En este diario voy aponer al principio de cada etapa el plan propuesto por la agencia y luego relataré lo que realmente vimos.
“Visitaremos el Templo de Shiva que está situado en el Golfo de Bengala y es Patrimonio de la Humanidad, “Panch Rathas” o los Cinco Carruajes que son un conjunto de templos esculpidos en la roca, la “Penitencia de Arjuna”, un relieve de esculturas donde existen enormes figuras de elefantes y otros animales sobre una gran roca que narra la historia del descenso del sagrado río Ganges desde el cielo y la Krishna’s Butter Ball que es una gran roca en equilibrio.”
Hoy, ¡Por fin!, nos despertamos en India. La habitación del hotel es agradable y cómoda, tiene todo cuanto necesita un viajero y está muy limpia. Hoy hemos quedado a las 9 de la mañana con nuestro guía, así que tenemos tiempo para asearnos después de un viaje tan agotador y de desayunar con tranquilidad.
Al salir de la habitación me gusta lo que veo: la piscina justo encima de la zona de restaurantes y la galería corrida que da acceso a las habitaciones y, delante de cada puerta, una mesa con dos sillas para que los huéspedes puedan relajarse al aire libre. Me gusta, me gusta mucho este hotel sencillo y pequeño.
Bajamos a desayunar en el ascensor porque mi rodilla no da para escaleras. Menos mal que hoy me traen la silla, eso espero porque anoche el conductor no la tenía. Dijo que él se encargaba de hablar con Akram.
El desayuno es bueno, hay de todo y te sirven en la mesa huevos a tu gusto y el café o el té.
Y, ahora, a por el guía, a recoger mi silla y a ver monumentos. ¡Me encantan las piedras!
A las nueve en punto aparece el guía, pero no mi silla, tampoco el conductor. El guía nos dice que todo lo que hay que ver está al lado del hotel y que no se necesita el coche para nada, pero ¿dónde está mi silla?, ¿dónde está el conductor para preguntarle por ella? Como no hay nada de nada, el tiempo apremia pues hay mucho que ver y todo está cerca, me armo de valor y, renqueando, echo a andar.
Lo primero que visitamos es el templo rupestre Trimurti que no estaba en el planing de la agencia pero que está pegado a la “Penitencia de Arjuna”. Este templo data del siglo VII y está totalmente excavado en la roca y su nombre procede de que está dedicado a los tres dioses más importantes del hinduísmo: Brahma, el creador, Visnu, el que desarrolla lo creado y Shiva, el destructor.
Aquí hago un inciso puesto que, contrariamente a lo que se cree, el hinduísmo es profundamente monoteísta, solo existe un Ser: Atman. Todo es Atman, la creación, el hombre, todo es Atman y el mundo es solo una ilusión. Los dioses Brahma, Visnu y Shiva son sólo aspectos de Atman, no son distintos a él y el resto de dioses son solo propiedades, virtudes o aspectos de Atman. Otra cosa es la idolatría general como sucede en España con las vírgenes, solo hay una madre de Jesús, pero eso cuéntaselo a los partidarios de la Macarena o de la virgen de Triana.
Bueno, a lo que íbamos, que me enredo. El templo es una preciosidad con bajorrelieves tallados de gran perfección y belleza, pero no es el único, ya que rodeando el muro principal, se encuentran otros templos rupestres, así como enormes piedras graníticas bellamente talladas. Y aquí os pongo una foto que ilustra como pudieron aquellos arquitectos romper aquellas enormes piedra.

Como podéis apreciar toda la roca está horadada con pequeños huecos cuadrados muy bien alineados en hilera vertical. Pues bien, estos huecos se llenaban de agua y, en invierno y de noche, solo había que esperar a que la física hiciera su trabajo: el hielo es más denso que el agua y, por tanto, ocupa más espacio, así que al congelarse el agua ésta revienta la roca y la parte en dos sin esfuerzo.
Dentro del templo Trimurti hay un maravilloso mural que cuenta un episodio de la vida de Krishna en la que éste salva milagrosamente a un pueblo de ser aplastado por una inmensa roca sujetándola con su mano.

Y el templo forma parte de una única e inmensa roca que está dividida en tres partes: una la forma el templo Trimurti y las otras dos están subdividas por una enorme grieta natural de la roca que el artista ha aprovechado para mostrar el nacimiento del río Ganges y que exponen su belleza y sus bajorrelieves directamente al exterior. Podría estar horas contando lo que allí se puede ver, pero esto es un diario no un manual de arte, así que lo dejo para un “tip”, si me animo a escribirlo.
Y, junto al monumento, había vendedores de fruta fresca con una pinta jugosa y apetitosa que no pude resistirme a probar. Y las mujeres hindúes con sus saris coloridos que llenan de alegría el lugar. Y calor, mucho calor, y polvo y basura por todos lados.
Y desde aquí fuimos a ver el monumento “Krishna Butter Bal”, una enorme piedra redonda en medio de la nada que, milagrosamente, se mantiene en su sitio y no echa a rodar atropellando todo a su paso. Es muy famosa, está en todas las guías y en todos los itinerarios, pero yo no le veo el interés
Y, así, a lo tonto, nos dio la hora de comer y aquí nos encontramos con nuestro conductor quien me explicó que la silla no estaba, que había llegado rota, que la habían devuelto y había que esperar a que mandaran otra
Y aquí estamos, los cuatro: nosotros y el guía porque el conductor no quiso compartir mesa. Me encanta este lugar, el local es sencillo y pequeño, pero tiene salida directa a la playa y, desde nuestra mesa, se contempla la playa con los barcos de pesca y las sempiternas vacas que se encuentran en todos lados, hasta en la playa. ¿comerán peces?

Nos sirvieron el pescado que nosotros elegimos, dentro de los que se habían pescado ese día, un solo pez fue suficiente para los cuatro, acompañado de arroz y de postre, helado, todo ello regado con lemon soda y agua. Total a pagar 4484 rupias que al cambio vienen a ser 40€, más o menos lo que en España costaría la comida de una persona. Un poco caro para India, pero mereció la pena.
Y, desde aquí fuimos hasta el Templo de la Orilla, también conocido como Templo de Shiva, otra maravilla de este lugar.

Este templo, construido en el siglo VIII por la dinastía Pallava, tiene una enorme importancia pues es el primero que no está excavado en la roca, sino que es un templo exento, construido con bloques de granito. Situado a la orilla del Golfo de Bengala ha soportado la embestida de huracanes y tsunamis, manteniéndose en pié a lo largo de los siglos, aunque el granito ha sufrido mucha erosión debido al aire salobre del mar. El guía nos contó que, en la actualidad, se está creando una muralla de árboles que se interponen entre el mar y el templo para evitar esta erosión.
El complejo consta de 3 santuarios, el mayor con cinco pisos, dos de ellos dedicados a Shiva y otro dedicado a Visnu. En el santuario principal se encuentra un gran “lingam” de Shiva que resplandece al amanecer cuando los rayos del sol inciden directamente sobre él. El exterior de todos los santuarios está minuciosamente labrado con escenas de la vida de Shiva y de otros dioses. Hay para contemplar largo y tendido. Una curiosidad, el templo sirvió también como faro.
Y, como veis en la foto, las grullas campan libremente por todos lados como en España las palomas. No hay que hacer una excursión hasta la laguna de Gallocanta para verlas.
Y, por último, quedaba por visitar los llamados Panch Rathas, llamados así porque los lugareños aseguran que tienen forma de carro.
Los Panch Rathas son una serie de templos monolíticos, es decir, excavados directamente sobre enormes rocas.
El conjunto está formado por 5 pequeños templos y algunas esculturas de animales y no se sabe muy bien cual era su función pues ninguno de ellos funcionó como templo y parece que cada uno está esculpido siguiendo el modelo de otros templos existentes en la zona y que fueron levantados en madera. La tradición dice que están dedicados a los hermanos Pandavas y su esposa Draupadi (si, lo digo bien, una sola esposa y 5 hermanos

Y, con esto y un bizcocho, hasta mañana a las 8, que hemos quedado con nuestro conductor para visitar Kanchipuram.
Pero esta etapa no acaba aquí porque los templos cierran a las 5 de la tarde y, todavía, queda mucha noche por delante.
Al llegar al hotel para descansar y asearnos nos enteramos de que había un festival de danza hindú en la explanada del templo de la Orilla, así que decidimos ir a verlo, es una oportunidad única de ver danzas tradicionales de verdad, no los espectáculos preparados para turistas.

Como veréis en la foto hay muy poco público, pero es que aquí son unos comodones absolutos y, como el espectáculo se transmite en vivo por “YouTube”, pues se quedan en casa y lo ven desde el sofá. Nosotros no, nosotros nos fuimos a disfrutar de un poco de fresco sentaditos cómodamente en primera fila. Me gustó mucho, había grupos de diferentes procedencias, no solo tamiles y era todo muy auténtico y hacía algo de fresco.
Y después nos fuimos a cenar a una heladería que había al lado del hotel (luego nos enteramos que es parte del hotel) en donde nos tomamos dos helados, una focaccia y un sándwich vegetal por la módica cantidad de 982 rupias.
Y, ahora sí, nos fuimos a la camita a descansar y coger fuerzas para el día siguiente.
www.mahabalipuram.org/
www.hotelmamallaheritage.com/
www.tripadvisor.es/ ..._Nadu.html