En nuestra última mañana en el río Kinabatangan hicimos una nueva excursión en lancha a primera hora. Después, mientras desayunamos, alguien se dió cuenta de que había 2 orangutanes en uno de los árboles del Hotel. Que curioso que salgas a buscarlos y resulta que sin quererlo hayan venido hasta la puerta de tu casa. Fue una bonita sorpresa de despedida.
Sobre las 10 nos marchamos. Nuestro vuelo a Kuala Lumpur salia por la tarde así que pedimos que nos dejaran en Sandakan. En un centro comercial para ser más exactos, el Harbour Mall Sandakan. Fuimos a los últimos que dejaron, todos los demás o bajaban en Sepilok o en el aeropuerto. En realidad Air Asia nos había retrasado el vuelo unas 3 horas hacia unas semanas, así que tocaba hacer tiempo.
Sandakan me sorprendió. No esperaba lo que vi. Eso era 300% local. Por un momento me sentí insegura pero enseguida me di cuenta de que solo estaba fuera de contexto. Tal y como entramos en el centro comercial unos niños que nos vieron con las maletas nos dijeron:
- Welcome to Malasya!!
La verdad que no recuerdo haber visto algo así nunca. Eso estaba hasta la bandera de adolescentes que se paseaban por allí con la cartera a la espalda con sus amigos. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Era como un ligar al estilo malayo. Que graciosos.
Estuvimos por allí dando una vuelta y comiendo. Después fue cuando descubrimos unos sillones de masaje super baratísimos y nos tiramos como una hora ahí amasajandonos.
El frente marítimo de Sandakan muy bonito no es.
Una cosa que vimos ya de camino al aeropuerto es que allí también habían una especie de Jetties. Parecían más extensos que los de Georgetown y me dió mucha pena no haberlo descubierto antes para ir a verlos, aunque difícil tarea hubiera sido con las maletas.
El vuelo de Air Asia era directo Sandakan_KualaLumpur. Está vez llegamos por la terminal 2. Seguimos las indicaciones del e-Hailing y en pocos minutos estábamos ya subidos en un Grab.



Esa noche fuimos a cenar a una pizzería que estaba en la misma calle del hotel. Era solo cruzar la calle. Nos encantaron esas maravillosas pizzas de sabores exóticos. Se llamaba Good News Pizza.


