Desayunamos pronto y salimos hacia Eslovenia. Ya habíamos comprado el día antes la vignette para circular por las autopistas de Eslovenia; 16€ una semana.
Nos decidimos por esta cueva en lugar de Postojna porque nos pareció más salvaje y menos "Parque temático", creo que acertamos. Hay más de 14.000 cuevas en Eslovenia y se siguen encontrando nuevas cada año.
Llegamos al parking gratuito de Škocjan a las 9:30 para iniciar la ruta a las 10:00. No es necesaria tanta antelación. Hay un punto de encuentro en el que llegan los guías y te llevan a la entrada de la cueva tras un paseo de un kilómetro y medio aproximadamente. En la entrada tras una pequeña introducción y explicación de lo que vas a ver y las normas (prohibidas las fotografías), te indican los idiomas disponibles de cada guía, en nuestro caso los 4 grupos de las 10h eran en inglés. Aquí es donde comprueban las entradas antes de entrar, recomiendo usar el aseo aquí porque hasta el final de la ruta, que puede ser desde 2 hasta 4 horas, no hay más aseos.
Entramos con el último grupo, algo que recomiendo ya que así no vas con la prisa de los grupos precedentes y tienes alguna que otra sorpresa durante la ruta que sólo hacen al último grupo. El inicio son varias salas con estalactitas y estalagmitas típicas de otras cuevas kársticas, más o menos grandes pero cuanto más avanzas más impresiona. Te muestran las vías ferratas con las que descubrieron estas cuevas y el acongojante cañón subterráneo por el que discurre el río Reka, este cañón es el más grande de Europa y de los mayores del mundo. Cruzas un puente de unos 40 metros de altura sobre el cauce del río. La pena como no, la falta de agua en esas fechas, ya que dos semanas atrás el caudal del río era varios metros mayor al que vimos. Nos comentó el guía que cuando el caudal es mayor, hay ocasiones en las que deben cancelar las visitas por el estruendo que provoca el agua al pasar por el cañón. En esta cueva, al igual que en todas las eslovenas habita el proteo, un anfibio que puede vivir más de cien años y es conocido como "cría de dragón."
Tras ver el antiguo camino para turistas, sorprende que no haya fallecido ninguno allí y que "sólo" hayan fallecido 3 personas en la cueva: 2 trabajadores hace muchos años y un buceador espeleólogo en diciembre de 2025. El río Reka llega hasta el Mediterráneo y siguen investigando como sigue su curso bajo tierra. Pasamos por algunas zonas en las que pudimos ver murciélagos y continuamos la visita hasta que salimos al aire libre, en realidad es la misma gruta que se ha hundido.
A partir de aquí ya puedes sacar fotografías y tienes la opción de coger una especie de ascensor hasta el centro de visitantes o recorrer alguna de las dos rutas a pie. Optamos por la ruta larga que continua por el cauce del río por cuevas y puentes preciosos pero al salir del cauce del río y comenzar la zona arbolada el calor era sofocante, así que optamos por volver y terminar por la ruta intermedia.
Al salir, comimos en el centro de visitantes, fue buena opción y económica.
Al terminar de comer fuimos al castillo de Predjama para ver únicamente su parte exterior ya que preferíamos visitar Sneznik al interior del castillo. Toda la zona está repleta de la gente del pueblo para cobrar los 8 euros por aparcar, aunque sólo quieras parar y sacar un par de fotos, te cobran; están identificados porque van con chalecos reflectantes. Me libré de pagar tras dar un par de vueltas y despistarlos. El exterior del castillo es precioso y la zona muy turística, repleta de autobuses. Queríamos haber estado un rato más pero había tanta genta que deslucía la zona incluso había gente en el parking más cercano al castillo vendiendo aceites, colonias, licores, productos locales,.... en los maleteros de los coches.
Cogimos carretera hacia Sneznik castle. Carretera llena de pequeños pueblos con bonitas iglesias, todas muy similares. Llegamos y antes de dar un paseo tomamos unas cervezas artesanas, helados de leche de cabra y café en el bar del castillo, que es también un alojamiento. Agradable sorpresa. El castillo parece el típico de cuento de hadas y los alredeores son maravillosos, no nos extraña que le llamen el secreto de Eslovenia; la pena fue que la fuente que alimenta el lago que rodea el castillo estaba seca y el lago no relucía en todo su esplendor. Aún así la zona es preciosa, hacen eventos tanto en el castillo como en los exteriores y tiene unas zonas de merenderos para ir con camper también que invitan a pasar horas investigando la zona.
Luego tomamos de nuevo la carretera hacia Visoko, compramos algo para cenar en el apartamento Prfik. Las chicas disfrutaron en las instalaciones; colchonetas, bicicletas, cuerdas elásticas y puedes bañarte en el río. Al apartamento le faltaba algo de limpieza y menaje para 4 personas, tampoco tenía detalles de bienvenida. Después de cenar dimos un pequeño paseo y a dormir.