Desayuno y cogimos el coche hacia el centro de Split para dejarlo en uno de los parkings. Hay que mirar precios y zonas de aparcamiento porque varían bastante, en nuestro caso dejamos el coche a unos 10 minutos andando por unos 7 euros. A las 9 de la mañana ya teníamos 31 grados.
Teníamos walking tour por todo el palacio de Diocleciano. Muy didáctico y con mucho humor negro por parte de la guía, Maya.
Al acabar tomamos un helado y salimos hacia Zadar. Parada en el mirador de Santa Loreta, la última parte es de más de 200 escalones al aire libre. Las vistas de Primosten son preciosas. Toda esta carretera está llena de preciosas calas hasta Zadar.
Comida en konoba Oli por recomendación de Branko; comimos calamares plancha, pescado y fritura de pescados de la cual repetimos, cervezas, unos 90€.
Aparcamos en la puerta Terraferma en Zadar. Dimos un paseo por la zona visitando el foro y las diferentes plazas; contemplamos el masificado atardecer junto al curioso órgano de mar.
Todos los restaurantes que queríamos probar para cenar estaban llenos y con largas colas; así que las chicas eligieron kfc. Cenamos rápidamente y hacia Plitvice que quedaba 2 horas de carretera.
Llegamos al práctico apartamento cerca de Plitvice a las doce de la noche.