De entre todas las islas locales que tenía para elegir, finalmente me decidí por Ukulhas. La elegí por tres motivos: estaba relativamente cerca de Male, parecía tener un muy buen arrecife accesible a nado desde la orilla y el tema alojamiento parecía mejor resuelto.
También es que no quería repetir isla y en las islas vecinas ya había estado.

Nos quedamos en el hotel Ranthari. 3 noches con desayuno. Me costó 360€ . No era la habitación más sencilla, tenia un pequeño balcón y unas vistas totalmente despejadas del océano. Ya conocíamos la hospitalidad Maldiva, así que no nos sorprendió cuando nos vinieron a buscar al puerto. También llegaron en el barco un matrimonio Ruso con su hijo y creemos que el tio del niño. Fuimos todos juntos en un carrito hasta el hotel. Las maletas se las llevaron en otro carrito.
Yo me quedé flipada con el recibimiento que nos hicieron. Este hotel destacó sobremanera por el servicio esmerado de todos sus empleados. El Director del hotel, que parecía Maldivo, siempre andaba atento a todo. Se veía que la intención era que nada fallara. Esto no es muy común en las islas locales de Maldivas, por eso apreciamos mucho ese interés.
La habitación tenía algun que otro desperfecto pequeño pero en líneas generales estaba bastante bien.
Estábamos en frente de la mejor playa de la isla. Teníamos tumbonas gratis y un cuarto donde podías coger prestadas gafas, tubos y aletas. También nos daban toallas de playa.


La familia rusa que había llegado en el mismo barco y que estaban en el hotel me tenían el corazón robado. Sobre todo la madre, porque iba por las maldivas que parecía una Matrioshka, con el pañuelo ese ruso que se ponen en la cabeza como si estuviera en una granja en Kazan. Ella no tenía ni pajotera idea de inglés, pero tenía ganas de hablar y siempre que me veía me sonreía y decía un montón de cosas en perfecto ruso. Creo que se pensaba que la entendía porque yo la sonreía. Me daba mucha ternura esa familia.
Bueno, el caso es que ya la primera tarde nos tiramos al agua y alucinamos.
Ese arrecife era muy potente. Y estaba súper cerca de la orilla. Lo mejor de todo es que no había apenas nada de corriente y era muy largo. Te podías tirar horas haciendo snorkel.
Jordi me dijo que le pareció mucho más cómodo que el de Rashdoo. No vimos tortugas, aunque me consta que si hay. Lo que había era bastantes tiburoncillos pequeños. En Rashdoo a mí me daba más miedo porque los tiburones que veia allí eran más grandes.
Tenemos un millón de videos de peces porque Jordi no es capaz de entrar al agua sin la GoPro. Aquí te dejo un mapa por si vas a ir, para que sepas donde se puede hacer snorkel y entrar a nadar y donde no. Poca broma, que una corriente de estas acabas perdido por el atolón.
Al lado del puerto dan cada tarde de comer a los tiburones en plan como si fueran palomas. Y justo ahí cerca hay una zona que la gente se mete para hacer snorkel y verlos, se ve que durante el día se pasean por allí. Ya nos dijo el del hotel que esos no eran pequeños, así que no se nos ocurrió ir.

Nosotros nos acercábamos a la linea donde cambia de color el agua, que es donde está el precipicio, pero nunca la sobrepasamos porque teníamos mieditis.
Había una china en el hotel que viajaba sola que se pasaba el día flotando con el chaleco encima de la linea. La primera vez nos asustamos porque vimos que había alguien que no se movía y nos pensábamos que se había muerto. Fuimos hasta a tocarla jajaja, en plan:
-Are you ok? ...Vaya susto se pegó.
En la playa de Ukulhas normalmente habían habían 4 gatos. Es muy larga y hay mucho espacio. Tampoco es que el tiempo acompañara mucho para los que querían tostarse al sol. Yo hasta agradecí que muchos ratos el cielo estaba tapado.A mi no deja de sorprenderme que el color del agua de aqui es bonito incluso cuando hace mal tiempo.
Una cosa que disfrute mucho de Ukulhas fueron las tardes cuando estaba anocheciendo. Estábamos enfrente del hotel en nuestra tumbona solos. Sin absolutamente nadie alrededor. Mirando al mar en silencio. Con esa brisita buena. Y encima sin picaje de mosquitos porque las plantas quedaban lo suficientemente lejos. Fueron momentos maravillosos y únicos. Muy difíciles de conseguir en ningún otro lugar del mundo.
Eso sin embargo va a cambiar. Seguramente muy pronto, pues hay un montón de edificios altos en construcción. Hay mucho ruido de obras dispersos por la isla y visualmente esta muy afeada. El arrecife sigue siendo maravilloso pero yo no te puedo recomendar ir allí ahora mismo, es posible que te lleves una decepción ya que actualmente hay demasiadas obras.

En cuanto al tema comidas fue bastante desastroso. Muy caro para lo que ofrecen. Probamos varios sitios que no nos gustaron y al final donde mejor comimos fue en nuestro hotel.
Tuvimos 2 días de tiempo regulero y al tercero nos levantamos que el cielo estaba negro. Cuando me asomé al balcón, vi a la china con su chaleco naranja, flotando en la linea donde el mar cambia de color con todo el oleaje.
- Madre mía Jordi, esta mujer está loca !
Al cabo de poco tiempo caían chuzos de punta. No paró de llover prácticamente en todo el día. El viento era horrible y el mar estaba muy picado.
Me temía que pudiesen cancelar los speedboats a Male si el mal tiempo continuaba con esa intensidad, pero al final pudimos volver al día siguiente a Male sin contratiempos en el speedboat que salía a las 7.00am. El señor Director del hotel nos acompaño al puerto, se esperó hasta que el barco zarpó y nos dijo adios con la manita desde el muelle. Se podia ser más mono?

