Lunes 17:
Tras el atasco de la noche anterior y llegar tarde a casa, tocaba madrugar. El motivo es que teníamos un par de días en ciudad de Panama, y daban mejor tiempo el lunes que el martes (luego resultó ser al revés pero el tiempo en el Caribe es impredecible).
Queríamos ir a Gamboa y hacer el sendero del pipeline, o también llamado del oleoducto, el cual era una buena zona para ver aves.
El Uber desde costa del este nos costó 30$, y tardó casi 50 minutos, debido al atasco matutino.
Llegamos con lluvia, y prácticamente no dejó de llover en todo el día, salvo una venta de 30-40 minutos en la que pudimos ver algo de fauna.
El camino del oleoducto es un sendero que discurre paralelo a esa construcción americana, de unos 17km. Sin embargo, la parte interesante son los primeros 7-8km, donde más avistamiento de aves hay. Lo que sucede es que hay un puente caído (por lo visto lleva años así), concretamente el del río Frijoles, y no se puede seguir más adelante, por lo que la etapa se reduce bastante.

Como nos llovió prácticamente todo el rato que estuvimos, no pudimos ver gran cosa. El tiempo que dejó de llover, fue complicado hacer fotos por la falta de luz y densidad de vegetación.
Hay cerca un centro privado de ecoturismo, el Panama Rainforest Discovery Center, con una torre de observación del dosel de la selva y comederos de colibrís. La entrada son 30$, que hubiésemos pagado si hubiera hecho buen tiempo, pero con la que estaba cayendo, no tenía sentido pues no íbamos a ver nada.
Así que sobre las 11 cogimos el uber de vuelta a costa del este, donde llovía un poco menos pero seguía lloviendo.
Al llegar a casa, me puse a mirar por la ventana con los prismáticos, ya que se llega a ver la zona de manglar que queda descubierta al bajar la marea y había visto que era posible ver la espátula rosada.
Cual fue mi sorpresa que nada más ponerme a mirar vi una silueta rosa llegar y posarse en la arena, al lado del rio que llega al mar.
Cogí la cámara y me bajé corriendo al mirador que había en el paseo. Con tropiezo incluido y casi caída debido a la lluvia. Al llegar no veía nada, y revisé la foto que había hecho desde casa y me di cuenta de que estaba al otro lado del rio, tras los árboles. Crucé el puente y me fui al otro mirador y allí estaba, en la lejanía. No era la foto perfecta tampoco, pero el objetivo estaba cumplido.
Esa tarde nos quedamos en casa, fuimos a comprar al supermercado, dar una vuelta por costa del Este y cenar en casa.
Martes 18:
Se suponía que hoy llovía, y todo lo contrario, había un sol radiante. No teníamos ningún plan previsto más que ver la ciudad, y vimos que había un parque metropolitano con vistas al skyline de la ciudad. También había pájaros y con suerte algún perezoso.
Había que pagar 4$ por persona, y nos explicaron los distintos caminos.
No vimos ningún pájaro en la senda los momótildes, la que se supone que era la mejor para ver tucanes, ni tampoco en Dorothy Wilson, los Caobos y el Roble. Sin embargo, ya con poca esperanza, cogimos la senda la Cienaguita para ir a los miradores y aquí vimos todo lo que no habíamos visto antes.
Vimos a un perezoso bajar del árbol, cosa que hacen una vez por semana (por lo que tuvimos suerte) y justo en ese momento un tucán.
Vimos algo más, nada destacable, aparte de monos aulladores, y nos fuimos a los miradores donde se tiene una vista fantástica de la ciudad.



Tras esto fuimos al casco antiguo. Muy bonito y fácil de recorrer. El único pero fue que la plaza de Francia estaba de obras.




Tras pasear un rato y ya cerca del mediodía, nos fuimos al museo antiguo de Panamá. Había visto que la espátula se podía ver también aquí. De hecho, era más frecuente. Y la volví a ver, pero cometí el error de ir con la marea baja. Es preferible ir cuando la marea esté bajando, cerca del punto máximo pues estarán más cerca de la costa y será más fácil hacerle fotos.
Volvimos a casa a comer y por la tarde nos trasladamos a casa de otros amigos que teníamos allí.
No nos acostamos tarde porque al día siguiente tocaba madrugar mucho. Íbamos a San Blas.