Quiero empezar esta etapa explicando porque el barrio de Chinatown nos gustó muchísimo más que el barrio de Bukit Bintang.
Chinatown me pareció un lugar mucho más auténtico, con más alma e identidad. El olor a incienso, los mercados callejeros, la vida de barrio, los templos escondidos, los edificios bajitos de estilo colonial....todo eso se siente muy real, muy exótico; quieres fotografiarlo todo.
A Bukit Bintang lo sentí frío, vertical, demasiado turistificado y como un gran centro de consumo masivo.
Esta no es más que nuestra opinión personal pero lo explico porque es muy diferente el ambiente de ambos barrios.

Yo tenía una lista de cosas apuntadas, aunque la realidad es que todo llamaba poderosamente la atención.
La primera parada la hicimos en Kwai Chao Hong. Esto es un callejón histórico restaurado super molón. Está lleno de murales y hay algunos restaurantes.

Si sigues por esa calle hacia el norte encontrarás unos edificios super bonitos de colores que albergan cafeterías y comercios y donde todo el mundo se hace fotos.
Un poco más arriba se estrecha la calle y a ambos lados de la calle hay muros pintados con cientos de grafitis. Como tenemos un artista en la familia, ahi que dejó su huella.
Luego fuimos al templo hindú que se llama Sri Maha Mariamman. Entrar es gratis pero te harán descalzar y dejar los zapatos en una especie de consigna por 0,5 MR. Es un templo muy bonito y merece una visita.

De ahí fuimos al Guan Di Temple. Este es un templo taoísta. Uno de los más antiguos y emblemáticos de Malasia. Como me interesó esto del taoísmo aprendí que está religión nació en China. Se centra en vivir en armonía con el Tao y busca el equilibrio a través del Yin y el Yang.

El último templo que visitamos casi nos lo saltamos. Porque no sabíamos bien bien como entrar. Se llama Sin Sze Si Ya. También es un templo taoísta. Nos pareció que estaba muy concurrido por locales haciendo sus rituales. Luego investigando me enteré que uno de los rituales era pasar gateando tres veces por debajo del altar principal, eso para alejar la mala suerte. Me pareció un templo muy especial.

Lo ultimo que hicimos fue ir al Central Market. Era una especie de centro comercial pero tipo mercadillo. Había una gran avenida en el exterior también repleta de todo tipo de comercios. Vamos, que ahí te puedes perder y no te encontraban.
De vuelta al hotel nos recorrimos la famosa Petaling Street Market. Que barbaridad de calle. Eso era un paraíso de las compras de imitaciones. A mí por este tipo de calles me gusta pasar una vez y ya no vuelvo. Me da agobio tanta multitud.

Nos tuvimos que que recoger pronto porque al día siguiente teníamos un vuelo temprano al paraíso.