Salimos pronto hacia Split. Otro bochornoso día de calor, 37 grados. Hay muchas pequeñas calas bonitas hasta Split y todas de guijarros.
Paramos en Zale beach, teníamos reservada una cama balinesa desde antes de salir de España. Es una preciosa playa para hacer snorkel y pasar el día. Llegamos a las 10 y había poca gente pero a las 2 horas estaba llena. Cama balinesa y comida; pulpo, calamares, sardinas, ostras y cervezas 120€ todo. Todo maravilloso hasta que nos cayó una granizada y en medio de una tormenta eléctrica tuvimos que salir corriendo al coche con el café en la mano. La granizada duró 5 minutos pero me dejó varios moratones.
Camino a Split hicimos la turistada de comprar fruta en los puestos del delta del Neretva, no merece la pena por precio y porque los productos están horas y horas al sol perdiendo así todo su sabor y cualidades nutricionales.
Hicimos una pequeña parada en el mirador de los lagos de Bacina y; pensábamos ir por la carretera de la costa pero, como nos entretuvimos más de lo previsto haciendo snorkel en la playa, el tiempo se echó encima y cogimos la autopista.
Llegamos a Split y compramos en supermercado para cenar en la casa. Apartamento muy bonito y práctico. Tenía un aterraza preciosa en la que cenamos.