Hay un estereotipo para rusos y polacos. Son duros, directos, sonríen poco y tienen personalidad difícil. Creo que no es así.
En este viaje a Polonia comprobé que los polacos tienen un nivel de amabilidad muy alto para una perfecta desconocida confundida en Varsovia.
Cultura del respeto, honestidad y calidez. Comida fantástica, ciudades limpias y hermosas.
Tuve la suerte de degustar sus comidas muy ricas y las sopas que son la comida top de Polonia como sus célebres pierogi.
Zapiekanka .. baguette partida en dos con champiñones y cebollas salteadas, queso fundido y un chorrito de ketchup.
El bagel- pretzel es tan famoso que este pan una masa circular u ovalada, que data del siglo XIV se vende en las calles muy económicos, 2.50 zlotis.
Los pierogis, especie de empanadita hervida o frita es la comida típica polaca con diferentes rellenos y guarniciones.
Un goulash reversionado con acompañamiento diferente al célebre húngaro que es con ñoquis pequeños o spaetzle.
Kotlet Schabowy , chuleta de cerdo empanada con papas y verduras
Golabki . Hojas de repollo rellenas de carne picada acompañadas por una guarnición de salsa de tomate
La célebre sopa borsch de remolacha y un acompañamiento de verduras. El vaso de jugo aguado es lo común que hay en estos bares de leche (mleczny), sumamente económicos.
Por 5 dólares comerás muy bien y comida típica polaca.
No te pierdas esta experiencia. En la época comunista, el gobierno subvencionaba la comida en los bares de leche, lo que permitía a los trabajadores de bajos recursos poder comer afuera.
La tradición continúa y está dirigido a la gente local. Cuando no entendés el polaco pedir en estos bares es una hazaña de gestos, y una sonrisa alarga la paciencia del personal. Te dirigís al mostrador, esperá que te atiendan y señalá lo que quieras... que funciona.
Y uno experimenta un poco de aventura cultural y de pensar en la época comunista de los polacos.
El metro, que en Argentina es el subte, es sumamente eficaz, en horas pico sin aglomeraciones y sus pasajeros tranquilos, sin hablar demasiado, y en vez de estar con el celular todo el tiempo, leyendo, estudiando.
Las estaciones extremadamente limpias, con unas escaleras tan empinadas que denotan lo profundo que excavaron para habilitar este medio de transporte.
El atardecer se ponía rápido en este invierno en Polonia, las 4 de la tarde y ya estaba oscureciendo, la nieve, la lluvia, el frío, una constante en esta estación del año.
Si no tenés ganas, o tu presupuesto es muy acotado los supermercados, hasta el más pequeño de barrio, te ofrecen comidas ya elaboradas o productos tan económicos que te vas a llevar una grata sorpresa.
Y las fiestas navideñas siguen en el espíritu polaco, adornos, luces,guirnaldas, continúan en las calles de Varsovia.





