Por otro lado, y relacionado con lo comentado en la etapa anterior, está el tema de las fuentes urbanas y lo que representan de lo cual, realmente, no he sido muy consciente de ello nunca que recuerde hasta que me he puesto a preparar este viaje.
En Alemania hay una cultura de las fuentes ornamentales en las calles y que trasciende la mera decoración metropolitana, dado que representan una fusión histórica entre la ingeniería hidráulica, el arte público y la identidad comunitaria, evolucionando desde infraestructuras vitales de supervivencia hasta convertirse en monumentos icónicos u oasis de frescor urbano (que lo llaman ahora “refugios climáticos”).

Originalmente, las fuentes en las plazas medievales y renacentistas cumplían una función puramente práctica como suministro central de agua potable. Sin embargo, andando los siglos, la clase dirigente y las ligas comerciales fueron entendiendo que una fuente monumental era la forma perfecta de proyectar su poder, riqueza e ingenio técnico.
Así, el país germano posee una variedad arquitectónica fascinante en lo que respecta a sus fuentes callejeras:
. Fuentes de Cuentos de Hadas: Reflejan el arraigo del folclore en el país. Un buen ejemplo es la fuente neobarroca del parque Friedrichshain en Berlín, construida a principios del siglo XX, adornada con decenas de esculturas inspiradas en los relatos de los Hermanos Grimm.

. Monumentos Históricos Narrativos: Muchas fuentes urbanas funcionan como crónicas visuales en piedra o bronce. En Coblenza, ya lo veremos, está la Historiensäule (Columna de la Historia) que es una fuente de diez metros de altura que relata en niveles tridimensionales los 2.000 años de historia de la ciudad.

. Puntos de Encuentro Clásicos: En Múnich, por ejemplo, la Fischbrunnen (Fuente del Pez) en la Marienplatz es el epicentro de la vida social y turística de la capital bávara, sirviendo de referencia de reunión desde hace siglos.

Por último, unas semanas antes de cada viaje me gusta acceder a la agenda cultural y social de los lugares a visitar, así como de los medios de transporte a utilizar para ver si hay alguna oferta específica para esos días o algún suceso que pueda afectar al itinerario previsto. Pues bien, me encontré con cuatro novedades en este caso:
- Jornada de Globos de Coblenza: Del 18 al 20 de septiembre de 2026, la Fortaleza de Ehrenbreitstein se transformará en el punto de despegue y mirador durante la Koblenzer Ballontage. El despliegue de los globos aerostáticos (los montgolfier franceses) darán la oportunidad de contemplar vistas de ensueño de la propia fortaleza de Ehrenbreitstein y del Deutsches Eck con el encuentro entre el Rin y el Mosela. Los vuelos por la tarde se realizan diariamente alrededor de las 17:30.
Por tanto, como mi idea es visitar Coblenza el viernes 18 de septiembre y hacia esa hora preveo estar todavía visitando la fortaleza me voy a encontrar de hoz y coz con toda la parafernalia del evento. Veremos en qué afecta la visita.

- Maratón en Heidelberg: El Heidelberg Trail Marathon se celebra el día 20 de septiembre de 2026. Los recorridos de la carrera tienen previsto pasar por los jardines del castillo de Heidelberg, entre otros lugares. Por ello, no todas las zonas de los jardines del palacio serán accesibles ese día.
Afortunadamente tengo previsto visitar Heidelberg el miércoles 16 de septiembre por lo que me voy a librar de los inconvenientes que comporta un evento de estas características como ya me pasó hace un par de años en la ciudad croata de Split. Te pilla una cosa de estos justo el día de visita y te dificulta el moverte por la ciudad y el acceder a según qué sitios de interés.
- Precios dinámicos Deutsche Bahn. Cuando empecé a organizar el viaje estuve mirando horarios y precios en la web de la RENFE alemana para cuadrar horas de ida y vuelta e intentar que fueran también lo más económicos posibles. La idea era adquirir los billetes allí en las diferentes estaciones y así se quedó la cosa pero la semana antes del viaje chequeé la web por si había cambios de horarios y me encontré con la sorpresa de que no sólo había variaciones de trenes sino que los precios habían cambiado y a peor.
Intento ser meticuloso cuando preparo las vacaciones pero no había reparado en el detalle de que varios trenes que tenía que coger para desplazarme a los diferentes destinos no eran trenes regionales como tales sino trenes IC o ICE, de alta velocidad, sujetos al vaivén del aforo y la ley de la oferta y la demanda por lo que sus precios habían subido desde la última vez que los monitoricé. Para evitar más subidas o quedarme sin billete por venderse toda la ocupación me vi en la tesitura de adquirirlos con antelación y eso es lo que hice casi en su totalidad para quedarme tranquilo. No sé si habré acertado pero aquí ha primado el evitar sobresaltos de última hora.

- Acceso a la azotea del Museo Städel en Frankfurt. Debido a la celebración de un evento el sábado 19 de septiembre, justo cuando tengo pensado visitarlo, la azotea con vistas a la ciudad no estará accesible hasta las 12:00.
Menos mal que no tengo pensado acercarme hasta después de comer porque si no me habría trastocado un poco los planes, sobre todo si hubiera querido comenzar el día visitando el museo en vez de dejarlo para el final.
Atada toda la documentación, realizados los preparativos, ajustes de última hora, llegó por fin el día de comienzo del viaje. ¡Allá vamos! Y que no nos pase nada….