Desayuno en el apartamento y uber al Riva de Split. Otros 35 grados, más calor.
Contratamos una excursión privada (400€) en barco, no queríamos barcos grandes ni excursiones masificadas. La excursión fue de 9:00 a 14:00h. Un acierto contratar con Branko, te pregunta que tipo de excursión quieres y la adapta; en nuestro caso queríamos ver Trogir y la laguna azul para acabar en alguna cala tranquila de Solta y nos dijo que era un plan perfecto. También nos comentó que recomienda hacer las excursiones por la mañana ya que por la tarde el viento rola y siempre hay oleaje a la vuelta. Dimos un precioso paseo por Trogir de algo menos de una hora y luego un baño entre todos los barcos en la laguna azul. El barco tiene flotadores gigantes, agua bien fría y equipo de snorkel; no lo usamos porque siempre llevamos los nuestros. Blue Lagoon es un lugar precioso pero masificado, hay barcos pequeños y grandes barcos con más de 100 personas a bordo. Luego llegó lo mejor, Branko nos llevó a una cala en Solta con aguas cristalinas y llenas de fauna: estrellas de mar, meros, gran variedad de peces, lenguados, caracolas gigantes y bancos de peces de varios metros de largo. Llevo 35 años haciendo snorkel en las costas del levante y algunas del extranjero, y nunca había visto bancos de peces tan gigantescos. Era una cala con aguas tranquilas y parecía que los bancos de peces estaban descansando. Había 2 pequeños barcos y unas 6/8 personas en la playa de la misma cala, estuvimos prácticamente sólos durante la hora y media en esta zona. La sensación de tranquilidad y relax fue completa.
Al volver a Split comimos muy muy bien en Bota Sare (champán, ostras y comida japonesa por 120€) hicimos la reserva 2 días antes y menos mal porque estaba lleno. Luego regreso a la casa para una ducha. Cogimos un uber que nos dejó en el mirador de Prva Vidilica, es un bonito lugar para una vista panorámica de Split y sacar unas fotos; luego bajamos por las encantadoras calles repletas de escalones. Terminando la bajada comenzó a oler muy mal, pensábamos que habría algún animal muerto. Luego descubrimos que es una zona hospitalaria con baños termales que despiden olor a azufre, no se pueden visitar son de uso médico exclusivamente. También dimos un pequeño paseo por el palacio. Cenamos cevapi y cerveza gigante en Kantun Paulina (imperdible) y foccaccia de un local cercano (40€ todo) El centro, además de restaurantes, está repleto de puestos para comprar comida y cenar de pie o sentados en algún banco o en algún portal como hacía mucha gente.
Cogimos un uber al apartamento y a dormir.