Amanece un nuevo día y he pasado mala noche, la verdad. Como a las 03:00 me he despertado y creo que hasta las 05:00 no me he podido dormir de nuevo. No sé si he extrañado la cama o vete tú a saber. Espero recuperar el sueño perdido en las noches siguientes pero, por de pronto, hay que levantarse pronto para que el día cunda. "Morgenstund hat Gold im Mund", que dicen por estas tierras: El pájaro madrugador atrapa el gusano o a quién madruga, Dios le ayuda, que es lo que decimos nosotros.
Decir que ayer probé el baño japonés, previo visionado de un vídeo de YouTube con explicaciones de uso, que hay que decirlo. A base de tocar botones, a prueba y error, creo que me quedé con la copla de cómo regular la temperatura y presión del chorrillo así como que meterle temperatura a la tapa en verano puede no ser buena idea. Acerca de la experiencia, sin entrar en más detalles, la calificaría con el adjetivo usado por el Sr. Spock en la saga Star Trek: "FASCINANTE".
Como este diario es acerca de Alemania no ahondo más en este aspecto y dejo una explicación más exhaustiva sobre la tradición nipona del aseo para cuando, algún día, si eso, viaje a las tierras del Sol Naciente.
Dado que el desayuno está incluido en la reserva de la habitación bajo al comedor y me encuentro con un sistema curioso: a la entrada te dan un objeto metálico con un número para que identifiques la mesa. Así, buscas una mesa libre, le plantas el número y la reservas por lo que ya te puedes ir al bufé a por la comida sin temor a que te quiten el sitio. Para una persona que viaja sola es perfecto.

Como hoy tengo previsto hacer "montaña" al llegar a Heidelberg me conciencio de no llenar demasiado el buche y me agencio unos hashbrowns con fiambre acompañados de tomate, yogur, croissant y un plátano, duro como un peñasco. Y todo ello con un tazón de chocolate y zumo de naranja.
Cumplimentado el desayuno cojo los pertrechos del turista y me dirijo a la estación para coger el primer tren que me llevará a Heidelberg porque más adelante tendré que hacer trasbordo.

Puesto que a la ida ya he cogido billete la semana de antes ya es sólo comprobar la vía de salida e iniciar el viaje. Este tren inicial es un ICE de alta velocidad con destino a París Est y me dejará en la ciudad de Mannheim donde haré el trasbordo a otro tren con destino a Heidelberg. Por tal motivo, por la megafonía del tren se da la información durante el viaje en alemán, francés e inglés. El tren sale con algo de retraso pero llega a Mannheim con tiempo suficiente para cumplimentar el trasbordo.

En este punto es preceptivo mencionar esta ciudad alemana y su relación con el mundo del baloncesto, tema por el que siento una cierta predilección.
El Torneo Albert Schweitzer o comúnmente conocido como Torneo de Mannheim es una competición internacional de baloncesto que se celebra cada dos años en esta ciudad alemana y es considerada como el campeonato del mundo oficioso para jugadores menores de 18 años. Está organizado por la Federación de Baloncesto de Alemania y el Ejército de los Estados Unidos y se celebra en las instalaciones que este último tiene en Mannheim. Es un torneo con solera porque por la cancha del gimnasio de la base militar estadounidense han pasado grandes jugadores de la historia del deporte de la canasta como Magic Johnson, Dirk Nowitzki, Tony Parker, Drazen Petrovic, Pau Gasol, Arvydas Sabonis, Tim Duncan, Vince Carter, Toni Kukoc, Mirza Delibasic, Fernando Martín o Epi.
El equipo español lo ha ganado en 1998 y 2012 pero el aura de este campeonato viene del año 1977 cuando en la final la selección española (que contaba con Iturriaga, Romay, Epi o el mayor de los Llorente) se enfrentó a los Estados Unidos liderados por un jovencísimo "Magic" Johnson, una leyenda del baloncesto a la postre. Los estadounidenses terminaron ganando por 137-110 (72-60 al descanso) y lo anecdótico fue que el marcador electrónico del pabellón alemán no estaba preparado para albergar tres dígitos en la puntuación de uno de los equipos. Así, el marcador local no tenía espacio físico para el número "1" de las centenas por lo que durante los últimos compases del partido el electrónico reflejó un 37-110.
Por cerrar la mención, el propio Iturriaga cuenta que bastantes años después se encontró con Magic Johnson en un restaurante de Estados Unidos y se acercó a saludarle diciéndole que se habían enfrentado hacía mucho tiempo en el torneo junior de Mannheim de 1977. Parece ser que Magic recordaba perfectamente aquel campeonato y estuvo charlando con Iturriaga un buen rato sobre aquellos días, mostrándose muy cercano y comentando anécdotas de aquel partido.
De un tren de alta velocidad con todas sus comodidades paso a un S-Bahn (tren de cercanías) como el que cojo cuando voy a trabajar. No hay mucha gente y el viaje transcurre prácticamente sin novedad salvo varias paradas ocasionales de corta duración. Como considero que el servicio de trenes de Cercanías de Madrid va camino de convertirse en el hazmerreír de toda Europa esto me parece significativo pero no le doy mayor importancia, de momento, porque aquí estamos peor. Al final llego a la ciudad de Heidelberg.
Heidelberg está situada en el valle del río Neckar en el noroeste de Baden-Wurtemberg (Alemania). Es la sede del distrito de Rin-Neckar en la región de Rin-Neckar-Dreieck. Esta región alberga la parte sur del estado federado de Hesse, la parte sur del estado de Renania-Palatinado, el distrito administrativo de Mannheim y Heidelberg, y los municipios del sur del Rhein-Neckar-Kreis.
Los hitos de la ciudad, de manera esquemática, son los siguientes: Los romanos fundaron en la zona un fuerte y permanecieron hasta 260 d. C., cuando el campamento fue conquistado por pueblos germánicos. En 1155, el castillo de Heidelberg es asumido por la casa de Hohenstaufen, en 1225, Luis I, Duque de Baviera obtuvo el Palatinado y por lo tanto también el castillo y en 1386 se funda la Universidad de Heidelberg que desempeña un papel fundamental en la época del humanismo y la Reforma y el conflicto entre el luteranismo y el calvinismo en los siglos XV y XVI. La biblioteca de Heidelberg, creada en 1421, es la biblioteca pública más antigua de Alemania que todavía se mantiene intacta. En 1689, la ciudad y el castillo palaciego fueron conquistados por tropas francesas, por temas sucesorios, llevando a su destrucción casi total en 1693. Durante la segunda guerra mundial no fue bombardeada porque los aliados querían servirse de ella tras la guerra y allí falleció el General Patton en un accidente de tráfico.

El itinerario previsto para el día de hoy es el siguiente (usaré los términos en alemán porque será lo que se vea en las señales y creo que puede ser más útil para desenvolverse sobre el terreno):
- S–Printing–Horse.
- Philosophenweg.
- Karl-Theodor Brücke.
. Heiliggeistkirche.
. Markplatz.
. Karlsplatz.
. Kornmarkt.
. Schloss (Castillo).
. Biblioteca de la Universidad.
. Monumentos en la Hauptstrasse.
Los baños públicos disponibles son los siguientes:
- Public bathroom by the Neckarwiese – antes de empezar el paseo de los filósofos – Uferstraße
- Öffentliche Toiletten am Bismarckplatz - Bismarckplatz.
- Öffentliche Toilette – al lado de la Iglesia del Espíritu Santo (Heiliggeistkirche) - Untere Strasse, 32
- Public Toilets – Grabengasse – cerca de la biblioteca de la universidad.
Nada más salir de la estación de Heidelberg se encuentra el primer punto de interés, el S – Printing – Horse.

El caballo S-Printing es una de las esculturas de caballos más grandes del mundo y se encuentra al lado de la estación en Kurfürsten-Anlage, 60. Tiene 13 metros de altura, 15 metros de largo, 4 metros de ancho, un peso de 90 toneladas y está hecha de acero inoxidable y aluminio. Desde el año 2000, la escultura se encuentra en la explanada de la Academia de Medios Impresos, que durante mucho tiempo fue un edificio de oficinas y formación de Heidelberger Druckmaschinen AG.
La escultura está compuesta por elementos de acero inoxidable que representan partes de una imprenta y reflejan las distintas etapas del proceso de impresión. Los ojos del caballo son el símbolo de la preimpresión que es el escaneo de las copias de configuración. El barril redondo del caballo representa el ciclo esencial de la impresión, el proceso. El objeto que parece una máscara en medio del barril representa al guardián que observa los procesos de impresión. Por último, la cola simboliza simbólicamente un libro que representa el final del proceso. La escultura también alude a la relación entre el pensamiento y la imprenta: los paralelismos con Pegaso, el caballo alado de la mitología griega, montado por todos los poetas, son palpables. Incluso hoy, el caballo alado es símbolo de la imaginación poética.
La verdad es que es una escultura que impresiona tanto por sus dimensiones como por sus características. La pena es que estaba tras una valla por obras pero lo que se veía bastaba.
A continuación la idea es acometer la ascensión al Paseo de los Filósofos (Philosophenweg) cruzando el río Neckar por el puente Theodor Heuss, recorrerlo para también obtener las vistas del castillo y descender en un momento dado para volver a cruzar el Neckar y continuar la visita.
El río Neckar es un río que fluye por el estado federado de Baden-Wurtemberg, en Alemania. Tras recorrer 367 km a través de las estribaciones occidentales del Jura de Suabia, desemboca en el río Rin a la altura de Mannheim, siendo su cuarto mayor afluente. El nombre Neckar proviene de la palabra celta Nikros, que significa agua brava.
Dicho y hecho. Emprendo la caminata y recorro las calles de la ciudad moderna hasta llegar al puente Theodor Heuss desde donde se divisa la corriente del Neckar.

El Puente Theodor Heuss en Heidelberg es una arteria vial central que conecta el extremo oeste del casco antiguo (Bismarckplatz) con el distrito de Neuenheim. En 1964 fue rebautizado en honor a Theodor Heuss, quien fuera el primer presidente de la República Federal Alemana (Alemania Occidental) entre 1949 y 1959. Tiene una longitud total de aproximadamente 240 metros y un ancho de 30,60 metros.
A continuación, llego al punto de inicio del Philosophenweg que se supone que está a la derecha en la esquina en la que confluyen Bergstrasse con Ladenburger Strasse. Allí debería haber un cartel indicándolo pero no hay nada, pudiendo deberse a que hay obras en la zona. Se adivinan unas rampas iniciales con bastante porcentaje pero a esto se ha venido también.
Comienzo la ascensión y, efectivamente, la cuesta es de aúpa por lo me alegro de no haber llenado la andorga en demasía en el desayuno. Como hoy daban lluvia me he traído la mochila para llevar más cómodamente el paraguas y el chubasquero y, aparte, también les acompañan la botella de agua, el palo selfie, que siempre se me olvida sacar, la cámara de fotos, etc, etc..... Conclusión, que voy cargado subiendo el Tourmalet, acabo de comenzar, y ya voy jadeando y sudando como un pollo.
A lo lejos diviso lo que parece un grupo de niños de excursión que están haciendo el mismo recorrido. Recompongo la figura y poco a poco los rebaso intentando mantener el ritmo y la compostura. Se va a hacer el trayecto largo, por lo que parece.
De lo que sucedió de seguido será narrado en la siguiente y atlética etapa.