Tenemos unos amigos eslovenos que son de Idrija y tras varios años por fin pudimos ir a verlos a su casa. Teníamos la idea de visitar la mina de mercurio que hay en Idrija antes de vistarlos pero decidimos que, después de levantarnos todos los días en torno a las 7 de la mañana, no íbamos a madrugar y nos dejaríamos llevar.
El cuerpo lo agradeció y llegamos a Idrija a las 11:30 pasadas, por una bonita carretera repleta de curvas. Idrija es una ciudad muy bonita patrimonio de la Unesco y cuna del encaje de bolillos esloveno.
Tras un paseo fuimos a comer a un alojamiento-restaurante local, comimos muy bien, crema de setas y selección de carnes y postres varios. No sé ni lo que costó, ni como se llama el sitio ya que fuimos invitados pero, tras intuir los precios en la carta, ya que todo estaba escrito en esloveno, no debió ser muy caro. Me fijé en las bebidas y eran bastante más económicas que en el resto de lugares a los que habíamos ido.
Los eslovenos son amantes de las setas y las cocinan sobretodo en cremas; como ellos dicen: "en un país en el que más del 55% de la superficie son bosques y que llueve tanto, lo primero que hacemos cuando deja de llover, es salir a coger setas." Y gran parte de la población tienen muchísimos conocimientos en micología.
Después nos llevaron al lago Dvije, que se alcanza tras 2 minutos a pie desde el aparcamiento. Es un lago que se adentra varios metros en la roca kárstica, de momento han podido bajar hasta 160 metros pero saben que es más profundo. Es el nacimiento del río más pequeño de Eslovenia, el Jezernica de sólo 55 metros de largo. Está prohibido el baño por las muertes y desapariciones ocurridas, varias de ellas con difícil explicación. Según nos explicaron, una de las teorías es que en la parte interior se crean corrientes que absorben los objetos que pueda haber en la parte exterior. También, como todas las cuevas de Eslovenia es habitat del proteo. Es un lago muy bonito ubicado en una zona con paredes muy altas.
Luego nos llevaron a bañarnos en las pozas de Idrijska Bela. Son varias zonas de baño del río Idrijca, hay pozas más tranquilas (en algunas estábamos solos) y zonas en las que el agua baja más rápido. En una de las presas hay una pequeña playa con parking de pago (2€/h) y un bar, y en este lugar se une el río Belca que llega con el agua a 16°C al Idrijca, que aquí está a unos 20°C. El shock térmico es brutal, notas como el agua fría baja hacia los pies y te da la sensación de que te está cortando los tobillos.
Después de que los chcios merendaran en este bar, nos despedimos de nuestros amigos y nos fuimos hacia el apartamento. Nuestra idea era vistar Skofja Loka antes de llegar, pero un atascazo en la autopista nos retrasó una hora más. Decidimos buscar un lugar para cenar cerca del apartamento, era domingo y fue complicado.
Finalmente, encontramos uno abierto, era ya más de las 21h y en Eslovenia las cocinas cierran en torno a esa hora. Kruhkerija Gorjanc, menuda sorpresa! Cenamos cerca del apartamento, pero también hay uno local en Ljubliana. Descubrimos los kruhki, que son una masa de pan que enrollan con diferentes ingredientes y hornean. Pedimos de queso con trufa, de carne mechada, pollo y rábano picante, salmón, ... hasta de nutella. Su carta son ensaladas, salsas para kruhki y kruhki; además tienen gran variedad de cervezas a precios muy muy buenos. Por menos de 50 euros nos llevamos hasta para desayunar al día siguiente, te los preparan en unas bolsas de cartón para que aguanten un día.
Después del cenorrio, nos fuimos al apartamento a descansar.