Desayunamos pronto y salimos hacia Pula en otro caluroso día, casi 38 grados alcanzamos por la tarde en Rovinj.
Teníamos planeado aparcar en parking Karolina pero vimos sitio en la calle y aparcamos cerca del anfiteatro que era nuestra única visita planificada en Pula. Dimos un paseo viendo el exterior del Coliseo y como en cada viaje, visitamos la iglesia de San Antonio. Iglesia sobria pero con unos detalles preciosos. Tomamos un café y hacia Vsar. Vsar es un pueblo repleto de campings y zonas de playa de pago con chiringuitos por toda la costa, aunque el snorkel no fue muy bueno por el mar de fondo que había. Muy enfocado al turismo en especial a los campistas.
Quería probar las ostras del fiordo de Limski y poder comparar con las de Ston pero llegamos tarde, así que comimos en Vsar en Kod Luce. Una fuente enorme con mariscos y dos lubinas, 2 platos de quesos de la zona, unas pastas enrolladas en trufa, cervezas y café, no llegó a 100 euros. El lugar es bonito pero algo descuidado. Comimos muy bien.
Llegamos a Rovinj a primera hora de la tarde, nos asamos al salir del coche. Así que lo primero que hicimos fue el ritual de todas las tardes; un helado y un café para combatir la bajada de tensión por el calor. El aparcamiento en Rovinj es un tema de locura, hay parking hasta 4€ la hora y otros que pagas 9€ por todo el día pero más alejados. Sacamos cuentas y aparcamos cerca del centro por las 4/5 horas que íbamos a estar. Al final pagamos 15€.
Rovinj es precioso, preparé una ruta a pie desde el mercado rodeando la península y subiendo a la iglesia, para luego bajar por la bohemia ulica Grisia y curiosear en todas las tiendas de estas calles tan bonitas. Vimos valientes lanzándose desde el acantilado, decenas de locales con mesitas en la calle o colgando sobre el acantilado, gente bañándose entre las casas, calas preciosas de 5 o 6 metros de ancho,... Es una zona preciosa y paraíso de adeptos a Instagram. Tomamos un café helado en un local dedicado a hacer tiramisú en el momento. Llegamos a la plaza Tita Marsala e intentamos llegar al lujosísimo hotel Grand Park y tomar una fotografía de Rovinj desde su terraza pero fue imposible por el extremo calor.
Decidimos volver al apartamento, paramos en el mirador de Big Joe's Bench (un banco gigante) para apreciar el precioso pueblo de Motovun. Un pueblo sobre una colina, famoso por las trufas y la zona en la que se ubica. Tras visitar Hum y Rovinj y todas las ciudades que visitamos en Dalmacia, diría que lo mejor del pueblo son las vistas desde el mirador del banco gigante.
Llegamos al apartamento, cenamos y a dormir para cruzar a Eslovenia al día siguiente.