Al subir al Skyline encuentro un asiento vacío y allí que me quedo. Enfrente se ubica una pareja hispanohablante y es agradable oír nuestro idioma después de estar imbuido ya en un entorno anglo-germánico. El tren traquetea de lo lindo y nos paramos en un momento dado. Se trata de la parada en la terminal 2 pero yo me creo que es la 1 y hago ademán de querer salir pero observo que nadie se mueve y alzo la mirada para ver que no, que en el indicador pone la terminal 2. A la pareja le debe asaltar la misma duda porque pregunta en voz alta en inglés acerca de dónde estamos y hay respuestas en inglés y en mi caso en español. Ello nos permite entablar una pequeña conversación en la cual intercambiamos impresiones y les oriento acerca de dónde comprar los billetes de S-Bahn que llevan al centro de la ciudad.
En unos diez minutos en total llegamos a la Terminal 1 y salgo disparado porque tengo un objetivo concreto para esta tarde-noche y si me demoro me lo voy a perder. Bajo dos plantas y sigo las indicaciones de Regionalbahnhof (las de Fernbahnhof se refieren a los trenes de larga distancia). Advierto que algunas señales no están a la altura de los ojos en las paredes sino que están en el techo por lo que hay que ir ojo avizor para no equivocarse. Tras un buen rato se llega al vestíbulo de la estación del aeropuerto donde están las máquinas para comprar el billete.

Me dirijo a la máquina de RMV y allí adquiero un billete sencillo al centro por importe de 6,90 euros. Como da la opción de poner la información en español pulsando la bandera ello facilita la cuestión.
Los trenes S-Bahn que llevan a la Estación Central (Frankfurt HBF) son el S8 (dirección Offenbach Ost o Hanau) o el S9 (dirección Hanau). El trayecto no llega a durar 15 minutos y ya es subir al nivel superior a pie de calle y sumergirse en la vorágine de Franfurt Hauptbanhof, la estación central de la ciudad de Frankfurt Am Main.

La estación es un hervidero de gente y a duras penas se avanza. Por fin alcanzo la salida de Mannheimer Strasse y en un par de minutos llego al Toyoko Inn Frankfurt am Main Hauptbahnhof en Stuttgarter Strasse, 35, que será mi base de operaciones durante estos días.

Como comentaba en una etapa anterior la zona de alrededor de la estación tiene mala fama por el ambiente marginal que la rodea. Aun así preferí alojarme en ella para optimizar los desplazamientos y lo que mejor cuadraba por precio, distancia y reseñas, que también hay que tenerlo en cuenta, era este hotel. A la entrada hay un cartel que pone que sólo se deja acceso a clientes y no se responden cuestiones acerca de los autobuses flixbus que hay enfrente, señal de malas experiencias pasadas.
En recepción hablamos en inglés con alguna palabreja en español y me recalcan el uso del baño de la habitación con una hoja informativa.

Por lo que parece debe haber un fallo de diseño en el edificio de manera que la condensación del baño que se produce al ducharse puede ocasionar la activación del sistema antincendios y la intervención de los bomberos, con su coste correspondiente a repercutir. Por tanto, hay que mantener la puerta del baño cerrada y activar el extractor mientras uno se ducha. Se tendrá en cuenta.
A la entrada del bloque de ascensores en el vestíbulo una pareja asiática y servidor aguardamos a que llegue uno. Como pasa más tiempo del deseable advertimos por fin que la instalación se activa con la tarjeta de la habitación y procedemos a ello para no seguir allí como pasmarotes.
Llego a la habitación y rápidamente dejo la maleta, cojo lo imprescindible para la excursión y paso un momento por el baño, donde me encuentro lo siguiente.

Ahora recuerdo que este hotel pertenece a una cadena japonesa y se ve que tienen instalados los típicos baños nipones tecnológicos. A la vuelta ya me pondré a investigar.
Cae la tarde y me dirijo a la ribera del río Meno para iniciar la ruta del día de hoy.
El río Meno (Main en alemán) es el afluente derecho más largo del río Rin en Alemania, con unos 524 kilómetros de recorrido. Su nombre viene de los antiguos celtas, que lo llamaban Moin o Mogin. Los romanos lo cambiaron más tarde a Moenus y en esa época marcó parte del límite del Imperio romano (Limes Germanicus). En el siglo XIX, también sirvió para separar las zonas de influencia política entre Austria y Prusia.

Hace una buena temperatura para las horas en las que estamos (un poco antes de las 19:30 de mediados del mes de septiembre). Espero que la humedad de los alrededores del río no me haga arrepentirme en el próximo rato, que será expuesto a continuación en la próxima y luminosa etapa.