Tercer día de nuestra aventura en tierras polacas. Nos levantamos temprano en el apartamento, nos pegamos una buena ducha para despejarnos y preparamos minuciosamente las mochilas con todo lo necesario para los días de naturaleza que nos esperaban por delante.
Sobre las 8:30 pusimos rumbo a pie hacia nuestra primera parada. Antes de llegar a nuestro destino principal, decidimos darnos un capricho y parar a desayunar en el emblemático Café Bristol (ubicado en el histórico Hotel Bristol). Disfrutamos de un ambiente elegante tomando un té y un zumito (Palm Beach y Smoothie Zielone). Aunque es un sitio bastante caro (¡carísimo, la verdad, pagamos 81,40 PLN!), es un clásico absoluto de la ciudad desde 1901 y no podíamos irnos de Varsovia sin decir que habíamos estado allí.

Con las pilas cargadas, continuamos caminando hasta los maravillosos jardines de la Biblioteca de la Universidad de Varsovia (Ogród Biblioteki Uniwersyteckiej w Warszawie). La visita nos fascinó por completo: es uno de los jardines de tejado (roof gardens) más grandes y espectaculares de Europa. Pasear por sus pasarelas elevadas, puentes de estructura metálica y miradores entre vegetación con vistas panorámicas sobre los tejados de la ciudad y el río Vístula fue una auténtica gozada.


Desde allí nos acercamos a la zona del paseo del río Vístula. Nos sentamos un ratito al sol a descansar, charlando y disfrutando de la mañana tan agradable que hacía. Después emprendimos camino hacia una tiendita que queríamos cotillear, pero desafortunadamente estaba cerrada y no pudimos ver ni el escaparate. Como el cansancio empezaba a notarse tras llevar caminando desde las 8:30 de la mañana, cogimos el autobús urbano sobre las 12:00 hacia el punto de recogida de nuestro coche de alquiler en el centro de negocios.


Habiamos elegido oficina de BUDGET (en el Warsaw, Presidential Hotel Central St).en el centro de la ciudad, esta dentro del hotel (entras y caminas a la izquierda por dentro y en un lateral esta el expositor de Budget y Avis), ya habia hecho el check-in online, asi que no tardamos mucho. Hicimos el check-in del coche, nos entregaron las llaves y preguntamos si podíamos dejarlo allí aparcado un rato más para aprovechar antes de salir de la ciudad. Como nos dijeron que sí sin problema, nos fuimos a dar otro paseo hacia la zona de Mokotowska / Aleje Ujazdowskie. Nos encantó este barrio: tiene un contraste muy curioso, como una mezcla entre el ambiente moderno y desenfadado de Malasaña con la elegancia señorial del Barrio de Salamanca, lleno de tiendas de joyería, calzado de diseño y una oferta gastronómica fabulosa.

Comimos de maravilla en Alewino (ul. Mokotowska 48), Este sitio cuenta con el reconocimiento de la Guía Michelin y año tras año se consolida como uno de los mejores wine bars y restaurantes de Varsovia. Está escondido en un patio interior súper íntimo y elegante, donde disfrutaremos de una cocina polaca moderna brutal y una carta de vinos que es un auténtico espectáculo para despedir la capital por la puerta grande.
Pan casero artesanal con mantequilla (Pieczywo / Homemade bread).
Hummus cremoso con pesto de cebollino y ajo (Hummus, garlic chive pesto).
Mazorcas de maíz asadas a la barbacoa (Kukurydza / Corn BBQ), servidas con crema agria y albahaca tailandesa.
Raviolo abierto (Otwarte raviolo / Open raviolo), elaborado con pasta fresca, rebozuelos/cantharellus (kurkami), huevo poché jugoso y moras silvestres.
Postre de albaricoque (Morela / Apricot), una deliciosa tarta de queso de cabra acompañada de helado artesanal de romero y miel. (Que estaba espectacular).
Tras la comida, fuimos caminando de vuelta a por el coche, lo recogimos y me puse al volante sobre las 15:15 para conducir durante unas 3 horas hacia el este de Polonia. Los primeros 80 km fueron por una autovía Max 120km, luego ya por carretera secundarias estilo Rumania, de doble sentido pasando por pueblos. Conduje con el tiempo justo para llegar sobre las 18:30 al Parque Nacional de Białowieża (Białowieski Park Narodowy), uno de los últimos bosques primarios de Europa y hogar del bisonte europeo, aprovechando los últimos rayos de luz antes de que anocheciera (ya que en esta época de septiembre oscurece bastante temprano). Los últimos 20 km te adentras en el bosque con el coche, y no ves nada más que árboles ni tienes cobertura pero es muy bonito.
Cuando llegamos a nuestro alojamiento rural/agroturístico (Agrojust), por un momento pensamos que no había nadie y no teníamos cómo entrar , pero no habíamos mirado bien: en la parte trasera del edificio había dos puertas de entrada independientes y estaban unas llaves por fuera en una puerta, entendimos que eran las de nuestro apartamento y finalmente pudimos acomodarnos perfectamente. Como veníamos bien saciadas de la comida, cenamos algo sencillo a base de embutidos que traíamos de España y nos fuimos pronto a dormir ya que al día siguiente empezaba la jornada temprano , y deseando que el avistamiento de bisontes (al ser finales de verano, ver animales siempre es cuestión de suerte y nunca está garantizado).
Check-in en AgroJust (Reservado en Booking por 50 euros la noche). Me habían recomendado el Wiśniowy Sad, pero estaba agotado 4 meses antes.