pero enseguida se perdió entre la vegetación.
Lo bueno es que sabíamos que estaba ya por la zona.
Había otro guía con una pareja de señores que también estaban buscando al quetzal, y unos minutos después que nosotros vió como se posaba sobre un árbol. Pero detras de mil ramas, imposible para la fotografía. Apenas se podía ver con el telescopio que llevaban.
Estuvo un par de minutos escondido entre los árboles cuando decidió moverse y posarse en un árbol delante nuestro.
Estuvo bastante tiempo parado ahí. Las condicones para la fotografía con el cielo tan blanco y un ángulo tan picado no eran las mejores pero alguna salió.

Como vimos que no se movía subimos una colina para coger mejor visión. Ahí pudimos hacer unas fotos hasta que se fue volando, y se marchó cerca de la carretera.
Le seguimos corriendo, y lo volvimos a ver perchado en un árbol. Esta vez era la hembra, y estuvo también unos minutos parada.

Cuando se acabó el tour, unos chicos nos pasaron un contacto de Cobán travel, una agencia privada de transporte que pasaba por Ranchitos del quetzal hasta Antigua todos los días. Les escribimos y nos dijeron que la furgoneta pasaba a las 11 por allí, justo en media hora. Por lo que hicimos las maletas corriendo y salimos a la carretera a esperar. El contacto es +502 30569072. Nos costó 450 en total.
Sobre las 11:20 pasó por Ranchitos y nos subimos. Iba bastante llena y nos pusimos donde cupimos, no muy cómodos la verdad.
Sobre las 18h de la tarde llegamos a Antigua. Nuevamente nos habían dicho 5 horas pero fue más.
Nos dejó a unos 10 minutos andando del hotel, el Hotel Chilero y Café, que nos costaba unos 43€ la noche para dos personas con desayuno incluido.
Nos duchamos y fuimos a un "Sky Bar" (Café Sky) a tomar algo. Pongo las comillas porque es un tercer piso, que es la altura del edificio más alto de Antigua. Nos costó unos 11,5€ una cerveza artesanal y un cóctel. Las vistas eran bastante buenas y pudimos ver al volcán de fuego humeando a lo lejos, motivo por el cual habíamos venido a Antigua.

Cenamos en una pizzería cerca por 33€ y nos fuimos al hotel.